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¿Belleza o presión? El debate detrás de las cirugías estéticas
En esta edición de Ellas Hoy analizamos cómo las cirugías estéticas se han convertido cada vez más en una práctica normalizada, en medio del debate entre bienestar personal, presión social y estándares de belleza difíciles de alcanzar. También hablamos de activismo y derechos humanos tras la liberación bajo fianza en Irán de la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, cuya salud, según sus allegados, “pende de un hilo”. Y cerramos en Colombia, donde un estudio revela cuánto se necesita invertir para mejorar la salud reproductiva en el país.
Las cirugías estéticas ya no se esconden: ahora también se presumen en redes sociales. Buscar el llamado “cuerpo ideal” en los quirófanos es un propósito que, con el paso de los años, se persigue con más insistencia. De hecho, ahora también se presume.
“Ahora la gente ni siquiera lo oculta. Muestran sus cirugías plásticas como si fueran un motivo de orgullo, igual que alguien que luce un bolso caro”, explica el cirujano plástico Michael Obeng.
Este es el resultado de una presión social que fija su mirada en las corporalidades de las personas, cuyo peso recae con mucha más fuerza sobre el cuerpo de las mujeres. Y es que los avances tecnológicos han provocado que la modificación corporal sea cada vez más accesible e imposible de pasar por alto gracias a los algoritmos de las redes sociales. Filtros, influencers y tendencias virales han convertido ciertos rasgos físicos en estándares aspiracionales difíciles de evitar.
Pero se trata de un debate que va más allá de las salas de cirugía. La discusión ya no gira solo en torno a la estética, sino también a la salud emocional, la autonomía y la presión por responder a ideales de belleza cada vez más exigentes.
Mientras los procedimientos cosméticos y los inyectables, como el Botox o el Ozempic, se convierten en la norma, las mujeres se enfrentan a debates éticos y personales sobre el porqué del incesante camino hacia la supuesta belleza, la juventud y la conformidad.
“Simplemente intento recordar el amor propio, ¿sabes? La belleza está en los ojos de quien la mira”, asegura Shula Jassell, quien considera la posibilidad de inyectarse relleno en la barbilla para agrandarla, ya que se siente insegura por su tamaño.
En ese sentido, Natalie Carnes, teóloga feminista de la Duke Divinity School, considera que “necesitamos tener una conversación más amplia sobre cómo abordar este tema de manera que no carguemos la responsabilidad exclusivamente sobre las mujeres, sin menoscabar su autonomía”.
Dicho esto, la problemática se agudiza aún más, en parte, por la transformación que ha habido en la mirada de las personas sobre este tipo de procedimientos. Lo que antes parecía reservado para celebridades o grandes fortunas ahora forma parte de la vida cotidiana y de la cultura digital.
“Hace cuarenta años, quizás la gente pensaba: ‘La cirugía estética es para los superricos o la élite de las celebridades. No es para la gente común’. Eso ya no es así”, afirma el doctor Bob Basu, presidente de la American Society of Plastic Surgeons.
Así pues, a medida que se estandariza la “belleza” proveniente de los quirófanos, crecen las preguntas sobre hasta dónde llegará el cuerpo humano para sentirse bien. Y también sobre cuánto de esa decisión responde realmente a un deseo individual y cuánto a la presión constante de encajar en un ideal físico cada vez más homogéneo.
En medio de su crisis de salud, Narges Mohammadi es liberada bajo fianza
La activista iraní y Premio Nobel de Paz 2023, Narges Mohammadi, fue trasladada desde un centro médico de Zanjan, en el norte de la República Islámica, hasta el Hospital Pars de Teherán, tras 150 días de detención en Mashhad, en donde fue capturada por tomar la palabra en un acto conmemorativo en honor a un abogado hallado muerto.
Su fundación, que recibe su nombre, aseguró que la defensora de los derechos humanos “ha desarrollado una debilidad física extrema debido a largos periodos de encarcelamiento que suman más de diez años, incluyendo 161 días en aislamiento y 14 arrestos». Según esta organización, Mohammadi sufrió “agresión física y fuertes palizas” durante su último encarcelamiento en Mashhad. Todo esto ha conducido a que la activista, según su equipo, se debata entre la vida y la muerte.
En días pasados, fue liberada bajo fianza por las autoridades de Irán, tras la creciente presión internacional y su grave estado de salud.
«La suspensión temporal de la condena de mi madre es totalmente insuficiente. Tras años de encarcelamiento, aislamiento y negligencia médica sistemática, su vida pende de un hilo en la UCI», aseguró Ali Rahmani, hijo de la activista y copresidente de la fundación de su madre, con sede en París.
En medio de la preocupante situación, más de 100 premios Nobel de distintas disciplinas han urgido por la liberación “plena e incondicional” de esta iraní, uno de los rostros más representativos de las lucha de las mujeres en su país contra la opresión del Gobierno.
Los firmantes dejaron claro que ni la liberación bajo fianza ni su hospitalización en Teherán “resuelven la injusticia subyacente de su encarcelamiento ni los riesgos permanentes para su salud y seguridad».
Los 1,32 dólares que cambiarían la salud sexual en Colombia
¿Cuánto cuesta cerrar las brechas actuales en la salud sexual y reproductiva en Colombia? Según un estudio de la Fundación Oriéntame y el Instituto Guttmacher, desde una perspectiva económica, cubrir estas necesidades requeriría una inversión adicional de 1,32 dólares per cápita.
Una suma que estima que por cada dólar adicional invertido en servicios anticonceptivos se ahorrarían 3,73 dólares en costos relacionados con la atención materna, neonatal y del aborto.
Si se aplicara esta medida, la vida de millones de mujeres y adolescentes en la nación latinoamericana cambiaría sustancialmente, ya que tendrían garantizado su acceso pleno a servicios de salud sexual y reproductiva.
Pero, puntualmente, ¿qué cambiaría? Estas dos organizaciones apuntan a que los embarazos no intencionales e inseguros se reducirían en 43%, las muertes maternas en 55% y las muertes neonatales en 62%.
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Se trataría de transformaciones no solo en la salud de quien recibe la atención médica, sino también en su vida en general. Oriéntame explica que “las barreras en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva tienen consecuencias directas en la autonomía y en los proyectos de vida, especialmente de las adolescentes. Garantizar estos servicios es una condición básica para que las mujeres puedan tomar decisiones libres e informadas sobre su futuro”.
Pero, aterrizando este panorama en la realidad actual de Colombia, ¿qué tan factible es que esto pase del papel a los hechos? María Mercedes Vivas, directora de la Fundación Oriéntame, asegura que, en el caso de los candidatos que aspiran a suceder al presidente Gustavo Petro, “no hay una voluntad política” para este propósito, lo que se traduciría en un “retroceso gigante” para la salud reproductiva de las mujeres.
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En palabras de Vivas, que habló con France 24, todo esto es aún más urgente en un momento como el actual, en el que, según ella, uno de los grupos que más necesita atención son las mujeres adolescentes colombianas.
De priorizar esta población, “los beneficios se multiplican, ahí las ventajas son mil veces más grandes, y le estamos apostando a los trayectos de vida de las mujeres jóvenes colombianas”.
Con AP, EFE y medios locales
