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GAESA: el “Estado dentro del Estado” al que Marco Rubio achaca el colapso de Cuba

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“Cuba no está controlada por ninguna revolución, Cuba está controlada por GAESA, un Estado dentro del Estado que no rinde cuentas a nadie y acapara las ganancias de sus negocios para beneficio de una pequeña élite”.

Esa fue la descripción que hizo el secretario de Estado Marco Rubio, estadounidense hijo de disidentes cubanos y férreo detractor del Gobierno de La Habana, en un mensaje dirigido al pueblo de la isla un día antes de que se presentara la imputación contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate hace 30 años.

El Grupo de Administración Empresarial S. A. (GAESA) es un conglomerado militar que ha terminado absorbiendo desde su creación en los años 90 negocios tan distintos como turismo, banca, puertos, supermercados, estaciones de gasolina y hasta el envío de remesas familiares, incluyendo, naturalmente, la industria militar.

Se cree que bajo su influencia se mueve entre 40% y 70% de la economía cubana, o al menos eso fue lo que sostuvo Rubio cuando aseguró en su mensaje que maneja 18.000 millones de dólares en activos.

Las afirmaciones del jefe de la diplomacia estadounidense reproducían datos de un reportaje del ‘Miami Herald’ aparecido la semana anterior, que fueron desmentidos por una publicación en X de la embajada de Cuba en Reino Unido.

En su publicación, la legación apuntaba que las verdaderas dimensiones del negocio de GAESA habían sido infladas 24 veces para ofrecer esa cifra.

«La contabilidad básica desmonta esta ‘bomba'», aseguraba la embajada. «¿Por qué el engaño? Inventar un tesoro secreto de 18.000 millones de dólares proporciona una excusa política conveniente para endurecer las sanciones tan ilegales que asfixian a la población cubana”.

La actual directora de GAESA, la general de brigada Ania Guillermina Lastres, fue sancionada por Estados Unidos a principios de mayo. Su fundador, Raúl Castro, que era ministro de Defensa al momento de la creación del conglomerado, está ahora en el centro de una acusación de asesinato.

El propio grupo empresarial fue sancionado junto a Lastres, menos de una semana después de que Donald Trump firmara una orden ejecutiva ampliando las facultades para la designación de figuras del liderazgo político cubano dentro de la llamada lista OFAC e imponiendo sanciones secundarias a empresas que hicieran negocios con ellas.

El misterio detrás del emporio

La falta de datos oficiales en torno a GAESA alienta las dudas. Sus finanzas no aparecen en los presupuestos oficiales y en 2024 la entonces contralora general Gladys Bejarano le declaró a la agencia EFE que el conglomerado no estaba bajo su jurisdicción porque contaba con “disciplina y organización superiores».

La Torre K, el edificio de 42 pisos en el que también funciona el hotel cinco estrellas Iberostar Selection La Habana, terminó de construirse en 2025 y hoy permanece inactivo y vacío.

En realidad, es la misma situación de la mayor parte de la oferta turística de la isla, sometida a “inanición energética” por parte de Estados Unidos, como lo han señalado expertos de Naciones Unidas.

Rubio ha puesto a la empresa en el centro de su narrativa contra el Gobierno de La Habana. «La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni comida es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada se ha usado para ayudar a la gente», aseguró en su mensaje del 20 de mayo.

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© France 24

En realidad, GAESA nació como un holding de industrias militares, obedeciendo a “una decisión de Raúl Castro de quitarle el costo del presupuesto militar al resto de la economía”, como explica Arturo López-Levy, investigador asociado del Instituto de Estudios Regionales Comparados de la Universidad de Denver.

El experto recuerda que, en virtud de un arreglo entre el entonces presidente Fidel Castro y su hermano y ministro de Defensa Raúl, se decidió que las Fuerzas Armadas “operarían ese sistema económico empresarial de una manera experimental, no sujeto a las reglas de la economía de comando, que eran muy rígidas y no permitían insertarse en un nuevo marco económico de carácter más mercantil”.

GAESA nació al amparo de un programa de reformas “orientado al mercado y a la adopción de mecanismos de contabilidad y administración más al estilo de una empresa en condiciones de mercado”, sostiene López-Levy.

La verdadera naturaleza de GAESA

A diferencia de lo que se afirma desde La Habana, ni nació para burlar el bloqueo ni debe su opacidad a la necesidad de evadir sanciones, señala el experto.

Esa fue una característica que se añadió después, cuando absorbió sucesivamente a Gaviota (la empresa turística estatal), TRD Caribe (la entidad a cargo del comercio mayorista), RAFIN y BFI (que controlaban el sistema financiero) y finalmente CIMEX, la corporación de importación y exportación, que también regía el comercio minorista y en algún momento gestionó la banca y el turismo.

