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ICE: miedo y familias separadas en el mayor centro de detención de EE. UU.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, más de 600.000 personas han sido detenidas por el ICE y cerca de 60.000 migrantes permanecen actualmente bajo custodia. ¿Qué ocurre con ellos? ¿En qué condiciones viven? ¿Y por qué hay también niños entre los detenidos? En Texas, Pierrick Leurent y Valérie Defert investigan qué hay detrás de estas cifras.
Las detenciones de migrantes se han disparado en Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Más de 610.000 personas han pasado por centros de detención del ICE desde enero de 2025. Y el ritmo no deja de aumentar: solo en agosto de 2026 se registraron casi 51.000 detenciones, en apenas un mes, un nuevo récord durante el segundo mandato del presidente estadounidense.
En Texas, estado que concentra una parte importante de este sistema, nuestros reporteros investigaron durante varias semanas qué sucede después de un arresto.
En Dilley, al sur de San Antonio, se encuentra el centro de detención familiar más grande del país, con capacidad para albergar hasta 2400 personas. El ICE prohíbe la entrada a periodistas. Sin embargo, tras estos muros se encuentran detenidos padres e hijos. Desde el regreso de Donald Trump al poder, más de 6200 menores han sido detenidos por el ICE, incluyendo al menos 500 bebés y niños de tres años o menos.
Nuestro equipo periodístico entrevistó a una familia venezolana cuya madre -María Betania- y sus dos hijos fueron arrestados cuando se dirigían a la parada del autobús escolar. Pasaron 17 días en Dilley antes de que un juez federal ordenara su liberación.
En San Antonio, una pastora se reúne semanalmente con las familias de los detenidos. Calcula que aproximadamente una de cada cuatro familias de su congregación ha tenido un ser querido arrestado y posteriormente deportado.
Entre estos detenidos se encuentra Jefferson, un solicitante de asilo venezolano y padre de dos hijos. Desde el interior del centro de detención Don Hutto, describe los meses que ha pasado separado de su familia y condena las condiciones de vida y la falta de acceso a atención médica dentro del centro.
Las muertes en detención han aumentado drásticamente. Al menos 57 personas han muerto bajo custodia del ICE desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Según Human Rights Watch y Médicos por los Derechos Humanos, la tasa de mortalidad ya se había duplicado con creces durante los primeros 500 días de su segundo mandato.
Esta política también representa un mercado considerable para las empresas privadas encargadas de gestionar una parte de los centros de detención. En Dilley, un contrato obtenido por el medio Houston Chronicle prevé el pago de 13,1 millones de dólares al mes para mantener el centro con capacidad para albergar hasta 2.400 personas.
Y el sistema está llamado a expandirse aún más. Ya se han destinado unos 45.000 millones de dólares para ampliar la capacidad de detención hasta 2029.
