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Starmer promete demostrar que los escépticos están equivocados, mientras lucha contra peticiones de dimisión

El primer ministro británico, Keir Starmer, prometió este lunes 11 de mayo demostrar que los escépticos, tanto dentro de su propia bancada política como entre el electorado en general, están equivocados, mientras intenta frenar las peticiones para que renuncie tras los devastadores resultados electorales locales para su Partido Laborista.
“Sé que tengo detractores y sé que debo demostrarles que se equivocan, y lo haré”
Starmer argumentó que afrontará los grandes desafíos y devolverá la esperanza al país. Esto incluye estrechar lazos con la Unión Europea y situar a Reino Unido en el centro de Europa, una década después de que el país votara a favor de abandonar la UE.
“Sé que tengo detractores y sé que debo demostrarles que se equivocan, y lo haré”, subrayó Starmer durante un discurso en Londres. También prometió demostrar a millones de personas “cansadas de un statu quo que les ha fallado” que el Gobierno está de su lado.
Starmer agregó que el Partido Laborista libra “una batalla por el alma de nuestra nación” y que el Reino Unido se dirigirá hacia “un camino oscuro” si Reform UK, el partido antiinmigración liderado por Nigel Farage, llega al poder.
Aumentan las voces que piden la dimisión de Starmer
Pese a sus promesas, la posición de Starmer es frágil y decenas de legisladores le piden que anuncie la fecha de su dimisión.
La ex viceprimera ministra Angela Rayner, una influyente legisladora vista como una posible rival, declaró que “lo que estamos haciendo no funciona y debe cambiar”.
Rayner no pidió explícitamente la dimisión de Starmer, pero lo acusó de presidir “una cultura tóxica de amiguismo” y afirmó que el Gobierno debe “mantenerse fiel a los valores laboristas y socialdemócratas” y aliviar el coste de la vida de los trabajadores.
“Esta podría ser nuestra última oportunidad”, declaró Rayner en un comunicado el domingo.
El Partido Laborista se encuentra sumido en la desesperación tras las fuertes pérdidas sufridas la semana pasada en las elecciones locales de Inglaterra y en las votaciones legislativas de Escocia y Gales. Los comicios se han interpretado como un referendo no oficial sobre Starmer, cuya popularidad se ha desplomado desde que llegó al poder con una victoria aplastante hace menos de dos años.
Su Gobierno ha tenido dificultades para cumplir con el crecimiento económico prometido, reparar los deteriorados servicios públicos y aliviar el costo de vida y se ha visto obstaculizado por repetidos errores y cambios de rumbo en temas como la reforma del sistema de bienestar social. Su desastrosa decisión de nombrar a Peter Mandelson, amigo de Jeffrey Epstein y envuelto en escándalos, como embajador británico en Washington, lo ha perjudicado aún más.
En las elecciones de la semana pasada, el Partido Laborista sufrió un duro golpe tanto desde la derecha como desde la izquierda, perdiendo votos frente a Reform UK y el Partido Verde, de corte ecopopulista. Esto refleja la creciente fragmentación de la política británica, dominada durante mucho tiempo por el Partido Laborista y el Partido Conservador.
El Gobierno se definirá por «la reconstrucción de nuestra relación con Europa»: Starmer
Starmer espera recuperar impulso con el discurso de este lunes y un ambicioso conjunto de planes legislativos que el rey Carlos III presentará el próximo miércoles 13 de mayo durante la Apertura del Parlamento.
En su discurso, Starmer declaró ante un público de diputados y activistas del partido que el Gobierno tomará el control de la seguridad energética, económica y de defensa del Reino Unido y hará del país un lugar más justo.
Una política clave es estrechar los lazos con la UE, de la que el Reino Unido se retiró en 2020, cuatro años después de que la opción de la salida ganara por un estrecho margen el referendo sobre la permanencia. El Gobierno de Starmer ya ha tomado medidas para aliviar algunas de las restricciones comerciales que han perjudicado a las empresas británicas desde el Brexit y afirma que conseguirá un acuerdo de movilidad juvenil para que los jóvenes puedan trabajar durante algunos años en el continente.
Starmer declaró que el Gobierno se definirá por «la reconstrucción de nuestra relación con Europa».
El Partido Laborista hizo campaña a favor de permanecer en la UE durante la consulta popular de 2016, pero se ha mostrado reacio a reabrir un debate que dividió profundamente al país. Starmer ha descartado intentar reingresar en la UE o reintegrarse a la unión aduanera o al mercado único del bloque, medidas que supondrían una gran diferencia para las empresas británicas.
Ninguno de los políticos laboristas de alto perfil considerados como posibles rivales de Starmer —entre ellos Rayner, el secretario de Salud Wes Streeting y el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham— ha pedido aún su dimisión.
Sin embargo, un número creciente de diputados laboristas instó al primer ministro a fijar un calendario para su salida. La política británica permite a los partidos cambiar de líder a mitad de mandato sin necesidad de convocar a nuevas elecciones.
Josh Simons, antiguo diputado laborista leal, escribió en el diario ‘The Times’ que Starmer “ha perdido el apoyo del país” y “debería tomar las riendas de la situación supervisando una transición ordenada hacia un nuevo primer ministro”.
Catherine West reconoció que no cuenta con el apoyo de 81 colegas, necesarios para forzar una contienda y su iniciativa parece ser un intento de presionar a otros aspirantes de mayor renombre para que se presenten.
“La clase trabajadora nos envió un mensaje (…)Tenemos que escucharlo, tenemos que cambiar y tenemos que hacerlo rápido”, declaró West.
Con AFP
