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¿Qué cambia en Groenlandia con el nuevo acuerdo de seguridad entre Trump, Dinamarca y la isla?

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Un pacto tras meses de amenazas de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump; la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, firmaron el pacto durante una ceremonia celebrada al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York.

El acuerdo es el resultado de varios meses de negociaciones después de que Trump elevara la presión sobre Dinamarca y Groenlandia al plantear que Estados Unidos debía controlar la isla y negarse en distintos momentos a descartar el uso de la fuerza para conseguirlo. Aquella posición provocó una crisis entre Washington y sus aliados europeos dentro de la OTAN.

Pero el nuevo pacto no contempla la incorporación de Groenlandia a Estados Unidos, la exigencia que Trump había planteado inicialmente. En cambio, establece un marco para una presencia militar estadounidense mucho mayor y para una cooperación de seguridad reforzada en una región que Washington considera estratégica frente a Rusia y China.

El acuerdo se apoya en un tratado de defensa de 1951. La ampliación militar también se encuadra así en un marco jurídico anterior a la actual disputa.

Archivo: soldados daneses participan en un simulacro cerca de la central hidroeléctrica de Buksefjord, durante la visita del ministro de Defensa de Dinamarca, Troels Lund Poulsen, y el jefe de Defensa, general Michael Wiggers, en Groenlandia, el 31 de enero de 2026.
Archivo: soldados daneses participan en un simulacro cerca de la central hidroeléctrica de Buksefjord, durante la visita del ministro de Defensa de Dinamarca, Troels Lund Poulsen, y el jefe de Defensa, general Michael Wiggers, en Groenlandia, el 31 de enero de 2026. © Reuters/Stoyan Nenov

Estados Unidos y Dinamarca mantienen desde 1951 un acuerdo de defensa que ya otorgaba a Washington amplias prerrogativas militares en Groenlandia. Ese acuerdo fue modificado en 2004 para incorporar explícitamente al territorio autónomo.

El nuevo pacto aprovecha y amplía ese marco existente, en lugar de crear desde cero la relación militar entre ambos países.

Se trata de un punto clave, ya que explica por qué Estados Unidos puede aumentar su presencia militar sin que el acuerdo implique una transferencia territorial: la cooperación militar estadounidense en Groenlandia tiene antecedentes de más de siete décadas.

Dos nuevas bases militares estadounidenses

El elemento más visible del acuerdo será la ampliación de la infraestructura militar estadounidense.

Trump anunció ante la Asamblea General de la ONU que Estados Unidos comenzará «de inmediato» el proceso para establecer una importante presencia militar en las ubicaciones acordadas y que se construirán dos grandes bases.

Además de la actual Base Espacial de Pituffik, en el noroeste de Groenlandia, fuentes citadas por Reuters señalaron que el acuerdo contempla dos nuevos emplazamientos: Narsarsuaq, en el sur de la isla, donde Estados Unidos operó durante la Guerra Fría la base aérea Bluie West One, y Mestersvig, en la costa oriental, actualmente utilizado por la patrulla danesa Sirius.

En 'En Contexto' revisamos las implicaciones de la visita del vicepresidente estadounidense J.D. Vance a Groenlandia. ¿Por qué la base Pituffik juega un papel clave en el sistema de alerta temprana de Estados Unidos para detectar posibles ataques con misiles? Resolvemos esta y otras dudas.
En ‘En Contexto’ revisamos las implicaciones de la visita del vicepresidente estadounidense J.D. Vance a Groenlandia. ¿Por qué la base Pituffik juega un papel clave en el sistema de alerta temprana de Estados Unidos para detectar posibles ataques con misiles? Resolvemos esta y otras dudas. © Jim Watson / Reuters

Narsarsuaq dejó de albergar una instalación militar estadounidense en la década de 1950. Mestersvig, por su parte, tiene actualmente una función vinculada a la vigilancia y a la presencia danesa en el vasto territorio groenlandés. La recuperación de estos emplazamientos supondría, por tanto, un retorno de Estados Unidos a zonas que ya tuvieron importancia durante la Guerra Fría.

¿El pacto significa que Estados Unidos controla Groenlandia?

No en términos de soberanía. Groenlandia sigue siendo un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Tanto las autoridades danesas como las groenlandesas han insistido en que el acuerdo no supone una cesión de soberanía y que respeta el derecho de autodeterminación de la población groenlandesa.

La cuestión es especialmente, ya que Trump ha descrito el pacto de una manera más amplia. El mandatario estadounidense afirmó que el acuerdo le proporciona a Estados Unidos un «control permanente» sobre la seguridad y otras necesidades de Groenlandia.

Dinamarca, en cambio, ha presentado el pacto como una fórmula para reforzar la seguridad del Ártico dentro del marco de la OTAN. El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, señaló que la seguridad del Ártico quedará bajo una responsabilidad colectiva de la alianza y no exclusivamente bajo control de Washington y Copenhague.

