Salud
La biopsia líquida abre una nueva vía en cáncer oral: “Es posible aplicarla también en saliva”
MADRID, ESPAÑA/ SALUD DIGITAL.- Detectar un cáncer oral antes de que avance puede marcar la diferencia entre una cirugía limitada y otra mucho más agresiva, entre conservar mejor la calidad de vida o afrontar secuelas mayores, e incluso entre una supervivencia alta o una reducción drástica de las opciones de curación.
Sin embargo, hoy esa detección temprana sigue siendo una asignatura pendiente: más de la mitad de los tumores de cavidad oral se identifican cuando ya están en fases avanzadas, con afectación local importante o extensión a los ganglios del cuello. En ese contexto, la biopsia líquida empieza a perfilarse como una de las vías más prometedoras para cambiar el abordaje de estos tumores.
La particularidad del cáncer oral es que, a diferencia de otros tumores del organismo, mantiene un contacto directo con la saliva, lo que abre una puerta diagnóstica singular. Javier González Martín-Moro, cirujano oral y maxilofacial del Hospital Universitario La Paz, explica en una entrevista concedida a Dentalia que “el contacto de los tumores de cavidad oral con la saliva permite aplicar la biopsia líquida no solo en sangre, como en otros tumores del organismo, sino también en saliva”.
No obstante, precisa que la investigación no ha identificado un marcador único capaz de ofrecer por sí solo el diagnóstico, por lo que el foco está puesto en el análisis combinado de distintas señales biológicas.
Entre esos biomarcadores más prometedores figuran “el ADN mutado, los microARN, determinadas proteínas o metabolitos, o los exosomas”, según detalla el especialista. También añade que, “en estadios más avanzados se pueden identificar células tumorales en sangre, responsables del desarrollo de metástasis a distancia”. La utilidad potencial de estos elementos no reside, por tanto, en una prueba aislada sustentada en un único hallazgo, sino en la capacidad de integrar varias pistas biológicas para mejorar la detección de la enfermedad en sus fases iniciales.
“En tumores de cavidad oral posiblemente estaría indicada la elaboración de protocolos para seleccionar y cribar a estos pacientes de alto riesgo desde atención primaria y odontología”
El reto no es menor, especialmente en un país como España, donde no existe un programa de cribado poblacional para el cáncer oral. A juicio de González Martín-Moro, cualquier debate sobre la incorporación de nuevas estrategias debe partir de un criterio riguroso.
“Los programas de cribado poblacional deben cumplir una serie de requisitos no solo en cuanto a la capacidad de detección del tumor en estadios precoces, si no también respecto al impacto clínico y económico que dicho diagnóstico genera”, señala.
El especialista no plantea un cribado indiscriminado, sino una estrategia orientada a grupos con mayor riesgo.
En concreto, apunta a los tumores de cavidad oral vinculados al consumo de alcohol y tabaco, así como a los tumores de orofaringe relacionados con el virus del papiloma humano. En estos casos, considera que “posiblemente estaría indicada la elaboración de protocolos para seleccionar y cribar a estos pacientes de alto riesgo desde atención primaria y odontología”, dos ámbitos llamados a desempeñar un papel clave en la detección temprana.
CONSECUENCIAS DEL RETRASO DIAGNÓSTICO
La trascendencia clínica de adelantar el diagnóstico es especialmente evidente cuando se observan las consecuencias del retraso. González Martín-Moro recuerda que “más de la mitad de los tumores de cavidad oral se diagnostican en tumores avanzados (estadios III o IV)”, lo que obliga a tratar lesiones con un crecimiento local avanzado o ya extendidas a los ganglios cervicales. Ese escenario se traduce en “cirugías más mutilantes” que, pese a los avances en reconstrucción inmediata, “merman la calidad de vida del paciente”.
A ello se suma que muchos enfermos deben recibir tratamientos complementarios tras la operación, ya sea radioterapia sola o combinada con quimioterapia. El impacto también se aprecia con claridad en la supervivencia: “la supervivencia a los 5 años cae del 80-90% al 50%”, advierte el cirujano. Junto a ello, “aumenta considerablemente el consumo de recursos sanitarios”, lo que extiende el beneficio potencial del diagnóstico precoz más allá del propio paciente.
“Es fácil imaginar el impacto que tendría a todos estos niveles la posibilidad de diagnosticar de forma precoz, mediante un test sencillo, no invasivo y barato, a pacientes de alto riesgo”
Por eso, el especialista resume con claridad el horizonte que se abre si estas herramientas logran consolidarse en la práctica clínica. “Es fácil imaginar el impacto que tendría a todos estos niveles la posibilidad de diagnosticar de forma precoz, mediante un test sencillo, no invasivo y barato, a pacientes de alto riesgo”, sostiene.
A diez años vista, González Martín-Moro anticipa un panorama profundamente transformado. En su opinión, veremos “la implantación de la biopsia líquida en el diagnóstico precoz del cáncer oral asociada al aumento de sensibilidad de la técnica y la aplicación de la IA al análisis e interpretación de los resultados”. A ello se suma el avance de la inmunoterapia, que, según indica, “ha irrumpido en la práctica clínica habitual tanto en el tratamiento preoperatorio como postoperatorio” de estos pacientes tras la publicación reciente de un estudio internacional.
La cirugía tampoco quedará al margen de esa revolución tecnológica. El especialista considera que “posiblemente se vea revolucionada por la incorporación de robots autónomos que superen ampliamente la capacidad del ser humano tanto en la precisión como en la toma de decisiones”.
Aunque admite que “es difícil predecir el impacto de las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario”, sí dibuja una dirección clara: un cambio radical respecto al manejo actual de estos tumores, con una atención más precisa, más anticipatoria y con menos carga para el paciente, “como gran beneficiado en el centro de esta revolución”.