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EE. UU. concede asilo político al periodista nicaragüense Luis Galeano tras ser detenido por ICE: ABC del caso
Asilo en Estados Unidos tras su detención migratoria. El periodista nicaragüense Luis Manuel Chavarría Galeano, conocido como Luis Galeano, recibió asilo político de Estados Unidos después de permanecer más de una semana bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en un episodio que reavivó la preocupación por la situación de los comunicadores nicaragüenses exiliados.
La concesión del asilo fue anunciada por Café con Voz, el programa de opinión y debate que Galeano dirige desde el exilio y desde el que mantiene sus críticas al Gobierno de Nicaragua, copresidido por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
«El Gobierno de Estados Unidos otorgó asilo político a nuestro director y periodista Luis Galeano, quien ha continuado su labor informativa desde el exilio, manteniendo su compromiso con la libertad de expresión y el periodismo independiente en Nicaragua», informó la plataforma.
La publicación calificó la decisión como «un momento significativo en su trayectoria personal y profesional», marcado por las dificultades de ejercer el periodismo fuera de su país.
Galeano, de 48 años, fue detenido el 14 de septiembre en Orlando, Florida, mientras trabajaba como conductor de Uber. Posteriormente, fue trasladado a un centro de detención migratoria del condado de Baker, en el norte del estado, donde permaneció bajo custodia del ICE hasta obtener la libertad bajo fianza.
El asilo llegó aproximadamente un mes después de ese episodio. La decisión supone un cambio relevante en la situación migratoria del periodista, que había solicitado protección estadounidense en 2019, después de abandonar Nicaragua ante el riesgo de ser detenido.
De la orden de captura al despojo de su nacionalidad
La salida de Galeano de Nicaragua se produjo en diciembre de 2018, después de que un juez de Managua ordenara su captura. El periodista había mantenido una posición crítica frente al Gobierno de Ortega y Murillo en un contexto de creciente represión contra las voces disidentes.
En febrero de 2023, la Justicia nicaragüense lo declaró «traidor a la patria» y ordenó despojarlo de su nacionalidad y sus bienes. La medida también afectó a otras 93 personas críticas con el Ejecutivo, entre ellas los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli.
La desnacionalización formó parte de una serie de medidas contra opositores, activistas, intelectuales y periodistas que el Gobierno consideraba una amenaza política. Para los afectados, las consecuencias fueron tanto jurídicas como personales: además de perder la ciudadanía nicaragüense, muchos quedaron separados de sus familias, propiedades y redes profesionales en el país.
En el caso de Galeano, la persecución judicial contribuyó a consolidar un exilio que no ha interrumpido su actividad periodística. Desde el extranjero, ha continuado al frente de Café con Voz, un espacio dedicado al análisis político y al debate sobre la situación nicaragüense.
Su trayectoria incluye también una etapa en el desaparecido periódico ‘El Nuevo Diario’ y su trabajo como redactor de la delegación de la agencia EFE en Nicaragua entre 2004 y 2006.
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La presión para evitar una deportación a Nicaragua
La detención de Galeano por las autoridades migratorias estadounidenses generó una reacción de organizaciones de defensa de la libertad de prensa, representantes políticos y periodistas nicaragüenses en el exilio, que reclamaron que no fuera devuelto a su país.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó su respaldo al comunicador, mientras que Reporteros Sin Fronteras (RSF) pidió al Gobierno español que interviniera para protegerlo y evitar una eventual deportación a Nicaragua.
La congresista republicana por Florida María Elvira Salazar también se pronunció contra esa posibilidad. «Luis no puede terminar en manos de la misma dictadura que lo persiguió», afirmó.
Las peticiones respondían al temor de que el regreso de Galeano lo expusiera nuevamente a la persecución de las autoridades nicaragüenses, después de haber sido declarado «traidor a la patria» y privado de su nacionalidad.
El episodio puso de relieve la vulnerabilidad de los periodistas que, tras huir de sus países por motivos políticos, deben resolver su situación migratoria en los lugares donde buscan protección. Para estos profesionales, una detención administrativa puede reabrir el riesgo de regresar al territorio del que escaparon.
La concesión del asilo estadounidense ofrece a Galeano una vía de protección frente a ese escenario y le permite mantener su trabajo informativo desde el exilio.
Nicaragua, uno de los escenarios más adversos para la prensa independiente
El caso de Galeano se inscribe en una crisis más amplia de la libertad de prensa en Nicaragua, donde organizaciones internacionales y entidades independientes han documentado la persecución de periodistas, el cierre de medios de comunicación y el desplazamiento forzado de trabajadores del sector.
La Sociedad Interamericana de Prensa ha situado al país entre los casos más graves de la región en materia de libertad de expresión, al señalar la presión contra los medios independientes y el exilio de comunicadores que temen represalias por su trabajo.
Según datos de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), entre 2018 y octubre de 2026 el Gobierno de Ortega y Murillo había cerrado al menos 54 medios de comunicación. Cinco de ellos sufrieron allanamientos y confiscaciones de sus instalaciones, entre los que figuran el diario ‘La Prensa’, ‘Confidencial’, ‘100 % Noticias’ y ‘Trinchera de la Noticia’.
La represión también ha provocado un éxodo de profesionales. De acuerdo con la misma organización, al menos 310 trabajadores de medios nicaragüenses, en su mayoría comunicadores, abandonaron el país por razones de seguridad o fueron desterrados desde abril de 2018.
La salida de periodistas ha debilitado el ecosistema informativo dentro de Nicaragua y ha trasladado buena parte de la cobertura crítica al exterior. Desde el exilio, los comunicadores afrontan dificultades para mantener sus proyectos, acceder a financiación, proteger a sus fuentes y continuar informando sobre un país en el que la actividad periodística independiente se ha reducido considerablemente.
El asilo permite a Galeano continuar su labor desde el exilio
La concesión de asilo a Luis Galeano representa un nuevo capítulo en una trayectoria marcada por la persecución política, el desarraigo y la continuidad de su trabajo periodístico fuera de Nicaragua.
Su caso también refleja las tensiones que afrontan los países receptores cuando periodistas que huyeron de gobiernos represivos quedan sometidos a procedimientos migratorios. La protección internacional puede resultar decisiva para evitar que sean devueltos a lugares donde temen sufrir nuevas represalias.
Para Galeano, que salió de Nicaragua después de que se ordenara su captura y posteriormente perdió su nacionalidad, la decisión estadounidense le proporciona una respuesta a una solicitud de protección presentada hace años.
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Mientras el Gobierno de Ortega y Murillo mantiene el control político en Nicaragua, Café con Voz continúa su actividad informativa desde el extranjero. La experiencia del periodista ilustra así una realidad que afecta a cientos de profesionales nicaragüenses: el exilio no necesariamente pone fin a su labor, pero obliga a reconstruirla lejos del país sobre el que informan.
El reconocimiento de su derecho a permanecer protegido en Estados Unidos constituye, en ese contexto, un desenlace favorable para Galeano y un nuevo recordatorio de los desafíos que afronta la prensa independiente nicaragüense.
Con EFE y medios locales
