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Salud

Salud de las encías también empieza en tu mente: beneficios del ‘mindfulness’ aplicados a higiene bucodental

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GRANADA, ESPAÑA/ DIARIO DE SALUD. — El cepillado dental (así como el uso de hilo dental, del cepillo interproximal y/o del enjuague) puede parecer un gesto rutinario y automático, pero hacerlo con prisas, distracción o estrés puede tener consecuencias directas sobre la salud de las encías. 

Cada vez más profesionales de la salud bucodental defienden incorporar la atención consciente o ‘mindfulness’ a los hábitos de higiene bucal como una herramienta complementaria para mejorar la prevención y el control de enfermedades periodontales.

Así se ha destacado en una sesión dedicada a la promoción de la salud bucal, celebrada en el marco del Congreso de la Periodoncia y la Salud Bucal, SEPA Granada. Bajo el título “Consciencia, momentos vitales en el cuidado de la salud bucal”, se ha puesto en evidencia el beneficio que se deriva de transformar hábitos y estrategias de cuidados de la salud bucal desde la consciencia.

Como lo explica Rosa Tarragó Gil, higienista dental del Servicio Aragonés de Salud, “la diferencia entre hacerlo y hacerlo bien no está en el cepillo, sino en la atención”. El ‘mindfulness’ aplicado a la salud oral consiste en transformar la higiene bucodental en un acto consciente: prestar atención a los movimientos del cepillo, a la presión que se ejerce sobre las encías, a las zonas olvidadas o incluso a las sensaciones que produce el dentífrico o el enjuague. “No solo se trata de técnica, sino de presencia, de estar plenamente aquí y ahora”, señala esta especialista, quien advierte que un cepillado rápido, vigoroso o descuidado puede dañar las encías y desgastar el esmalte”.

El estrés también se refleja en la boca

La evidencia científica ya relaciona el estrés crónico con un aumento de cortisol y de mediadores inflamatorios, así como con alteraciones inmunitarias. En salud oral, esto puede traducirse en peor adherencia a la higiene, mayor inflamación gingival y agravamiento de patologías como la gingivitis o la periodontitis.

“El problema no es que no sepamos cepillarnos, sino que vivimos demasiado deprisa para hacerlo bien”, afirma Tarragó. Muchas personas se cepillan en modo piloto automático, reducen el tiempo de higiene, olvidan zonas importantes o ejercen demasiada presión sin darse cuenta”.

Además, el estrés también se asocia con hábitos poco saludables como el consumo de azúcar, tabaco o vapeo, así como con problemas como el bruxismo. De hecho, el estrés es un factor de riesgo de las enfermedades bucales: en el bruxismo su papel es muy claro; en la gingivitis y periodontitis, influye en la inflamación y en la respuesta inmune y empeora la adherencia a la higiene. “El estrés es un factor silencioso que cada vez debemos tener más en cuenta para conseguir el éxito en los tratamientos en salud bucodental”, opina Tarragó.

Y es que la salud oral no depende solo de la técnica, sino del comportamiento y del estado emocional. La mente influye en cómo nos cuidamos, cómo respondemos al tratamiento y cómo reacciona nuestro sistema inmune. La boca es un reflejo del estado general del organismo. “Ya no podemos tratar las encías sin entender a la persona que hay detrás. Y, en parte, el éxito del tratamiento periodontal depende de hábitos y emociones”.

Detectar señales de alerta

Otro aspecto crucial a tener en cuenta es que, debido a estas ‘prisas’, muchas señales tempranas de enfermedad periodontal pasan desapercibidas, precisamente por esa falta de atención.

En este sentido, practicar una higiene oral más consciente puede ayudar no solo a mejorar el control de placa, sino también a detectar precozmente síntomas de inflamación o sangrado antes de que la enfermedad avance. “Cuando una persona es consciente mientras se cepilla los dientes, limpia mejor y detecta antes los problemas”, resume esta experta, quien recuerda también que “el sangrado de encías no es normal, pero muchas personas lo normalizan o ni siquiera se dan cuenta”.

Atendiendo a la experiencia acumulada en la consulta dental, se ha comprobado que los pacientes que desarrollan mayor conciencia corporal y hábitos de higiene más presentes cumplen mejor las indicaciones de sus profesionales de referencia, mantienen rutinas más estables y se implican más en su tratamiento periodontal. Cuando una persona pone consciencia en el proceso, mejora la calidad del cepillado de forma natural”, afirma Rosa Tarragó.

Respirar antes de cepillarse

Entre las recomendaciones, se aconseja incorporar una breve respiración consciente antes de iniciar el cepillado. Esta práctica puede ayudar a reducir la activación del sistema nervioso simpático asociada al estrés y favorecer una mejor regulación inflamatoria.

Algunos estudios recientes apuntan a que técnicas de respiración lenta y rítmica, como el pranayama utilizado en ciencias contemplativas (práctica de yoga para controlar la respiración y regular el flujo de prana (energía vital) en el cuerpo, podrían llegar a considerarse en el futuro una terapia complementaria a los tratamientos periodontales convencionales.

En concreto, se ha observado que la respiración rítmica reduce los niveles basales de citocinas inflamatorias y mejora el sistema de defensa antioxidante-oxidante, además de promover la fagocitosis y regular la producción de fibroblastos y células epiteliales, mejorando así la salud periodontal. “A veces no se necesita más tecnología, sino simplemente más atención”, explica esta experta, quien recalca que “el mindfulnessno es una moda, tiene una base científica y puede ayudar de forma indirecta”.

Para Rosa Tarragó, uno de los grandes retos actuales de la salud oral no es únicamente enseñar técnica, sino recuperar la consciencia durante el autocuidado. “Durante muchos años la higiene bucal se ha enseñado casi exclusivamente desde la técnica: cómo mover el cepillo, cuánto tiempo dedicar o qué productos utilizar. Todo eso es importante, pero se ha pasado por alto la atención con la que realizamos ese cuidado”, afirma. Por ello, defiende convertir el cepillado en un pequeño ritual diario consciente: sin prisas, dedicando al menos dos minutos, siguiendo un orden por cuadrantes y prestando atención a cada diente y cada encía. “Ser conscientes convierte un hábito mecánico en un cuidado bucodental eficaz”, subraya esta experta.

7 consejos prácticos

Como consejos prácticos y sencillos para practicar una higiene bucodental más consciente, Rosa Tarragó apunta siete, aunque la clave principal es disfrutar del momento del cepillado dental”:

1. Cepillarse sin prisa y dedicando al menos dos minutos conscientes

2. Evitar distracciones y centrarse únicamente en el momento del cepillado

3. Respirar profundamente una o dos veces antes de empezar

4. Relajar la mandíbula y liberar tensión facial. Una forma de relajar es provocar el bostezo. En la mandíbula se acumulan muchas de las nuestras tensiones, así que se aconseja respirar, abrir ligeramente la boca y soltar la tensión

5. Dividir la boca en cuadrantes, y seguir siempre el mismo orden

6. Realizar movimientos suaves y atentos, diente a diente

7. Prestar atención a las sensaciones, texturas y contacto con las encías

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