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La Autoridad Palestina unifica elecciones: pospone las legislativas y convoca a presidenciales para 2027
Una vez más, los palestinos se verán impedidos de acudir a las urnas, algo que no ocurre a gran escala desde hace dos décadas.
Este sábado 10 de octubre, un decreto firmado por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, oficializó la postergación de las elecciones legislativas, previstas para el 28 de noviembre, imitando una medida similar adoptada en el anterior llamado en 2021.
En su lugar, el longevo mandatario de 90 años ordenó que esos comicios parlamentarios –que se realizaron por última vez en 2006, con victoria de Hamás– se celebren el 11 de septiembre de 2027, en conjunto con los presidenciales, que no se llevan a cabo desde 2005.
La convocatoria alienta a acudir a las urnas a los palestinos de Jerusalén, Cisjordania y Gaza, todos sujetos a condiciones históricas y actuales que dificultan el ejercicio de su derecho a voto.
La suspensión del proceso electoral fue acordada en consultas con otras facciones palestinas y responde, según el decreto presidencial, a «obstáculos» planteados por varias medidas israelíes, así como «la necesidad de establecer condiciones políticas, de seguridad y sobre el terreno adecuadas para unas elecciones libres, justas e inclusivas».
En concreto, el texto detalla que los ataques militares israelíes, la expansión de los asentamientos, la violencia de los colonos y las restricciones de movimiento en Cisjordania —incluida Jerusalén Este—, sumados a la continua retención por parte de Israel de los ingresos fiscales palestinos, plantean dificultades para preparar y celebrar las elecciones este mes de noviembre.
En cuanto a Gaza, el decreto apuntó a unas «condiciones de seguridad y humanitarias excepcionales», a la retirada incompleta de las fuerzas israelíes, a la falta de avances en la reconstrucción y a la no implementación de los acuerdos para el despliegue de fuerzas internacionales de estabilización.
También pesó en la decisión, según la ANP, la negativa israelí a permitir el acceso del personal de la comisión electoral y de los observadores internacionales a Gaza y Jerusalén Este.
En este último territorio, anexado unilateralmente por Israel en 1980, las autoridades israelíes se han negado sistemáticamente a permitir la instalación de urnas y fue uno de los motivos principales esgrimidos por la ANP para postergar los comicios legislativos convocados en 2021.
El viernes, cuando ya había trascendido que las elecciones serían suspendidas, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, acusó a Abbas de «engañar a la comunidad internacional» al aplazar las elecciones, cuya celebración había sido reclamada, entre otros, por Francia, a cambio del reconocimiento francés del Estado palestino en septiembre de 2025.
Según Sa’ar, las promesas de reforma a la gobernanza de la ANP, que exigen actores internacionales también como condición para continuar su apoyo financiero, siguen «vacías». «Siguen engañando. ¿Consecuencias? Para la corrupta ANP, ¡ninguna!», concluyó en su cuenta de X.
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Una postergación previsible
Como un gesto de atisbo democrático y un ensayo de cara a las generales, la Autoridad Palestina celebró elecciones municipales en abril en Cisjordania ocupada y en Deir el-Balah, ciudad del centro de Gaza y la única del enclave que participó de ese proceso.
Esos fueron los primeros comicios desarrollados en Gaza desde los legislativos de 2006. En aquel momento, el triunfo del islamista Hamás fue rechazado por Israel y países occidentales, lo que motivó meses de enfrentamientos violentos intrapalestinos que desembocaron en la toma del poder de facto por parte de Hamás en la Franja. El Consejo Legislativo resultante de esos comicios no volvió a reunirse desde 2007 y fue disuelto por Abbas en 2018.
Sin embargo, el terreno para una potencial postergación de las elecciones parlamentarias de noviembre ya se venía preparando en diversas consultas entre las facciones y fuerzas políticas palestinas.
A principios de septiembre, Jibril Rajoub, un alto dirigente de Fatah –el partido de Abbas–, había adelantado que las legislativas no se celebrarían a tiempo y había abogado por convocar primero las presidenciales porque «resolvería gran parte del problema».
La decisión terminó de tomar forma esta semana, luego de reuniones entre las distintas formaciones palestinas en El Cairo, incluyendo a Fatah, Hamás y la Yihad Islámica Palestina.
