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Rusia y Ucrania evacúan Oleshky en la primera operación humanitaria conjunta de la guerra
Hambrientos y exhaustos, los residentes de Oleshky, una ciudad ucraniana en el río Dniéper controlada por Rusia, comenzaron a evacuar la localidad el viernes 30 de octubre, en la primera operación humanitaria conjunta que ejecutan rusos y ucranianos en más de cuatro años de guerra.
El traslado de civiles fue posible gracias a un alto el fuego en la región de Jersón negociado por la primera dama estadounidense, Melania Trump, y en el que intervino incluso el papa León XIV. El cese de hostilidades, que regirá entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre, es el más extenso que se ha mantenido en un frente desde el inicio de la guerra.
«Todo aquel que desee abandonar Oleshky tendrá la oportunidad de hacerlo de forma segura», declararon Rusia y Ucrania en comunicados separados pero idénticos el viernes por la mañana, antes de agregar que «quienes decidan quedarse podrán hacerlo y recibirán toda la ayuda humanitaria que necesiten».
Unos 25 autobuses, con 750 plazas, fueron dispuestos para la evacuación de la ciudad, en la que antes de la operación habitaban unos 2.000 residentes. Nueve ambulancias atendidas por medio centenar de paramédicos se desplegaron para ayudar a las personas sin movilidad que hayan optado por abandonar esta localidad en la primera línea del frente de guerra.
La llegada del convoy de ayuda humanitaria estuvo precedida por operaciones de desminado en las que murieron un zapador ruso y otra persona, según la delegación rusa.
Algunos partieron hacia Ucrania, mientras que otros optaron por ir a Rusia, explicó la comisionada rusa de derechos humanos, Yana Lantratova, sin mencionar el número de ciudadanos por cada destino, ni cuántas personas planeaban quedarse en la ciudad.
«El problema es que mucha gente se está quedando», relató una mujer al defensor del pueblo de Ucrania para los derechos humanos, Dmytro Lubinets, que se encontraba sobre el terreno para coordinar la operación con su homóloga rusa.
Lantratova anunció también la entrega de «varias decenas de toneladas de ayuda humanitaria: alimentos, medios de higiene, combustible para generadores y otros bienes de primera necesidad», para quienes permanezcan en la ciudad.
La televisión estatal rusa mostró cajas de ayuda con la bandera nacional destinadas a Oleshky, que eran cargadas por personas que vestían camisetas con la leyenda «El equipo de Putin – El Frente Popular«.
Entrada la noche del viernes, la comisionada rusa reportó «sin incidentes» la llegada del convoy a Crimea en el que viajaban los ciudadanos que quieren un nuevo comienzo en Rusia. Quienes iban a Ucrania se desplazaron primero a la ciudad de Anapa, en la región del sur de Rusia de Krasnodar, antes de volar a Bielorrusia y viajar en autobús a Ucrania para evitar cruzar el frente de guerra, según detalló el jefe del grupo parlamentario del partido oficialista, David Arajamia.
Desde que Rusia capturó Oleshky en los primeros días de la guerra, a principios de 2022, la ciudad ha sufrido graves daños e incluso quedó muy inundada tras la destrucción de la enorme presa de Nova Kakhovka en 2023.
Los testimonios de los residentes describen como habitual exponerse a caminos minados —uno de ellos conocido como el «camino de la muerte»— para conseguir comida y agua. Algunos relatan haber sobrevivido con una taza de arroz o trigo sarraceno al día, a veces acompañada de un tomate, un pepino o plantas silvestres.
La operación conjunta evidencia una coordinación poco conocida entre instituciones rusas y ucranianas, en el marco del renovado esfuerzo de la Administración de Donald Trump para mediar por el fin de la guerra.
Tras mantener conversaciones con los negociadores estadounidenses, el presidente ruso, Vladimir Putin, aceptó reanudar las conversaciones de paz con Ucrania en noviembre.
Sin embargo, ambas partes siguen muy distanciadas del consenso, especialmente en la cuestión territorial, ya que Moscú quiere un acuerdo que, entre otras cosas, le otorgue control total de la región ucraniana del Donbás, algo a lo que Kiev se rehúsa.
Al preguntársele este viernes al portavoz del Kremlin si la evacuación en Oleshky abría la puerta a que Rusia y Ucrania encontraran otras áreas de cooperación, Dmitri Peskov respondió que se trataba de «una situación aislada» y «difícil extrapolar a todo el proceso».
De hecho, no se ha producido ninguna disminución de los combates en las otras regiones ucranianas en el perímetro de la guerra.
Un ataque ruso afecta el suministro eléctrico a 350.000 hogares en Dnipropetrovsk
La calma que se respira en Jersón esta semana contrasta con los constantes ataques en el resto de los frentes del conflicto. En la madrugada del 30 de octubre, los misiles y drones rusos tuvieron como objetivo siete regiones de Ucrania, así como la capital, Kiev, y la ciudad suroriental de Dnipro —donde un dron ruso mató al menos a 15 personas en una estación de tren el jueves—.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que la operación se lanzó contra instalaciones militares y energéticas en Ucrania, especialmente en Kiev y sus alrededores, así como en la región de Dnipropetrovsk, donde las autoridades locales informaron de la caída del suministro eléctrico para unos 350.000 abonados.
La Administración Militar ucraniana denunció la muerte de una persona en Kiev durante un bombardeo con misiles balísticos que alcanzó un complejo residencial.
Moscú también golpeó instalaciones portuarias en la región de Odessa y buques de carga que, según indicó, eran utilizados por las tropas ucranianas.
En el otro lado del frente, Rusia derribó más de 1.000 drones ucranianos durante la noche, según el Ministerio de Defensa, una incursión masiva que obligó a la cancelación de un centenar de vuelos en los aeropuertos de Moscú.
Entretanto, el gobernador de la región fronteriza rusa de Briansk, Yegor Kovalchuk, acusó este viernes a Kiev de usar drones para lanzar «una gran cantidad de artefactos explosivos contra tres escuelas y 17 guarderías». Y agregó que «los servicios de emergencias están ejecutando labores de desminado» en los lugares afectados.
En otros hechos reportados en la región rusa de Bryansk, un joven de 19 años murió en un ataque con drones ucranianos contra una vivienda, según informó en Telegram el gobernador regional, Yegor Kovalchuk.
Las regiones fronterizas rusas de Kursk, Briansk y especialmente Bélgorod son atacadas prácticamente a diario por drones de corto alcance, misiles y la artillería ucraniana, causando gran cantidad de bajas civiles.
Con información de EFE, Reuters y AP.
