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La OTAN «tomará todas las medidas necesarias» tras incursión de presuntos misiles rusos en Polonia
Un misil de crucero aparentemente ruso atravesó sorpresivamente la frontera de Polonia durante la madrugada del jueves 30 de julio, violando el espacio aéreo de la OTAN y la Unión Europea (UE), durante un intenso bombardeo de las tropas del Kremlin contra Ucrania. El proyectil desapareció rápidamente del radar de las Fuerzas Armadas polacas poco después de ser avistado a las 3:40 de la madrugada (hora local).
No obstante, un helicóptero Mi-24 que voló hasta la última ubicación reportada descubrió un cráter de 10 metros de ancho y restos dispersos «en una zona sin urbanizar cerca del pueblo de Tarnawa-Kolonia, en la provincia de Lublin», en una zona agrícola a unos 2 km de edificios residenciales, señaló el mando operativo de las fuerzas armadas en un comunicado.
Los investigadores encontraron fragmentos que indicaban que el objeto era un misil Kh-101, según informó la agencia de noticias polaca PAP. El presidente de Polonia, Donald Tusk, señaló en una reunión de emergencia que las primeras hipótesis validan el origen ruso del proyectil, aunque evitó un pronunciamiento concluyente mientras avanzan las pesquisas. Además, reveló que «los estadounidenses están interesados en participar en el proceso de investigación».
Tusk también reveló que un segundo objeto violó el espacio aéreo del país «cerca de la frontera», aunque «fue una señal muy breve [en el radar], por lo que no tuvo consecuencias».
Esta incursión aérea se produce horas después de la reunión en Lublin (Polonia) entre Tusk y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para discutir asuntos de defensa.
El mandatario polaco prometió mantener el apoyo a Ucrania y afirmó que su gobierno consideraría brindar más ayuda militar, incluso sistemas Patriot, demandados por Kiev para la interceptación de los misiles balísticos.
Aunque el Tusk calificó de «muy grave» el incidente, destacó que «no hay absolutamente ninguna razón para creer que Polonia fuera el objetivo».
La Policía de la región de Lublin explicó que recibió un aviso sobre una fuerte explosión en el condado de Biłgoraj, minutos después de que las sirenas sonaran en Lublin para alertar sobre posibles ataques rusos, según reportó la prensa nacional.
Roman Bartoszek, residente de la zona que vive a unos cuatro kilómetros del lugar donde cayó el proyectil, relató a Reuters que las ventanas de su casa retumbaron a causa de un impacto después de haber escuchado aviones sobrevolando.
El Kh-101, un misil de crucero lanzado desde el aire que puede volar a más de 2.500 km, es un proyectil usado frecuentemente por Rusia en los bombardeos contra Ucrania, desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
El primero en informar de los hechos fue el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, quien escribió en redes sociales que «durante la noche, un misil de crucero ruso Kh-101 cruzó a Polonia como parte del ataque masivo de Rusia contra Ucrania«, en el que murieron al menos nueve personas, incluidos tres niños, y cerca de 50 resultaron heridas.
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La OTAN activa sus defensas
En respuesta a la alerta de misiles lanzada por Polonia tras identificar los proyectiles en su espacio aéreo, las fuerzas de la OTAN desplegaron dos aviones de combate, un helicóptero de ataque y otras dos aeronaves, y activaron las defensas terrestres, según declaró el coronel Michael O’Connell, portavoz del mando militar de la alianza en Bélgica.
Además, el comandante militar de la Alianza, el general Alexus G. Grynkewich, le aseguró al jefe de la Defensa de Polonia, el general Wiesław Kukułan, que la OTAN «seguirá tomando todas las medidas necesarias para defender el territorio», apuntó O’Donnell.
«Continuaremos reforzando nuestra preparación para defendernos de cualquier amenaza, incluidos los ataques con misiles», señaló el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien calificó la agresión a Polonia como «otro acto temerario de Rusia y una peligrosa consecuencia de su guerra contra Ucrania».
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Rusia calienta el flanco oriental de la OTAN
La incursión de misiles en la provincia polaca de Lublin constituye la última de una serie de violaciones del espacio aéreo de países situados en el flanco oriental de la OTAN, entre ellos Rumania y los Estados bálticos, que incuban el temor a que la guerra en Ucrania se extienda al interior de las fronteras de la alianza.
El domingo 26 de julio, por tercer día consecutivo, un avión caza F-16 rumano destruyó un dron que había invadido el espacio aéreo nacional. Un día antes, otro avión no tripulado fue derribado en Sfanftu Gheroghe, cerca de la frontera rumana con Ucrania, y el viernes otro dron fue abatido en la provincia de Buzau, a unos 130 kilómetros de Bucarest, la capital.
Al menos 19 drones han invadido el espacio aéreo rumano solo en 2026, pero ha habido 50 reportes de avistamientos o caída de fragmentos, de acuerdo con cifras del Ministerio de Defensa de este país.
En mayo de este año, una mujer y su hijo sufrieron heridas después de que un dron ruso con dirección a Ucrania impactara un edificio de apartamentos en la ciudad portuaria rumana de Galati.
Este aumento de la actividad bélica al este de Europa recuerda al grave incidente del año pasado en el que se registraron incursiones de al menos 23 drones rusos en el espacio aéreo polaco, lo que obligó a activar cazas aliados y a cerrar temporalmente aeropuertos estratégicos como el de Varsovia-Chopin.
Al menos seis países han visto pasar drones rusos sobre sus espacios aéreos en el curso de la invasión a Ucrania. En la mayoría de los casos, han desplegado aviones cazas como medida disuasiva y de prevención. Solo Rumania ha optado por el derribo de este tipo de artefactos, un protocolo más radical que ha acentuado las diferencias con Moscú.
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«Una amenaza para la seguridad de Europa»
El sobrevuelo de misiles no identificados sobre el cielo polaco encendió las alarmas y el repudio entre los aliados de la OTAN.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, definió la situación como otra «violación inaceptable» del espacio aéreo comunitario. «Para poner fin a esto, estamos ayudando a Ucrania a ganar esta guerra en todo lo que podamos. Y estamos construyendo una sólida arquitectura de seguridad europea en tierra, mar y aire», escribió en X.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, agregó que «la agresión rusa representa una amenaza para la seguridad de Europa en su conjunto».
Entretanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó «en los términos más enérgicos posibles» los últimos ataques rusos contra Ucrania, así como la violación del espacio aéreo polaco. «Nuestro apoyo a Ucrania y a nuestros aliados es inquebrantable», subrayó Macron en X, donde mencionó a sus homólogos de Polonia y Ucrania.
En la misma senda, el canciller alemán, Friedrich Merz, interpretó lo sucedido en Polonia como una muestra de la temeridad de Rusia y su disposición a escalar el conflicto, por lo que prometió apoyo «incondicional» a los aliados occidentales.
Con Reuters, EFE, AP y medios locales
