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Arden los bosques en Europa: “Quienes niegan el calentamiento global deben abrir los ojos”
La tregua es precaria en Gironda. El megaincendio que asola la región de Burdeos sigue estabilizado, pero las condiciones climáticas desfavorables ya favorecen el reavivamiento de las llamas. Tras días de respiro, se instala una cuarta ola de calor. Se esperan temperaturas máximas de más de 40 °C en el suroeste, donde los vientos podrían agravar la situación.
En primera línea están los bomberos. Ya son 126 los que han resultado heridos en el departamento. A nivel nacional, cuatro bomberos han perdido la vida durante los recientes focos de fuego y las llamas han devorado más de 42.000 hectáreas en Gironda, unas 4 500 en Var y más de 3.500 en las Landas.
El pasado martes 28 de julio, 2.700 bomberos seguían movilizados en Gironda, según la prefectura. Entre ellos, uno del norte de Francia. El comandante Yaël Lecras, vicepresidente del sindicato nacional de bomberos profesionales, opera en las afueras del municipio de Marcheprime, en Gironda. Entre un foco de fuego y otro aceptó conversar con France 24.
France 24: ¿Cómo se siente después de casi una semana luchando contra las llamas?
Yaël Lecras: Nos mueve el deseo de trabajar para apagar estos incendios, de prestar un servicio. Es algo bastante impresionante, porque las áreas quemadas son realmente extensas, y se han perdido muchos bienes personales. Pero lo que más destaca es el compromiso de la población para defender su territorio. Nosotros estamos aquí “simplemente” para brindar apoyo.
Porque, en este caso, el ciudadano es realmente el protagonista de su propia defensa. Los funcionarios locales han hecho un trabajo extraordinario para recibir a los refuerzos. Se observa por todas partes una sinergia entre las personas que cuentan con los medios: muchos particulares con cisternas traen agua, para que podamos disponer de ella más rápidamente o en lugares más estratégicos. Cada uno hace lo que puede, desde donde está. Cada uno pone su granito de arena.
France 24: ¿Qué recursos faltan?
Aquí hay gente por todas partes: refuerzos de mando, refuerzos de camiones cisterna, ambulancias, recursos médicos. Todos estos recursos cotidianos están desplegados. Lo que más falta hace son los recursos más pesados, los nacionales, los recursos aéreos. Y lo que más dificultades va a presentar son los recursos humanos.
El presupuesto de la protección civil ha aumentado un 25 % en diez años. Sin embargo, la actividad, por su parte, ha aumentado casi un 45 % —principalmente debido a los rescates de emergencia de personas, que forman parte de nuestro día a día.
Los bomberos profesionales que participamos aquí dedicamos parte de nuestro tiempo de trabajo a la Gironda y lo hacemos con gusto. Pero también es tiempo de trabajo del que no dispondremos en nuestros departamentos al regresar. En términos muy concretos, si un bombero ha trabajado 200 o 300 horas en la Gironda, son 200 o 300 horas que no podrá trabajar en su propio departamento.
De ahí surgen los abusos: los profesionales que quieren trabajar aquí firman un contrato de voluntariado para venir a trabajar durante su tiempo de descanso. Y no es solo Gironda la que está en llamas. Es un tema que recibe un poco menos de atención mediática, pero que planteará dificultades organizativas a los servicios departamentales de bomberos y rescate.
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France 24: ¿Es el voluntariado, que hoy representa el 78 % del personal, la solución?
Nos lo repiten constantemente. Pero en pleno verano, el voluntariado muestra signos de agotamiento. Y no obtenemos resultados a la altura de los esfuerzos invertidos: tenemos dificultades para reclutar, dificultades para mantenerlos en activo y, hay que decirlo, problemas de capacitación. Una capacitación que se simplifica para poder contar con personal en nuestros camiones y mantener las cifras.
Además, la columna vertebral (los bomberos profesionales, nota del editor) a la que se suman los bomberos voluntarios, no evoluciona a la altura de los desafíos. Así que tenemos una columna vertebral que se debilita y voluntarios que se incorporan cada vez más rápidamente al dispositivo operativo. Sin embargo, aprender a combatir un incendio, realizar rescates, brindar atención de emergencia, todo eso realmente requiere tiempo para adquirir una buena competencia. Por lo tanto, hay una doble preocupación: la seguridad del personal y la calidad de la asistencia prestada.
France 24: En Francia, los escépticos del cambio climático representan el 2 % de la población, pero acaparan la atención de los medios ¿Cómo lo viven ustedes?
Quienes niegan el calentamiento global deben abrir los ojos. A nosotros nos afecta, sí, porque estamos al final de la cadena. Si no tomamos conciencia del problema, si no tomamos medidas preventivas, no podemos luego sorprendernos cuando ocurren eventos como los incendios de Gironda.
Nosotros trabajamos en la parte curativa: intervenimos cuando ya no hay nada que hacer. Y vemos claramente que estamos llegando al límite de nuestra capacidad, en vista de lo que está en juego. Si no abordamos el cambio climático, nuestro modelo tendrá que evolucionar, porque no podremos soportar la carga.
Si nos enfocamos únicamente en los recursos de los bomberos, solo nos estamos enfocando en lo curativo. Si no tomamos medidas para prevenir este calentamiento, para limitarlo, si no contamos realmente con una fase activa para combatirlo, por más que pongamos recursos curativos a la obra, siempre serán insuficientes.
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France 24: Un tercio de los franceses reconoce el cambio climático, pero niega que sea causado por el ser humano ¿Qué les responderías?
Es un sesgo cognitivo. Creer eso nos tranquiliza, porque el desafío parece abrumador: el calentamiento global parece algo sobre lo que no tenemos margen de maniobra, cuando en realidad tenemos mucho control en nuestra vida cotidiana. Las personas que piensan que no se debe a la actividad humana simplemente deben fijarse en los hechos. Y, sobre todo, darse cuenta de que no es algo que deba angustiarnos: una vez más, cada uno puede aportar su granito de arena. Mientras podamos hacer algo, lo hacemos: en lo que respecta al calentamiento global, no podemos rendirnos antes siquiera de haber comenzado a intentar actuar.
Nosotros, los bomberos, obviamente sufrimos este fenómeno, y no solo en los incendios: también en las inundaciones, en las tormentas, tanto en Francia como durante las misiones en el extranjero.
France 24: ¿Qué les gustaría que entendieran los franceses?
Siempre se piensa que los bomberos van a aguantar y, de hecho, hacen lo necesario para hacerlo. Pero el riesgo es que la imagen de los bomberos y la calidad de los servicios de rescate que brindan se vean afectadas, porque no se les asignan los recursos humanos necesarios y porque no se le presta atención a la seguridad civil en el día a día. Solo se le presta atención cuando hay incendios o inundaciones. Es necesario reformar este sistema. No aguantará ni otros cinco años.
Este artículo fue adaptado de su versión original en francés
