Salud
Colombia debate nuevo modelo de etiquetado frontal: Invima aclara su rol y crece la controversia regulatoria
BOGOTA, COLOMBIA/ DIARIO DE SALUD.- En medio de la discusión técnica sobre el rediseño del etiquetado nutricional en Colombia, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) salió al paso de versiones que sugerían tensiones con el Ministerio de Salud y Protección Social y actores del sector, reafirmando que su actuación se mantiene alineada con la política sanitaria nacional y centrada en la protección de la salud pública.
La entidad ha rechazado de manera categórica interpretaciones que la señalan de cuestionar el proceso de evaluación de alternativas de etiquetado frontal para alimentos ultraprocesados. Por el contrario, insistió en que participa de forma coordinada y técnica en el análisis regulatorio, bajo criterios de evaluación de riesgos y enfoque preventivo.
El debate se produce en el contexto de un proyecto normativo que busca fortalecer el etiquetado nutricional, incorporando un sello adicional con la advertencia “Ultraprocesado”, que complementaría los actuales distintivos sobre alto contenido de azúcares, sodio y grasas.
La iniciativa, enmarcada en la Resolución 810 de 2021, responde a un problema epidemiológico creciente: cerca del 50 por ciento de la población colombiana consume con frecuencia alimentos ultraprocesados, lo que se asocia con mayor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, incluyendo obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares.
Desde el punto de vista clínico y de salud pública, el objetivo es facilitar decisiones informadas por parte de los pacientes, mediante advertencias claras que no requieran interpretación técnica compleja.
Matthew Horwood / Gettyimages.ru
Ajustes técnicos y alcance regulatorio
El proyecto no se limita a la inclusión de un nuevo sello. También propone cambios estructurales como:
-Nueva categorización de alimentos según nivel de procesamiento.
-Modificaciones en la presentación de tablas nutricionales.
-Lineamientos específicos para productos reconstituidos y empaques múltiples.
-Implementación de microsellos en envases pequeños.
Estos ajustes buscan mejorar la legibilidad, comparabilidad y aplicabilidad clínica de la información nutricional, especialmente en escenarios de atención primaria donde la educación al paciente es clave.
Preocupaciones del sector productivo
Sin embargo, la propuesta ha generado una reacción crítica por parte de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), particularmente desde su Cámara de la Industria de Alimentos, que advierte sobre impactos técnicos, económicos y regulatorios.
El gremio señala que el cambio implicaría rediseñar el etiquetado de todos los productos alimenticios del país, afectando a un sector compuesto por más de 51.000 empresas, en su mayoría micro, pequeñas y medianas. Además, cuestiona la falta de evidencia científica robusta para sustentar algunos de los nuevos criterios, así como la ausencia de una evaluación ex post del modelo vigente.
Desde esta perspectiva, también se advierte sobre posibles barreras técnicas al comercio y riesgos de inestabilidad normativa, considerando que sería la cuarta modificación en menos de tres años.
Un equilibrio entre salud pública y sostenibilidad del sistema
El escenario plantea un punto de tensión relevante para el sector salud: cómo equilibrar la necesidad de fortalecer estrategias de prevención (clave en la reducción de carga de enfermedad) con la viabilidad operativa y económica del sistema alimentario.
Este debate tiene implicaciones directas en la práctica clínica, especialmente en el abordaje de factores de riesgo modificables, la educación del paciente y la adherencia a recomendaciones nutricionales.
Mientras el proyecto continúa en fase de consulta pública, el Invima reiteró su llamado al rigor informativo y a evitar interpretaciones que puedan generar desinformación en un tema donde, subraya, está en juego la salud de la población.
ronstik / Gettyimages.ru
Salud
El Síndrome del Ovario Poliquístico: “La dieta y el ejercicio son más efectivos que cualquier pastilla o inyección”
Dr. Pablo Fernández Collazo – SEEN
MADRID, ESPAÑA/ SALUD DIGITAL.- El Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP) es, probablemente, una de las patologías más incomprendidas de la salud femenina. A menudo reducido a un simple problema de reglas irregulares o una cuestión puramente ginecológica, este trastorno es en realidad un desafío endocrino-metabólico que afecta a más de un 10% de las mujeres en edad fértil.
