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Lula y Trump salen “muy satisfechos” de una reunión que el brasileño mantuvo fuera de los reflectores
Fueron tres horas para hablar en privado, sin el alarde mediático al que Donald Trump suele someter a sus invitados a la Casa Blanca. El presidente estadounidense recibió este 7 de mayo a su par brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva en un encuentro del que ambos salieron declarándose satisfechos.
No hubo conferencia de prensa ni pronunciamiento conjunto, por petición de Lula, según revelaron luego fuentes de la delegación brasileña, y fueron precisamente sus funcionarios los que desglosaron parte del temario que durante tres horas abordaron los mandatarios.
Trump se limitó a indicar en una publicación en su red Truth Social que “hablamos de muchos temas, incluyendo el comercio y, específicamente, los aranceles”, para luego agregar que “la reunión fue muy bien” y que los contactos continuarán “para debatir ciertos elementos clave”.
Mucho más elocuente fue Lula, quien confirmó varios de los tópicos fundamentales del encuentro, comenzando por la afirmación de Trump de que no planeaba invadir Cuba, a pesar de sus muchos pronunciamientos sobre la inminencia de una acción en la isla.
«Si lo que dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso lo escuché de la intérprete», reveló Lula durante una conferencia de prensa posterior en la embajada brasileña en Washington.
«Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a Cuba ser un país libre desde la victoria de la revolución”, agregó el mandatario brasileño, que hablando ante Trump se manifestó «plenamente a su disposición” para abordar la situación de la isla.
Una relación positiva
La conversación fue la primera de los dos mandatarios en la Casa Blanca, luego de encuentros en Nueva York (durante la Asamblea General de la ONU) y Kuala Lumpur (en el marco de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) que ayudaron a relajar las tensiones de entre Washington y Brasilia.
Pero las diferencias habían vuelto a acumularse luego de esas reuniones, que sirvieron para desactivar de momento las amenazas arancelarias de Trump contra Brasil.
Desde entonces, los líderes difirieron en torno a Cuba, a la captura de Nicolás Maduro, a la guerra en Irán, al cambio climático, al multilateralismo y muchos otros temas más, incluyendo un instrumento financiero creado por el Banco Central de Brasil.
De nuevo, el cara a cara ha servido para lo que Lula denominó como “un paso importante en la relación bilateral”.
«La buena relación entre Brasil y Estados Unidos es una demostración al mundo de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», aseguró el líder progresista.
Ese vínculo positivo se expresó también en la garantía obtenida de que Washington no tendrá influencia en las próximas elecciones de Brasil, previstas para octubre, y en las que Lula optará por un cuarto mandato.
«Creo que se comportará como el presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su propio destino», aseguró el brasileño.
Muchos temas para la agenda bilateral
Otro de los puntos en los que coincidieron Lula y Trump fue la disposición de ambos a avanzar en la explotación de minerales críticos, de los cuales Brasil posee importantes reservas.
El presidente sudamericano le hizo saber a su homólogo que está abierto a compartir su potencial de este tipo de elementos con inversionistas interesados en Estados Unidos.
Brasil es el principal productor mundial de niobio, un metal clave para la elaboración de turbinas y aceros especiales, y es el segundo país con mayores reservas de tierras raras, detrás de China.
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Recientemente aprobó una legislación que crea fondos de garantía y ofrece incentivos fiscales para impulsar la industrialización de estos elementos, atrayendo el interés de Estados Unidos y Europa alrededor de ellos.
Lula agregó que la posibilidad de que Washington designe a la poderosa banda Comando Vermelho como organización terrorista extranjera no fue planteada durante la conversación, aunque sí se abordó el interés de Trump de crear un grupo de trabajo con varios países latinoamericanos para luchar contra el crimen organizado.
El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, confirmó que se discutió sobre la plataforma de pago PIX, creada por el Banco Central de Brasil, a la que la Oficina de Comercio del país norteamericano considera una competencia desleal para empresas estadounidenses.
Rosa agregó que en las próximas semanas se retomarán conversaciones sobre el intercambio comercial y los aranceles.
Con EFE y Reuters
