WASHINGTON.- El programa de permiso humanitario creado por Joe Biden en beneficio de los ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela podría finalizar este mes, dejando a más de medio millón de personas de los países más inestables de la región con solo dos opciones: la autodeportación o quedar a merced de los agentes de inmigración.
A diciembre de 2024, el último mes completo de gestión de Biden, bajo el programa habían ingresado a Estados Unidos 531,690 nacionales de estos cuatro países. Solo desde Haití llegaron 211,040 personas, representando el 40 % de todos los beneficiarios.
A menos que un juez frene la disposición o los cientos de miles haitianos tengan otra protección legal, deberán abandonar voluntariamente Estados Unidos a más tardar el 30 de abril, con el uso de la aplicación CBP Home, ampliamente promocionada por el gobierno, o enfrentarse al arresto para la deportación acelerada.
El gran dilema es que estas personas aplicaron al programa como un alivio a la crisis que arropa a Haití, un país que no ha celebrado elecciones generales desde 2016 y más de un millón de personas han sido desplazadas por la violencia de las pandillas, que controlan más del 80 % de la capital.
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