Salud
Caminar hacia atrás: El giro inesperado que podría aportar beneficios en la esclerosis múltiple
DETROIT, EE.UU./ SALUD DIGITAL.- La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica, autoinmune y degenerativa del sistema nervioso central. En ella, el sistema inmunológico ataca a la mielina, interrumpiendo la comunicación nerviosa. Además, es conocida como la “enfermedad de las mil caras” por sus síntomas variables, y no tiene cura aunque existen tratamientos para frenar su progresión.
Ahora, un equipo colaborativo de investigadores y estudiantes de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Salud Eugene Applebaum, la Facultad de Medicina, la Facultad de Artes Liberales y Ciencias y el Instituto de Gerontología de la Universidad Estatal de Wayne están estudiando el impacto de un programa de caminata hacia atrás en personas con esclerosis múltiple.
El estudio ‘Cambios estructurales y funcionales con ocho semanas de entrenamiento de marcha hacia atrás en esclerosis múltiple: una serie de casos’, se publicó en la edición de enero del Journal of Neurologic Physical Therapy. El equipo, dirigido por la Dra. Nora Fritz, directora de investigación y profesora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Salud Eugene Applebaum y del Departamento de Neurología de la Facultad de Medicina, realizó el estudio para determinar si el entrenamiento de marcha atrás podía mejorar la movilidad, el equilibrio y la estructura cerebral.
“Esta novedosa intervención de fisioterapia se diseñó para combatir los problemas progresivos de movimiento asociados con la EM”
Además, analizaron si podía reducir el riesgo de caídas. Los participantes participaron en ocho semanas de terapias de marcha atrás en cinta de correr y sobre el suelo. “Los resultados de este ensayo piloto indicaron que el entrenamiento de marcha hacia atrás produjo mejoras mensurables en la estabilidad postural y la velocidad de la marcha en la mayoría de los participantes del estudio”, afirmó Fritz. “Esto sugiere que caminar hacia atrás puede generar adaptaciones físicas positivas”.
Sin embargo, los autores indicaron que aún se necesitan ensayos clínicos adicionales más grandes para confirmar los beneficios. “Esta novedosa intervención de fisioterapia se diseñó para combatir los problemas progresivos de movimiento asociados con la EM”, afirmó Fritz. “Medimos los cambios estructurales en la sustancia blanca cerebral en tres regiones: el cuerpo calloso, el pedúnculo cerebeloso superior y el tracto corticoespinal”.
Además, añade que los resultados de este ensayo sugieren que este tipo de terapia puede promover la neuroplasticidad en áreas cerebrales relacionadas con el equilibrio. “Nuestro próximo paso es realizar un ensayo más amplio para determinar el impacto potencial de este tipo de terapia en todos los pacientes con EM”.
Otros inevestigadores de la Universidad Estatal de Wayne que participaron en el estudio fueron Maryam Abbawi, nueva estudiante del Programa de Neurociencia Traslacional, el doctor Michael VanNostrand, el doctor Patrick Monaghan, la doctora Ana Daugherty y el doctor Jeffrey Stanley.