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Las plantas huyen del cambio climático… pero ya no tienen dónde sobrevivir

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Las plantas sí intentan escapar del cambio climático, pero cada vez encuentran menos lugares donde sobrevivir. Un nuevo estudio advierte que entre el 7% y el 16% de las especies vegetales del planeta podrían extinguirse antes de 2100, no porque se desplacen demasiado lento, sino porque el calentamiento global está destruyendo los hábitats adecuados para su supervivencia.

Mucho se habla del cambio climático, pero poco sobre cómo afecta a las plantas. Durante años, la ciencia creyó que el principal riesgo para muchas especies vegetales era no poder desplazarse lo suficientemente rápido para escapar del aumento de las temperaturas y de los cambios en las lluvias. Pero una nueva investigación acaba de desmontar esa idea.

Las plantas sí se mueven. Y lo hacen constantemente. A través de semillas transportadas por aves, insectos, el viento, el agua o incluso la gravedad, pueden desplazarse desde unos pocos metros hasta kilómetros enteros, dependiendo de la especie y del ecosistema.

El verdadero problema es otro: ya no encuentran hábitats adecuados a donde llegar.

Seis científicos de la Universidad de California en Davis concluyeron que el riesgo de extinción de las plantas está relacionado principalmente con la pérdida de hábitats provocada por el calentamiento global. Es decir, aunque las especies logren migrar, terminan encontrando lugares igualmente secos, calientes o inestables para sobrevivir.

La investigación, publicada en la revista Science, advierte que entre el 7% y el 16% de las especies vegetales del planeta podrían desaparecer antes de 2100.

“Lo que descubrimos es que, incluso si las plantas se desplazan tan rápido como necesitan, la tasa de extinción no disminuye. La causa principal es la pérdida de hábitat”, explicó a France 24 Xiaoli Dong, profesora del Departamento de Ciencias Ambientales y Políticas de la Universidad de California en Davis y coautora del estudio.

Un hábitat adecuado para las plantas no depende únicamente de la temperatura. También requiere lluvias estables, suelos fértiles y condiciones óptimas de luz. Según Dong, una planta podría desplazarse hacia regiones más frías para escapar del calor, pero encontrarse allí con sequías extremas o precipitaciones insuficientes para sobrevivir.

Y el ejemplo no es tan hipotético. El análisis muestra que los sitios con mayor peligro de extinción de plantas son el noroeste de Estados Unidos, el sur de Europa con el Mediterráneo incluido y el sur de Australia. El riesgo aumenta dependiendo de si las emisiones de gases de efecto invernadero son bajas o si son altas, pues a mayor contaminación, más alta será la probabilidad de que desaparezcan plantas en esos sitios. 

La causa en Estados Unidos y en Europa es principalmente porque el clima vuelve más secos los hábitats y las plantas tienen cada vez menos agua; mientras que en Australia hay un alto porcentaje de pérdida de diversidad de especies impulsada por las sequías y los incendios forestales

Las consecuencias podrían ir mucho más allá de la pérdida de biodiversidad. Las plantas absorben dióxido de carbono y ayudan a regular la temperatura global. Si desaparecen, los ecosistemas serían más vulnerables a incendios forestales y liberarían aún más CO₂ a la atmósfera, acelerando el calentamiento global.

Esta es una secuoya calcinada en el bosque Redwood Mountain Grove, devastado por los incendios del complejo KNP en el Parque Nacional Kings Canyon, California, el 19 de noviembre de 2021.
Esta es una secuoya calcinada en el bosque Redwood Mountain Grove, devastado por los incendios del complejo KNP en el Parque Nacional Kings Canyon, California, el 19 de noviembre de 2021. AP – Gary Kazanjian

La investigación también señala que la migración de plantas podría aumentar hasta en un 28% la riqueza de especies en algunos ecosistemas locales. Sin embargo, eso no compensaría el aumento global de las extinciones.

“Las especies se están reorganizando a escala global. Tal vez debamos replantearnos qué entendemos por conservación y cuáles son las estrategias más eficaces”, señaló Dong.

Ante este escenario, los científicos proponen proteger los llamados “refugios climáticos”, fortalecer ecosistemas vulnerables y ampliar las redes internacionales de bancos de semillas. Pero advierten que ninguna medida será suficiente sin una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Si queremos reducir la extinción de especies vegetales, la prioridad debe ser frenar inmediatamente el calentamiento global y la pérdida de hábitats adecuados”, concluye Dong.

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