El SOP “no es una única enfermedad, se trata de un conjunto de síntomas que hemos agrupado entre ellos, principalmente alteraciones en la ovulación o la menstruación, una forma ovárica característica y un aumento de andrógenos«, aclara el Dr. Pablo Fernández Collazo, miembro del Grupo de Gónadas, Identidad y Diferenciación Sexual de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (GIDSEEN), a ConSalud.es.
«Se puede tener el síndrome sin tener ovarios poliquísticos»
Dada la idiosincrasia de esta patología, el diagnóstico actual se basa sobre tres pilares, de los cuales deben cumplirse al menos dos: disfunción ovulatoria (reglas irregulares), hiperandrogenismo (exceso de hormonas como la testosterona) y ovarios poliquísticos en ecografía. De esta forma, como el experto señala, “se puede tener el síndrome sin tener ovarios poliquísticos«.
Asimismo, desde hace no mucho “se puede sustituir el criterio de los ovarios poliquísticos por un resultado anormalmente alto de hormona anti-mülleriana (AMH)«, explica el facultativo. Esta proteína, producida por los pequeños folículos del ovario, funciona como un marcador; cuando sus niveles en sangre son anormalmente altos, reflejan la acumulación folicular característica del síndrome sin necesidad de verlos. De esta forma, una analítica de sangre permite validar este pilar del SOP, agilizando el proceso y evitando ecografías innecesarias.
EL INFRADIAGNÓSTICO
Las estadísticas son demoledoras. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 70% de las mujeres con SOP no saben que lo padecen. Para el Dr. Fernández Collazo, esta brecha obedece a varios factores. Por un lado, la normalización de las irregularidades menstruales en la adolescencia; por otro, el sesgo de peso.
«El SOP disminuye mucho la calidad de vidade personas normopesas»
«Tenemos muy asociado el SOP a una mujer con sobrepeso y mucho vello; eso hace que nos cueste sospecharlo en una mujer delgada. El SOP disminuye mucho la calidad de vida de personas normopesas», advierte.
En este sentido, aunque el foco suele ponerse en la búsqueda del embarazo, donde el SOP puede dificultar el proceso sin llegar a ser una infertilidad absoluta, las complicaciones a largo plazo son el verdadero reto para el endocrinólogo.
El doctor recuerda que estas pacientes tienen un “mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y apnea del sueño”. Pero hay un factor que a menudo se queda fuera del historial clínico: la salud emocional.
«Las personas con SOP tiene mayor riesgo de sufrir ansiedad y depresión»
Las personas con SOP “tienen mayor riesgo de ansiedad y depresión, que muchas veces se pasa por alto», señala, recomendando el ejercicio físico, especialmente en grupo, como terapia coadyuvante.
Además, el componente estético actúa como una barrera social. El exceso de andrógenos puede provocar acné, alopecia o hirsutismo (vello corporal), síntomas que muchas veces se ocultan «por vergüenza y jamás se llega a consultar», lamenta el endocrinólogo.
El objetivo es “animar a que las personas consulten a su médico cuando tengan síntomas que les disminuyan la calidad de vida”, explica.
EL TRATAMIENTO
Una de las preguntas más recurrentes en consulta es el papel de los anticonceptivos. El Dr. Fernández Collazo es tajante: «La píldora anticonceptiva desde luego no trata el problema de raíz; para eso no tenemos tratamientos, desafortunadamente».
Aunque reconoce que es una herramienta útil para normalizar ciclos y bloquear andrógenos, el experto de la SEEN pide no «mitificar ni demonizar» el fármaco. El verdadero motor del cambio es metabólico.
Mejorar los hábitos de vida diarios, incluso los más modestos, pueden producir grandes mejorías
La evidencia “nos deja claro que el primer y principal tratamiento para el SOP es la dieta y el ejercicio”. Por lo que, mejorar los hábitos de vida, incluso cambios modestos “pueden producir importantes mejorías de síntomas», apunta el doctor.
