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La Cámara Baja irlandesa avanza en la eliminación del aval de la ONU para sus misiones de paz
La República de Irlanda busca enviar tropas a misiones de paz en el extranjero con la aprobación de su Gobierno y su Parlamento, sin necesitar la autorización de la ONU. La oposición asegura que la medida amenaza la histórica neutralidad militar del país.
El Dáil, la Cámara Baja del Parlamento irlandés, aprobó en segunda lectura, por 79 votos a favor y 71 en contra, un controvertido proyecto de ley que permitiría esos despliegues sin autorización de la ONU, siempre que se ajusten a la Carta de las Naciones Unidas.
El Gobierno pretende que la legislación quede promulgada antes de que termine el 2026.
Actualmente, el envío de contingentes de más de 12 militares a misiones internacionales de paz requiere, como regla general, una «triple autorización»: el visto bueno del Gobierno, del Dáil y de la ONU. La legislación contempla excepciones, entre ellas determinados relevos o refuerzos de contingentes ya desplegados.
Un sistema con más de seis décadas de historia
Las bases legales del sistema se remontan a 1960, cuando se aprobó una legislación de emergencia para permitir la participación de tropas irlandesas en la operación de la ONU en el Congo.
Posteriormente, la Ley de Defensa de diciembre de ese año estableció el marco para enviar contingentes al extranjero con fuerzas creadas por el Consejo de Seguridad o la Asamblea General de Naciones Unidas, con autorización del Gobierno y, en determinados supuestos, del Dáil. Este marco fue reformado en 2006 sin eliminar el requisito de respaldo de la ONU.
Según datos del ministerio de Defensa presentados al Parlamento en octubre, Irlanda que contaba con 7.815 militares permanentes al cierre de agosto, ha participado tradicionalmente en operaciones internacionales de mantenimiento de la paz, aunque no pertenece a la OTAN.
El Gobierno busca responder a las crisis sin esperar la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y cuestiona que sus cinco miembros permanentes: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos puedan bloquear mediante un veto las misiones en las que Irlanda quiera participar.
«El Consejo de Seguridad de la ONU ha dejado de funcionar; está paralizado», declaró el miércoles ante el Parlamento el primer ministro, Micheál Martin.
«Nuestra reforma del sistema de triple autorización busca, fundamentalmente, mantener viva la tradición irlandesa de mantenimiento de la paz y nuestra capacidad de tener una política exterior independiente», señaló.
El proyecto también modificaría las disposiciones relativas al despliegue de integrantes de las Fuerzas de Defensa en operaciones de evacuación de no combatientes y elevaría de 12 a 50 el número de militares que podrían desplegarse sin autorización parlamentaria.
«Alianzas peligrosas»
Desde antes de la votación, representantes de la oposición advirtieron que la propuesta amenazaría la neutralidad de Irlanda y allanaría el camino para su participación en «alianzas peligrosas». A su juicio, supondría un enorme giro en la política exterior, con consecuencias de gran alcance.
«Eliminar el sistema de triple autorización abre la puerta a que Irlanda se vea arrastrada a las estructuras militares de la UE, a alianzas peligrosas y a un mayor alineamiento con la OTAN», afirmó la líder de Sinn Féin, Mary Lou McDonald, quien exigió un referendo sobre los cambios.
Seguir adelante sin el consentimiento de la ciudadanía constituiría una «profunda traición», advirtió.
«No corresponde al primer ministro, a Fianna Fáil, a Fine Gael ni al Gobierno decidir el futuro de la neutralidad irlandesa. Eso le corresponde al pueblo», enfatizó.
«Su plan para abolir el sistema de triple autorización y desmantelar la neutralidad poco a poco va en contra de los valores de nuestro país: la paz y el mantenimiento de la paz, la diplomacia, el respeto al derecho internacional y, fundamentalmente, una política exterior irlandesa independiente», dijo la líder de Sinn Féin.
Los críticos también señalan que el sistema actual permite que el respaldo de la ONU proceda de la Asamblea General, y no exclusivamente del Consejo de Seguridad. Esa posibilidad está contemplada en la legislación de 2006.
En respuesta, Martin acusó a McDonald de «socavar todo el proceso de la democracia parlamentaria» al exigir un referendo sobre un asunto que no implica cambiar la Constitución.
Además, defendió la reforma al atribuir el fin de la misión de paz de la ONU en Líbano (FINUL) a la presión de Estados Unidos para retirar el respaldo del Consejo de Seguridad.
También cuestionó que Rusia pueda vetar la participación irlandesa en misiones de paz pese a su invasión de Ucrania y a las violaciones de la Carta de la ONU que le atribuyó.
Por ahora, el proyecto no ha sido aprobado definitivamente. Aún debe superar el examen en comisión, las etapas de informe y votación final en la Cámara Baja y su tramitación en el Senado antes de recibir la firma presidencial.
Una vez se defina, se verá si la reforma permitirá preservar la tradición irlandesa de mantenimiento de la paz o sí pondrá en riesgo su neutralidad.
Con información de AFP, medios locales y documentos oficiales del Parlamento irlandés