El presidente estadounidense Donald Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, asisten a la firma de un acuerdo trilateral sobre la seguridad de Groenlandia, durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), en Nueva York, EE. UU., el 22 de septiembre de 2026.
El presidente estadounidense Donald Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, asisten a la firma de un acuerdo trilateral sobre la seguridad de Groenlandia, durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), en Nueva York, EE. UU., el 22 de septiembre de 2026. © Reuters/Kylie Cooper

Por tanto, según las autoridades de la isla, existe una diferencia relevante entre soberanía territorial y responsabilidad o capacidad militar de seguridad: el acuerdo amplía considerablemente la segunda sin transferir formalmente la primera.

Rusia y China quedan en el centro del pacto

El acuerdo también responde a la creciente importancia estratégica del Ártico.

Trump ha argumentado repetidamente que Estados Unidos necesita reforzar su posición en Groenlandia ante la posible expansión de Rusia y China en la región. El pacto establece que ningún adversario de Estados Unidos podrá establecer una presencia militar en Groenlandia ni realizar determinadas inversiones sensibles sin autorización de Washington.

Trump afirmó ante la ONU que no se permitirá que adversarios de Estados Unidos establezcan presencia militar o realicen inversiones sensibles en la isla sin la aprobación expresa de su país.

La fórmula convierte así a Groenlandia en una pieza aún más importante de la estrategia estadounidense para el Ártico, una zona cuya relevancia militar y económica ha aumentado con el deshielo, la apertura de nuevas rutas marítimas y el interés por sus recursos minerales.

La ampliación prevista no parte de cero. Estados Unidos mantiene actualmente la Base Espacial de Pituffik, la antigua base de Thule, en el noroeste de Groenlandia. La instalación tiene funciones relacionadas con la vigilancia espacial, la alerta y la defensa antimisiles, y también desempeña un papel dentro de la arquitectura de seguridad de Estados Unidos y la OTAN.

Pero esa presencia estadounidense ha sido mucho menor que durante la Guerra Fría. Desde 1945, Washington pasó de disponer de miles de militares distribuidos en numerosas instalaciones a mantener una presencia mucho más reducida concentrada en Pituffik. Las autoridades danesas han señalado que esa disminución respondió en buena medida a decisiones adoptadas por Estados Unidos.

El nuevo acuerdo supone, por tanto, un cambio de dirección: en lugar de continuar reduciendo su huella militar, Washington pretende recuperar capacidad permanente en distintos puntos de Groenlandia.

¿Qué obtiene cada parte?

Para Washington, el pacto supone una ampliación de su capacidad militar en un territorio considerado estratégico para la defensa de Norteamérica y el control del Ártico, además de limitar la posibilidad de que Rusia o China desarrollen allí instalaciones o determinadas inversiones.

Para Dinamarca, el acuerdo permite reforzar la defensa del territorio del Reino sin renunciar formalmente a su soberanía sobre Groenlandia. Copenhague sostiene además que la seguridad del Ártico debe entenderse dentro de la estructura colectiva de la OTAN.

Para Groenlandia, el pacto mantiene el marco de autonomía y autodeterminación y evita la transferencia territorial que Trump había reclamado. Al mismo tiempo, implica una presencia militar estadounidense mucho mayor en la isla y una nueva configuración de su papel estratégico.

Los tres gobiernos han presentado públicamente el acuerdo como un entendimiento beneficioso para las partes. Frederiksen lo calificó como un pacto que puede durar «para siempre», mientras Nielsen lo describió como un acuerdo en el que todos ganan.

El final de la disputa no borra la crisis

La firma representa un cambio importante con respecto al escenario de principios de año, cuando las declaraciones de Trump sobre la posibilidad de hacerse con Groenlandia provocaron una crisis diplomática con Dinamarca y preocupación entre los aliados europeos.

Pero el nuevo acuerdo no elimina todas las incógnitas. El texto completo del pacto no se había hecho público en los días previos a la firma y algunos de sus detalles operativos —incluido el alcance exacto de la presencia estadounidense— han trascendido a través de fuentes conocedoras de las negociaciones.

Archivo: soldados custodian el puerto de Nuuk, la capital de Groenlandia, el 25 de enero de 2026.
Archivo: soldados custodian el puerto de Nuuk, la capital de Groenlandia, el 25 de enero de 2026. via REUTERS – Mads Claus Rasmussen

La cuestión central será ahora cómo se traduce en la práctica la fórmula acordada: una presencia militar estadounidense permanente y ampliada, restricciones a la presencia de potencias rivales y un papel reforzado de Washington en la seguridad de Groenlandia, pero bajo soberanía danesa y con el derecho de autodeterminación groenlandés formalmente preservado.

Ese equilibrio permite a las tres partes presentar la firma como una salida a la crisis, aunque también abre una nueva etapa en la relación entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia y en la disputa estratégica por el Ártico.

Con Reuters, AP y EFE

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