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Investigación tardía, nuevos bombardeos y bloqueo sin fin: Israel, bajo la lupa en Gaza y Cisjordania

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El asesinato de Hind Rajab, acribillada por un tanque israelí junto a sus dos tíos y cuatro primos mientras intentaban huir de la Ciudad de Gaza el 29 de enero de 2024, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de la violencia extrema a la que Israel ha sometido a los palestinos de la franja desde el inicio de su invasión en octubre de 2023.

Su historia fue recreada en la película ‘La voz de Hind Rajab’nominada a los Oscar 2026, y el nombre de la niña ha sido adoptado por una organización que se dedica a reunir pruebas y presentar denuncias en distintos países contra soldados israelíes, acusados de cometer crímenes de guerra en Gaza.

Pese a toda la evidencia existente, hasta ahora, el Ejército israelí había mantenido su versión oficial de que no había tropas en la zona del ataque. Eso recién cambió este miércoles 19 de agosto, cuando las fuerzas israelíes admitieron por primera vez haberlo perpetrado, al presentar un reporte elaborado por el Mecanismo de Investigación y Evaluación del Estado Mayor (FFAM) de Israel.

En él, la entidad castrense explica que la Fiscalía Militar ordenó abrir una investigación penal por este caso y por la emboscada de las tropas israelíes contra seis ambulancias de la Media Luna Roja, un camión de bomberos y un vehículo de la UNRWA, ocurrido en marzo de 2025 en Tel al-Sultan (sur de Gaza) en marzo de 2025, que causó la muerte de 15 personas, entre rescatistas y paramédicos.

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Según el comunicado israelí, tras concluir su revisión de 150 casos y tomar decisiones sobre cinco de ellos, la Fiscalía Militar desestimó abrir procesos judiciales o tomar medidas contra los responsables en otros tres ataques analizados: dos ocurridos contra Médicos sin Fronteras (contra uno de sus convoyes en Ciudad de Gaza en noviembre de 2023 y contra una de sus sedes en Khan Younis en 2024), además del bombardeo contra el convoy de World Central Kitchen (WCK) en abril de 2024, en el que murieron siete trabajadores.

Mientras un portavoz militar le indicó a EFE que hay «cientos» de casos bajo investigación, la inusual decisión de abrir investigaciones judiciales no despierta demasiada expectativas porque los procesos bajo la justicia militar israelí casi nunca terminan en condenas a los responsables y, mucho menos, en reparaciones para las víctimas.

Dan Owen, investigador de la organización de Derechos Humanos Yesh Din, afirmó que en la última década solo una «pequeña» proporción de las investigaciones ha dado lugar a acusaciones formales, mientras que la creciente presión política «disuade aún más a las autoridades policiales israelíes de exigir responsabilidades a los culpables, incluso cuando existen pruebas claras».

En esa línea, Dyab Abou Jahjah, director de la Fundación Hind Rajab, dijo al medio ‘Al-Jazeera’ que las investigaciones militares israelíes son una «farsa destinada a encubrir a los culpables en lugar de condenarlos».

La abuela de Hind Rajab muestra una foto suya en un teléfono móvil mientras su nieto Ahmed está sentado a su lado, en la Ciudad de Gaza, el 19 de agosto de 2026.
La abuela de Hind Rajab muestra una foto suya en un teléfono móvil mientras su nieto Ahmed está sentado a su lado, en la Ciudad de Gaza, el 19 de agosto de 2026. © Dawoud Abu Alkas / Reuters

Desde Ciudad de Gaza, la abuela de Hind Rajab, que lleva su mismo nombre, dijo a la agencia Reuters: «No confiamos en la Justicia israelí».

En otras declaraciones a la agencia AP, exigió «una investigación internacional» para «revelar toda la verdad y exigir responsabilidades a los culpables». «Pedimos justicia, no solo para Hind, sino para todos los niños de Gaza», insistió.

Israel mata a diez palestinos en nuevos bombardeos en Gaza

Mientras anunció estas dos investigaciones puntuales y pese a la tregua nominal, el Ejército israelí mató a diez palestinos en dos nuevos bombardeos en Gaza, que alimentan las dudas ya existentes sobre los intentos impulsados por Estados Unidos para avanzar en el plan de Donald Trump para consolidar el cese al fuego, enfocado principalmente en el desarme de Hamás.

Lejos de los pedidos estadounidenses de reducir los ataques en el enclave palestino –y mucho más lejos aún de cesarlos por completo, o de pensar en una retirada del más del 60% del territorio gazatí ocupado por tropas israelíes–, Israel atacó este miércoles las zonas del campamento de refugiados de Nuseirat, y de Tuffah, en Ciudad de Gaza, asegurando, como de costumbre, que sus objetivos eran comandantes de Hamás.

