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China, arancel cero en África: ¿ayuda económica o jugada geopolítica?
China anunció una política de arancel cero para 53 países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas, en una medida que busca reforzar el intercambio comercial y consolidar su influencia en el continente. La excepción es Eswatini, el único aliado africano de Taiwán, excluido del acuerdo. Mientras Estados Unidos endurece su discurso proteccionista, la iniciativa de Beijing abre interrogantes sobre el verdadero alcance de esta estrategia: ¿se trata de una oportunidad económica para África o de una jugada geopolítica para ampliar la influencia china? También surge otra pregunta clave: ¿qué costo político y estratégico podrían asumir los países africanos a cambio de esta apertura comercial?
China abrió las puertas de su mercado a casi toda África con una política de arancel cero que ya redefine el tablero comercial y diplomático del continente. La medida beneficia a 53 de los 54 países africanos con los que el gigante asiático mantiene relaciones diplomáticas, dejando fuera únicamente a Eswatini por sus vínculos con Taiwán.
Mientras Beijing presenta la medida como un impulso al comercio y al multilateralismo frente al proteccionismo estadounidense, el profesor e historiador especializado en África, Dagauh Komenan, analiza en esta edición de Así es Asia si se trata de una herramienta económica pura o de un movimiento diplomático estratégico.
Una política “histórica” en pleno auge del proteccionismo
La medida de la República Popular China amplía un régimen anterior que ya cubría a decenas de países considerados en vía de desarrollo desde finales de 2024. Ahora se extiende temporalmente hasta abril de 2028 a otros 20 países con los que la China de Xi Jinping tiene relaciones diplomáticas. Beijing se convierte así en la primera gran economía en otorgar unilateralmente acceso libre de aranceles a bienes africanos.
Según las autoridades chinas, el objetivo es contrarrestar el proteccionismo global, facilitar las exportaciones africanas (frutas, cacao, textiles y otros productos) y fomentar la industrialización del continente. Primeras remesas, como manzanas sudafricanas, ya han entrado en puertos chinos bajo el nuevo régimen.
En un contexto de tensiones comerciales entre Washington y Beijing, y de aranceles elevados impulsados por la administración estadounidense, esta apertura se presenta en medios chinos como un apoyo a los países del Sur Global y al multilateralismo.
Eswatini, el precio de reconocer a Taiwán
La exclusión de Eswatini, el único país africano que mantiene relaciones diplomáticas formales con Taiwán, no es casual. Beijing considera a la isla como una provincia rebelde y utiliza sistemáticamente incentivos y presiones para aislarla internacionalmente.
Esta decisión envía un mensaje claro al resto del continente: el acceso preferencial al enorme mercado chino tiene una condición implícita de alineamiento con la “política de una sola China”. Recientemente, el presidente taiwanés, Lai Ching-te, enfrentó dificultades para sobrevolar ciertos países africanos en su visita a Eswatini, ilustrando la presión regional.
¿Movimiento económico o jaque mate diplomático?
Desde el punto de vista económico, la medida puede impulsar exportaciones africanas y diversificar las relaciones comerciales del continente, reduciendo su dependencia de mercados occidentales. China ya es el principal socio comercial de África y esta política podría acelerar el flujo de materias primas y productos agrícolas hacia su mercado.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales: barreras no arancelarias, un déficit comercial crónico de África con China y la predominancia de exportaciones de recursos naturales frente a productos procesados. Muchos analistas dudan de que el arancel cero por sí solo transforme la balanza comercial sin avances en industrialización y valor agregado local.
En el plano diplomático, la exclusión de Eswatini y el marco unilateral refuerzan la narrativa de que Beijing utiliza herramientas económicas para objetivos políticos. Al posicionarse como alternativa generosa frente al proteccionismo estadounidense, China busca consolidar influencia en un continente rico en recursos críticos y estratégico en la competencia global de potencias.
El precio político de la “generosidad sin reciprocidad inmediata”
Los países africanos reciben acceso preferencial sin obligación inmediata de reciprocidad arancelaria. Sin embargo, críticos y analistas señalan costos a medio y largo plazo como el alineamiento diplomático; y la dependencia económica basada en la deuda y gobernanza.
Muchos gobiernos africanos celebran la medida por las oportunidades inmediatas, pero analistas advierten que la “generosidad” fortalece la influencia china en la política interna y externa del continente sin resolver desequilibrios estructurales.
Un nuevo capítulo en la competencia global por África
La política de aranceles cero ilustra la estrategia china de combinar comercio, inversión e influencia política. Mientras Washington endurece su postura proteccionista, Beijing se presenta como socio abierto, aunque selectivo.
Para los países africanos, la clave estará en negociar condiciones que maximicen beneficios económicos y minimicen riesgos de dependencia excesiva.
El tiempo dirá si esta apertura acelera realmente el desarrollo africano o si consolida un nuevo patrón de relaciones asimétricas en el tablero geopolítico del siglo XXI.
Con Reuters, AP y medios locales