“CIMEX se registró fuera de Cuba, en Panamá, con el objetivo de comerciar con Cuba en formas que permitieran evitar el costo de las sanciones”, expresa López-Levy.

Al absorber esas entidades, GAESA comenzó a aceptar inversión extranjera. El experto detalla que en ese momento “la opacidad se vuelve necesaria por la política de persecución de todas las transacciones internacionales que Estados Unidos mantiene sobre el país”.

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© France 24

Según López-Levy, en 2010 se produjo un “grave déficit institucional” que el Gobierno cubano nunca resolvió: la falta de supervisión y balances “producto de la adopción de una fórmula propia de los socialismos asiáticos: crear una comisión anticorrupción con una superministra (Bejarano) a cargo de la contraloría”.

Por ser una entidad de las Fuerzas Armadas, GAESA quedó exenta de esa supervisión y, según la visión de Raúl Castro, pasó a estar sujeto a mecanismos de control interno propios del estamento que lo gestiona: la fiscalía y la contrainteligencia militares.

“Eso que se afirma de que GAESA no rinde cuentas no es verdad. Un caso de corrupción, que es de naturaleza civil, puede ser penalizado como un delito militar”, explica López-Levy, quien, sin embargo, reconoce que la cúpula de la corporación ha quedado históricamente exenta de esa supervisión.

“Eso pasa a través de todo el Estado cubano”, advierte el experto. “Estamos ante un Estado que tiene serios déficits de chequeos y balances de poderes. Aunque Cuba se proclama una república, en la concepción del Estado cubano se habla de una separación de funciones, no de poderes. Eso hace que las acciones del Ejecutivo sean deficientemente supervisadas desde el poder legislativo”.

Precisamente ese sistema especial de justicia hizo a GAESA más efectivo que otras entidades sujetas a normas civiles. Su sometimiento a normas militares permitió históricamente sancionar de forma más expedita delitos de corrupción y otras irregularidades.

Esa eficiencia sirvió también para que terminara absorbiendo a otras empresas de naturaleza similar (como Gaviota o CIMEX) e incluso surgiera como solución en situaciones críticas que requerían agilizar gastos, como el aumento de sueldos de oficiales o momentos de emergencia, funcionando como fondo de última instancia.

“Cada hotel regido por GAESA tiene un efectivo de la contrainteligencia militar con una red de informantes adentro. Si detectan desviaciones ideológicas o conductas delictivas, las persiguen a través de la fiscalía militar. Ha habido arrestos a gran escala de personas vinculadas a GAESA”, relata López-Levy, quien agrega que en estos casos “el proceso disciplinario es más fuerte y un encausamiento bajo la justicia militar tiene consecuencias más graves”.

¿La excusa para una escalada militar?

Expertos coinciden en que la narrativa de caracterizar a GAESA como el origen de la crisis de la isla puede tener el mismo efecto de la imputación a Nicolás Maduro como supuesto director del Cartel de los Soles, que fue clave para su extracción el 3 de enero para llevarlo ante la Justicia de EE. UU.

“Es la excusa que están construyendo, pero GAESA en realidad es una empresa pública cuyos grandes problemas son que no tiene los mecanismos de protección al consumidor propios de la economía de mercado que pretende emular, que actúa sin competencia, lo cual constituye un monopolio, y que un país no se gobierna como un campamento militar, pero esos problemas no se resuelven con políticas de acoso externo”, advierte López-Levy.

La escalada contra el conglomerado podría haber comenzado ya, porque Rubio anunció este 21 de mayo que Adys Lastres Morera, hermana de la directora de GAESA, ha sido detenida en Estados Unidos.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emitió un comunicado diciendo que la mujer es considerada susceptible de deportación por supuestamente representar una amenaza para la seguridad nacional.

John Condon, director ejecutivo interino del Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) agregó que permitir su permanencia en el país enviaría “el mensaje de que las redes afiliadas al régimen cubano pueden seguir teniendo acceso a las instituciones financieras, educativas y sociales estadounidenses”.

Jason Marczak, director del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council, recordó en declaraciones a la agencia EFE que fueron cargos penales (como los que se presentaron contra Castro y los que podrían imputarse también a la cúpula de GAESA) los que operaron como “detonante para que las fuerzas estadounidenses entraran en Caracas en enero y extrajeran a Nicolás Maduro para que enfrentara la Justicia en la ciudad de Nueva York».

Con EFE, Reuters y medios locales

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