El Ministerio del Interior gazatí, controlado por Hamás, indicó que, en Ciudad de Gaza, el bombardeo alcanzó una comisaría y causó la muerte de ocho policías, dos de ellas mujeres, y una niña de 13 años, mientras que en Nuseirat reportó el fallecimiento de una persona (que, según el Ejército israelí, era un comandante de Hamás que había participado de las masacres del 7 de octubre de 2023).

Palestinos inspeccionan los daños en una comisaría de policía alcanzada por un ataque aéreo israelí en la Ciudad de Gaza, el 19 de agosto de 2026.
Palestinos inspeccionan los daños en una comisaría de policía alcanzada por un ataque aéreo israelí en la Ciudad de Gaza, el 19 de agosto de 2026. © Jehad Alshrafi / AP

Asimismo, en la noche del martes, otro ataque israelí contra una concurrida cafetería junto al mar mató a otros siete palestinos, entre ellos un niño, según el Ministerio de Salud de Gaza.

Y este miércoles, al menos 15 soldados israelíes entraron en la zona costera de Muwasi, dentro del escaso territorio no ocupado por Israel, para detener a dos personas, uno de ellos integrante de la Policía Azul, que está bajo el mando de la administración de facto de Hamás en Gaza.

Los nuevos ataques israelíes parecen contrariar el pedido que, según ha trascendido, Jared Kushner, negociador estadounidense y yerno de Trump, realizó al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la extensa reunión del lunes pasado: que los ataques en Gaza se reduzcan solo a «amenazas inminentes» para permitir el avance del plan de desarme de Hamás.

Sin embargo, esa opción y el plan en general de Trump para Gaza siguen estancados frente a los continuos ataques israelíes y las modificaciones al acuerdo de desarme que abandonó la propuesta inicial de que la entrega de armas de Hamás ocurra en paralelo a la retirada gradual de las tropas israelíes.

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Luego de que la denominada ‘Junta de Paz‘ adoptara las exigencias de Israel –que sostiene que solo replegará cuando Hamás se haya desarmado por completo–, el portavoz de Hamás, Hazem Qassem, arremetió contra el organismo creado bajo el plan de Trump y lo acusó de brindar una «cobertura» a Israel para intensificar sus ataques en Gaza, en lugar de presionarlo a que cumpla con el alto el fuego.

La presencia militar, un nuevo bloqueo para palestinos asediados por colonos en Qusra

Once días han transcurrido y los palestinos de tres viviendas en la aldea de Qusra, en el norte de Cisjordania, siguen a merced del asedio de colonos israelíes, pese a que el Ejército se ha desplegado en la zona desde el jueves pasado.

Si bien los soldados han desmantelado la estructura en la que los colonos acampaban junto a la vivienda desde el 9 de agosto, estos grupos de israelíes siguen acudiendo al área y transitando en los alrededores, que fue declarada como «zona militar cerrada» por el Ejército israelí.

Bajo esa denominación, las tropas israelíes han impedido que activistas se acerquen a llevar suministros a las familias atrapadas o que reciban visitas de delegaciones diplomáticas internacionales o periodistas, aunque no ha impedido que los colonos continúen patrullando la zona a diario para intimidar a los palestinos, sin que se produzcan arrestos.

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Imagen de portada: © France 24

La entidad castrense israelí solo ha dado un permiso especial a una misión de la ONU para ingresar con alimentos y agua envasada y a uno de los propietarios de las viviendas, el palestino-estadounidense Loui Abu Ridi, quien viajó desde EE. UU. y apenas pudo acceder a su casa gracias a la presión diplomática de Washington.

Los residentes que se mantienen en dos de las tres casas asediadas –la tercera fue desalojada y ocupada por soldados israelíes– han declarado este miércoles a The Times of Israel que ahora es el Ejército el que no les permite salir, a menos que coordinen sus movimientos con antelación. Y de todos modos, temen que, si se marchan, incluso brevemente, los colonos aprovechen para usurpar sus hogares.

«Todavía no podemos ir a trabajar ni al centro del pueblo. Seguimos sitiados», explicó Qusay Abu Ridi, residente de una de las casas, al mencionado medio israelí.

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Mientras el caso de Qusra ha despertado mayor atención por las críticas de EE. UU. (que solo se involucró al saber que una de las viviendas pertenecía a un ciudadano estadounidense), aunque sin que esto se traduzca en acciones concretas de la comunidad internacional, la violencia y el acoso de colonos se repite a diario en Cisjordania.

En Beit Imrin, en el norte de Cisjordania, la familia de Sadiq Faqih denunció que colonos israelíes están rodeando constantemente su vivienda con vehículos y le impiden el acceso a la carretera.

En tanto, en la cercana aldea de Burin, Musab Sufan denunció que los colonos atacaron postes de electricidad próximos a su vivienda y que, luego, el Ejército llegó con una excavadora «y bloqueó la carretera que nos da acceso a la vivienda», según relató a la agencia EFE.

Con AP, Reuters, EFE y AFP

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