MÁS ALLA DE LA FERTILIDAD
Con la menopausia la función ovárica termina, y muchos de los síntomas también. En este momento «el foco pasa a la prevención del riesgo cardiovascular. El Síndrome del Ovario Poliquístico no es solo un problema reproductivo, y por tanto no acaba con la menopausia», advierte Fernández Collazo. Es en esta etapa cuando el riesgo de infarto aumenta en esta población, haciendo que el control metabólico sea más crítico que nunca.
La conclusión del experto es clara: ante ciclos irregulares, pérdida de cabello, acné o vello persistente, la consulta es obligatoria. El SOP es una condición crónica, pero con un manejo adecuado, centrado en el peso saludable y la actividad física, la mayoría de las mujeres pueden disfrutar de una vida plena y una salud metabólica robusta.
Salud
Las inspecciones de la FDA detectan fallos recurrentes en ensayos clínicos a nivel global
NUEVA YORK,EE.UU./ SALUD DIGITAL.- Un análisis reciente publicado en literatura científica internacional pone el foco en las inspecciones de la FDA y su capacidad para supervisar la calidad de los ensayos clínicos a nivel global, evidenciando tanto su relevancia como sus limitaciones.
El estudio, basado en datos abiertos de inspecciones realizadas por la agencia estadounidense, concluye que solo una pequeña fracción de los ensayos clínicos en el mundo son inspeccionados directamente por la FDA, lo que refleja un alcance limitado frente al crecimiento exponencial de la investigación clínica internacional.
A pesar de esta cobertura parcial, los resultados muestran un patrón consistente: las deficiencias detectadas durante las inspecciones son similares independientemente de la región geográfica. Entre los problemas más frecuentes destacan fallos en el cumplimiento de los protocolos, deficiencias en la documentación y errores en la gestión de datos clínicos.
Las deficiencias detectadas durante las inspecciones son similares independientemente de la región geográfica
Las inspecciones de la FDA forman parte de su programa de monitorización, cuyo objetivo es verificar la fiabilidad de los datos y garantizar la protección de los pacientes. Estas pueden realizarse de forma rutinaria o por causa específica, como sospechas de irregularidades o inconsistencias en los resultados.
Durante estas auditorías, los inspectores revisan historiales clínicos, procesos de consentimiento informado, adherencia a protocolos y trazabilidad de los tratamientos investigados. Además, pueden emitir observaciones formales cuando detectan posibles incumplimientos regulatorios.
La naturaleza de los problemas identificados es remarcablemente similar en todo el mundo
El análisis también subraya que, aunque el número de inspecciones varía significativamente entre regiones, la naturaleza de los problemas identificados es remarcablemente similar en todo el mundo, lo que sugiere desafíos estructurales en la ejecución de ensayos clínicos más que fallos aislados.
Estos hallazgos cobran especial relevancia en un contexto en el que los ensayos clínicos son cada vez más complejos y globalizados. La FDA continúa siendo una referencia internacional en materia reguladora, pero el estudio plantea la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión para garantizar la calidad y transparencia en el desarrollo de nuevos medicamentos.
En definitiva, el trabajo pone de relieve que, más allá del número de inspecciones, el reto principal reside en mejorar los estándares de cumplimiento y asegurar que los datos clínicos que sustentan la aprobación de tratamientos sean robustos, fiables y representativos a escala global.
Salud
El estrés, el IMC y las hormonas están relacionados con una pubertad más temprana en las niñas
NUEVA YORK,EE.UU./ SALUD DIGITAL.- Niveles elevados de hormonas esteroides clave, junto con un mayor estrés e índice de masa corporal (IMC), se asocian con una pubertad más temprana en las niñas, según un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia.
Si bien muchos estudios describen tendencias decrecientes en la edad de la pubertad, hasta ahora pocos han examinado cómo el estrés y el IMC interactúan con la biología hormonal de las niñas. Este artículo es uno de los primeros en integrar estos tres factores mediante un enfoque integral del metaboloma esteroideo.
Los niveles elevados de glucocorticoides, andrógenos y progesterona en la orina antes de la pubertad se han asociado con un desarrollo mamario acelerado (telarquia). Las niñas con altos niveles de glucocorticoides, junto con un IMC elevado y estrés, han entrado en la pubertad un promedio de siete meses antes que sus compañeras con niveles más bajos.