Basem Naim, miembro del buró político de Hamás, aseguró que la convocatoria electoral había sido apresurada y se mostró a favor de su postergación.
«Las elecciones forman parte de un proceso democrático y deben cimentarse en un diálogo sólido entre palestinos para determinar cómo avanzar en este conflicto y cómo gestionar nuestras disputas internas, así como para presentar a los palestinos ante el mundo con un liderazgo y una visión unificados», sostuvo.
Luego del anuncio de Abbas, el Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que es encabezado por el presidente palestino, coincidió en que las condiciones en Jerusalén Este, Cisjordania y la Franja de Gaza no eran propicias para celebrar los comicios.
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Abbas enfrenta cuestionamientos sobre su legitimidad
Más allá de la realidad en el terreno, Mahmud Abba gobierna por decreto desde que su mandato presidencial expiró en 2009.
Entre los palestinos, tanto él como la Autoridad que dirige son altamente impopulares. La mayoría de los ciudadanos en Gaza y Cisjordania ven a la ANP como un organismo corrupto, inefectivo para gestionar los asuntos civiles de la sociedad palestina –bajo una cierta forma de autogobierno establecido por los Acuerdos de Oslo de 1993, pero continuamente erosionada por la ocupación israelí– y que actúa como una suerte de subcontratista de Israel.
Una encuesta realizada en agosto por el Centro Palestino de Investigación Política y de Sondeos (PSR), con sede en Cisjordania, reveló un descenso en el apoyo tanto a Hamás como a Fatah, a quienes muchos palestinos de Gaza y Cisjordania responsabilizan de las continuas divisiones políticas. El 79 % de los consultados quería que Abbas dimitiera, el 83 % percibía corrupción en las instituciones de la ANP y el 65 % consideraba a la Autoridad una carga.
Para Helmi Al-Araj, miembro del buró político del Frente Democrático para la Liberación de Palestina –una facción menor dentro de la OLP–, la decisión de posponer los comicios va en línea con «el gobierno por decreto y al mando de una sola persona» impuesto por Abbas, cuyo mandato presidencial expiró en 2009.
«Aplazar las elecciones le costaría a la Autoridad Palestina lo que le queda de credibilidad ante su pueblo y la comunidad internacional», declaró Al-Araj, antes de que se confirmara la suspensión del proceso.
Y es que los países donantes que contribuyen a financiar a la Autoridad Palestina han demandado la celebración de elecciones como parte de reformas más amplias, y esta postergación podría tensar esas relaciones. Más aún después de que Abbas confirmara el calendario electoral previsto durante su discurso del 24 de septiembre pasado ante la Asamblea General de la ONU.
Anticipándose a una posible reacción negativa, la agencia Reuters reportó el viernes que el vicepresidente de la ANP, Hussein Al-Sheikh, avisó previamente de la postergación y sus motivos en una carta dirigida al ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot.
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En su decreto, Abbas también señaló que la postergación «busca brindar una oportunidad para un diálogo nacional integral con el fin de fortalecer la unidad palestina», en medio de los conflictos internos de larga data que han fragmentado el espectro político palestino.
Aunque ninguna facción había llegado a inscribir sus listas, tras bastidores, de acuerdo a la agencia AP, había surgido una amenaza seria al liderazgo de Abbas con una inesperada alianza entre Hamás, la Yihad Islámica Palestina y un bloque liderado por Mohammed Dahlan, exjefe de seguridad de Fatah que fue, primero, expulsado de Gaza por el propio Hamás, y luego forzado a exiliarse en Emiratos Árabes Unidos tras romper relaciones con Abbas en 2010.
«Abás está aterrorizado por la alianza electoral que une a nuestra facción con grupos de la oposición y con fuerzas internas de Fatah que rechazan su liderazgo», afirmó Dimitri Dilliani, portavoz de la facción de Dahlan.
Medios palestinos apuntaron, asimismo, a que en las últimas semanas se agravaron las divisiones internas en Fatah a raíz de una iniciativa de Marwan Barghouti –muy popular entre los palestinos, encarcelado por Israel desde hace 24 años–, que incluye su candidatura a la presidencia.
Con Reuters, AP y EFE
