Salud
Barbacid renuncia a beneficiarse económicamente de su estudio sobre la ‘curación’ del cáncer de páncreas
Mariano Barbacid en el CNIO en junio de 2023. Álvaro García
El químico Mariano Barbacid anuncia que no se beneficiará económicamente de su estudio sobre un tratamiento experimental contra el cáncer de páncreas en ratones que está investigando.
La decisión llega apenas una semana después de que la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en la que se presentaron los resultados retirase el artículo por “un conflicto de intereses relevante no declarado en el momento de la presentación”, según adujeron los editores de la revista.
Se referían a que Barbacid y otros firmantes no informaron de que son copropietarios con otros socios de la empresa Vega Oncotargets, fundada para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer de páncreas.
En un comunicado a través de un despacho de abogados, Barbacid ha anunciado este martes que se desvinculará “por completo” de Vega Oncotargets y de “la titularidad de dos solicitudes de patentes pertenecientes al CNIO”.
Barbacid ha rechazado que quiera enriquecerse a través de la empresa Vega Oncotargets —“Nada más lejos de la realidad”, ha indicado en el comunicado— y para evitar “insinuaciones sin fundamento”, ha subrayado, ha anunciado el cese de su vínculo empresarial con Vega Oncotargets. El químico ha asegurado que devolverá a la empresa todas sus acciones —“valoradas en 750 euros”, ha apuntado— y también se desvinculará de la titularidad de la solicitud de las patentes, “independientemente de su nulo valor”.
Su investigación con una triple terapia para tratar el cáncer de páncreas lleva tiempo en el punto de mira. Primero, por cómo se hicieron públicos los hallazgos: el estudio con 45 ratones curados de este tumor se publicó en diciembre en la revista de la academia norteamericana de que Barbacid es miembro, pero pasó desapercibido durante casi dos meses, hasta que el científico, junto a la fundación privada CRIS contra el cáncer, organizaron una multitudinaria rueda de prensa para anunciar sus resultados en la que incluso participó una paciente de cáncer de páncreas.
Pese a tratarse de un estudio preclínico, con nulo impacto para los pacientes hoy (la terapia ni siquiera ha empezado a ensayarse en humanos), los resultados de la investigación circularon con rapidez por medio mundo, en muchas ocasiones con titulares y expectativas tan exageradas que llegaban a anunciar que se había descubierto la cura contra el cáncer de páncreas, uno de los tumores más devastadores.
En España, la entrevista de Barbacid en el programa de televisión El Hormiguero, presentado por Pablo Motos, iba titulada en su canal de Youtube: “La cura contra el cáncer de páncreas. ¡Descubrimiento histórico!”.
En esos días frenéticos de entrevistas y titulares grandilocuentes, con el hallazgo de Barbacid incluso viralizado en redes, CRIS contra el cáncer decidió iniciar una campaña de recaudación de fondos que hoy suma ya más de tres millones de euros.
Varios expertos mundiales en cáncer de páncreas explicaron a EL PAÍS que el estudio era prometedor, pero recordaron que se trataba de resultados preliminares que deben ser replicados en humanos, algo que llevará tiempo e importantes inversiones. Estos científicos también advirtieron entonces de los posibles conflictos de intereses del químico Barbacid y dos compañeras.
Resulta que el químico y sus compañeras Carmen Guerra y Vasiliki Liaki habían solicitado una patente de explotación comercial de su terapia experimental, si es que algún día se llega a hacer realidad. Ellos tres y otros socios habían constituido en abril de 2024 la empresa Vega Oncotargets, para desarrollar el tratamiento en animales. Cuando se hizo público el estudio, la compañía proclamaba a toda pantalla en su página web —luego lo retiró— que habían logrado “la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas”. No es cierto. Al menos, por ahora.
El último revés al estudio, con todo, lo dio hace una semana la propia Academia de Ciencias de EE UU, que tumbó su investigación por ocultar sus intereses empresariales. La investigación, que se publicó por la vía rápida y con una revisión más laxa gracias a que Barbacid es miembro de la sociedad científica, no recogía los vínculos del químico y sus compañeras con esta compañía.
Su colaboradora Carmen Guerra reconoció a EL PAÍS que metieron “la pata” al remitir su trabajo por la vía señalada y no declarar los conflictos de intereses. La científica del CNIO aseguró que habían vuelto a enviar el estudio, esta vez reconociendo la vinculación empresarial, a la misma revista, para intentar publicarlo de nuevo. Barbacid, por su parte, justificó, a través de su equipo de abogados, que al científico se le “olvidó mencionar los vínculos con Vega Oncotargets sin que existiese mala fe ni voluntad alguna de ocultación”.
Según el texto, Barbacid quería “enfatizar a todos los donantes que generosamente contribuyeron al proyecto de la ‘Triple Terapia’ mediante donaciones a un Bizum establecido para ese propósito, que todos los fondos recibidos serán exclusivamente dedicados a generar nuevos inhibidores que tengan las propiedades farmacológicas óptimas para poder ser aplicados a los pacientes de cáncer de páncreas en los próximos dos o tres años”.
En base a ese estudio, ahora retirado, CRIS contra el cáncer había recaudado casi 3,7 millones de euros. De hecho, Barbacid siguió recaudando fondos de donantes durante mes y medio aunque sabía que su estudio del cáncer de páncreas estaba retirado.
La dimensión de las repercusiones de todas estas polémicas todavía está por ver. Barbacid y sus compañeras también podrían haber violado el código ético del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Este texto resalta claramente que sus investigadores deben declarar sus conflictos de intereses. Consultado sobre esto, el CNIO se ha limitado a indicar que está estudiando el caso en el marco de su código de buenas prácticas. “Cualquier decisión será debidamente comunicada”, ha indicado un portavoz.