“Si bien el estrés y el IMC se han reconocido desde hace tiempo como predictores independientes de la pubertad, pocos estudios han examinado cómo interactúan con las hormonas de las niñas”, ha explicado Lauren Houghton, doctora en Epidemiología, profesora adjunta de la Escuela Mailman de Columbia y primera autora del estudio. “Nuestros hallazgos cuestionan la investigación convencional, que se ha centrado principalmente en el estrógeno y el tamaño corporal, y destacan, en cambio, el papel del estrés y los andrógenos en el desarrollo puberal”.
Las asociaciones más fuertes se han observado con la progesterona, los andrógenos y los glucocorticoides, lo que indica que múltiples vías hormonales, y no sólo los estrógenos, desempeñan un papel fundamental en el momento de la pubertad. En este sentido, los niveles elevados de metabolitos de glucocorticoides, andrógenos y progesterona tienen relación con que la pubertad inicie antes.
Los niveles elevados de andrógenos y progesterona también se han vinculado con una mayor duración de la pubertad. Los metabolitos de estrógeno se han asociado con un inicio tardío, no acelerado. Los efectos de las hormonas sobre el momento de la pubertad se han visto significativamente modificados por el IMC y los niveles de estrés.
Cabe destacar que las asociaciones han sido consistentes independientemente de los antecedentes familiares de cáncer de mama. “Nuestro objetivo era identificar el conjunto completo de patrones hormonales vinculados a la pubertad precoz y comprobar si el IMC y el estrés modifican esta relación”, ha subrayado Houghton. “Predecimos que las niñas con un IMC elevado y altos niveles de estrés experimentarían una pubertad precoz, y que la respuesta al estrés cambia durante este período clave para las niñas”.
Los investigadores se han basado en datos del estudio LEGACY Girls Study, una cohorte de 1.040 niñas de entre 6 y 13 años reclutadas en Estados Unidos y Canadá. Se ha realizado un seguimiento semestral de las participantes mediante evaluaciones clínicas, cuestionarios y la toma de muestras biológicas.
“Dado que la pubertad precoz está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta, los resultados tienen importantes implicaciones tanto para la atención pediátrica como para la salud pública”
El análisis ha incluido a 327 niñas que se encontraban en la etapa prepuberal al inicio del estudio y que han proporcionado muestras de orina al menos un año antes del comienzo de la pubertad. Houghton y sus colegas han medido un panel completo de metabolitos esteroideos utilizando muestras de la primera orina de la mañana y han realizado un seguimiento del desarrollo puberal mediante escalas clínicas validadas.
Las madres de las niñas han completado una Escala Compuesta de Internalización, que incluye subescalas para ansiedad, depresión y otros factores de riesgo. También han ofrecido información sobre los antecedentes familiares de cáncer de las niñas, así como sobre el embarazo y la infancia, incluyendo el peso al nacer y la raza y etnia de sus hijas. El personal de investigación capacitado ha medido la estatura y el peso dos veces cada seis meses.
“A diferencia de investigaciones anteriores, este estudio ha examinado simultáneamente los patrones hormonales, el IMC y el estrés psicosocial dentro de la misma cohorte”, ha afirmado la autora principal, Mary Beth Terry, doctora en Epidemiología, profesora de la Escuela Mailman de Columbia, el Centro Oncológico Herbert Irving y el Instituto Silent Spring. “Curiosamente, también hemos descubierto que las asociaciones eran consistentes independientemente de los antecedentes familiares de cáncer de mama”.
Los autores han observado que estos hallazgos podrían ayudar a explicar la tendencia actual hacia una pubertad más temprana y señalar estrategias de prevención viables. “Las intervenciones para reducir el estrés y los cambios en el estilo de vida saludable pueden ayudar a retrasar la pubertad precoz y mejorar los resultados de salud a largo plazo”, ha afirmado Houghton.
“Dado que la pubertad precoz está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta, los resultados tienen importantes implicaciones tanto para la atención pediátrica como para la salud pública”.
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