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Los reyes de España visitan Ceuta por primera vez: ABC de un viaje altamente sensible
Antes de la visita del rey Felipe VI, las autoridades han despejado la zona: decenas de policías, acompañados de soldados, procedieron el domingo al desmantelamiento del último campamento de migrantes situado en el centro histórico de Ceuta, 48 horas antes de la llegada de los monarcas al enclave español, prevista para el martes 13 de octubre.
Visita al ayuntamiento y a varios colegios, ceremonia religiosa en homenaje a los migrantes fallecidos, encuentro con la sociedad civil… El rey de España viaja a Ceuta por primera vez desde su ascensión al trono en 2014, antes de volar el miércoles a Melilla, la otra ciudad autónoma situada en el continente africano.
Este viaje se presenta sensible por varios motivos: tiene lugar un mes y medio antes de las elecciones generales anticipadas en España y menos de tres meses después de la llegada masiva de migrantes a esa ciudad procedentes de Marruecos.
Esta crisis ha reavivado las tensiones con Rabat, que reivindica su soberanía sobre el enclave y ha provocado fuertes tensiones entre el Gobierno y las autoridades locales, que se enfrentan a una difícil situación humanitaria, especialmente en lo que respecta a la situación de los menores no acompañados.
Aunque la mayoría de las personas que entraron en la ciudad autónoma de España la abandonaron o fueron devueltas en las horas siguientes, varios miles permanecieron en este pequeño territorio de 18 km², muchos de ellos en las calles o en las colinas de la urbe, principalmente en la periferia, a pesar de la apertura de centros de acogida por parte del Gobierno central para desalojar los grandes campamentos instalados en las playas.
No obstante, en el casco histórico, donde ondean numerosas banderas españolas y donde a menudo se ve el lema «Ceuta no está en venta, Ceuta se defiende», resulta difícil avistar a los migrantes, pero la importante presencia policial recuerda el carácter excepcional de la situación.
«Por supuesto que esto afecta un poco a la convivencia. Y lo que todos queremos, musulmanes, hindúes, judíos y cristianos, es que se vayan y nos dejen vivir, porque no pueden quedarse aquí. Han entrado ilegalmente», opina Gema Miralles, una esteticista de 54 años, entrevistada por la agencia de noticias AFP.
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Un tema de discordia desde 1956
Para la extrema derecha europea, Ceuta se ha convertido en un símbolo y un grito de guerra: la víspera de la visita del rey, el presidente del partido de la ultraderecha francesa Agrupación Nacional, Jordan Bardella, se desplazó a la ciudad junto al líder de la bancada antimigratoria Vox, Santiago Abascal.
Ambos dirigentes arremetieron contra el Gobierno del socialista Pedro Sánchez, al que consideran responsable de un «efecto llamada» vinculado a su proyecto de regularización extraordinaria de inmigrantes sin permiso de residencia. Sin embargo, ese proceso de regularización ya había concluido para el momento de la llegada masiva de personas desde Marruecos y solo estuvo habilitado para quienes ya se encontraran viviendo en España antes del 31 de diciembre de 2025, la gran mayoría de beneficiados fueron personas provenientes de Latinoamérica.
Oficialmente, la presencia de Felipe VI pretende ser un gesto de apoyo hacia una población que lleva meses sufriendo una crisis. Pero esta visita del rey, símbolo de la unidad del Estado, también reafirma la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, tema de discordia entre Madrid y Rabat desde la independencia de Marruecos en 1956.
Según los expertos, las repetidas crisis migratorias y la supuesta laxitud de las fuerzas de seguridad marroquíes constituyen medios de presión diplomática. Tras la oleada de llegadas masivas de inmigrantes irregulares de julio, varios informes policiales españoles han señalado a las autoridades marroquíes. Acusaciones rechazadas por Rabat, pero también por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
En este contexto, la visita de Felipe VI será objeto de un minucioso escrutinio. En la opinión pública marroquí, son muchos los que critican este gesto diplomático. «¡Es una provocación! Como rey, no debería venir a una ciudad ocupada; debería haber enviado a su asesor o a su presidente del Gobierno. Los marroquíes no lo van a olvidar», afirma un residente de Casablanca a RFI.
En 2007, la visita de Juan Carlos I, la última realizada hasta la fecha por un monarca español, provocó un escándalo diplomático en Marruecos, que retiró a su embajador en Madrid para consultas.
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¿Una visita con el consentimiento de Mohammed VI?
La perspectiva de un nuevo distanciamiento parece improbable, según revela el periódico ‘El País’, que cita fuentes diplomáticas y militares para asegurar que el viaje del rey de España cuenta con la aprobación de Mohammed VI. La información no ha sido confirmada ni por Rabat ni por Madrid.
En su primera declaración sobre los acontecimientos de Ceuta, el rey de Marruecos defendió el 9 de octubre la «colaboración» con España, pero rechazó cualquier intento de «presión» o «chantaje», en referencia a las críticas españolas sobre la gestión marroquí.
«Ante las declaraciones irresponsables de ciertos círculos políticos y mediáticos y su flagrante instrumentalización de la situación, afirmamos que la asociación es una elección soberana y un compromiso voluntario, que no puede ser objeto de ninguna presión o amenaza, ni de ningún chantaje», declaró Mohammed VI ante el Parlamento.
En septiembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí ya había insistido en la importancia de sus relaciones con España, que en 2023 había dado su apoyo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. No cabe duda de que la visita de Felipe VI a Ceuta supondrá una nueva prueba para el equilibrio de la colaboración entre Madrid y Rabat.
Con AFP
Este artículo fue adaptado de su versión original en francés
