Internacionales
Por qué Irán ataca a Francia aprovechando las protestas estudiantiles
“Estas provocaciones indignas deben cesar”. La diplomacia francesa reaccionó con dureza este miércoles 7 de octubre a lo que considera una “campaña de desinformación” iraní sobre el movimiento estudiantil que comenzó el 21 de septiembre en la región parisina y que desde entonces se extendió por todo el país.
Tras ello, el embajador iraní en París, Mohammad Amin-Nejad, fue convocado al Quai d’Orsay, mientras las autoridades francesas cuestionaron la convocatoria, el día anterior, de su embajador en Irán, Pierre Cochard.
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“Sátira” y propaganda
Teherán había anunciado que comunicó al diplomático que Francia debería “abrir una investigación sobre los informes de uso excesivo de la fuerza” por parte de la policía contra los estudiantes de secundaria. Las autoridades iraníes también afirmaron haber aprovechado la ocasión para recordar el derecho de estos jóvenes a “manifestarse en paz”.
En las redes sociales, las voces oficiales del régimen también multiplican las críticas contra la gestión de las autoridades francesas del movimiento estudiantil. Esmaïl Baghaï, portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, es sin duda el más activo en este terreno. Incluso publicó un mensaje en francés en X para expresar su preocupación por las “informaciones que dan cuenta de violencia policial”, que considera preocupantes.
No es el único. La cuenta en X de la embajada iraní en Ghana se tomó algunas libertades con la realidad al afirmar, el 4 de octubre, que decenas de miles de manifestantes “habían desaparecido”. Poco después, ese mismo día, la cuenta oficial se preguntó en otro mensaje cómo se había podido interpretar que esas afirmaciones fueran algo distinto de una sátira.
“Puede parecer paradójico que un país acusado de crímenes contra la humanidad en un informe encargado por la ONU pueda preocuparse de esta manera por el funcionamiento de la justicia y las instituciones en Francia”, señala Clément Therme, autor de Demain l’Iran (Editorial du Cerf) y especialista en Irán.
Chalecos amarillos y Black Lives Matter
Sin embargo, se trata de una paradoja recurrente. Irán hizo lo mismo durante el movimiento de los chalecos amarillos, a finales de 2018 y comienzos de 2019. Incluso un pequeño grupo de manifestantes se concentró frente a la embajada de Francia en Irán para protestar contra la violencia policial en Francia.
En 2023, el ministro iraní de Asuntos Exteriores también denunció la “represión” violenta de los manifestantes durante el movimiento contra la reforma de las pensiones.
Todas estas críticas “se producen en un contexto de deterioro de las relaciones franco-iraníes”, asegura Clément Therme. El 20 de septiembre, Irán ordenó el cierre del Centro de Lengua Francesa de Teherán, que era uno de los últimos puentes culturales entre ambos países.
El presidente francés Emmanuel Macron también es percibido por el poder iraní como el dirigente europeo con las posiciones más contundentes contra el régimen. “Por eso existe una campaña mediática muy dirigida contra el poder francés en particular”, agrega Tim Epkenhans, especialista en Irán y el mundo musulmán de la Universidad de Friburgo de Brisgovia.
Sin embargo, Francia no es el único país afectado. En Estados Unidos, por ejemplo, las autoridades iraníes apoyaron en varias ocasiones al movimiento estadounidense Black Lives Matter, al tiempo que denunciaron la violencia policial contra las minorías afroamericanas.
No es casualidad que el régimen iraní se apresure a aprovechar cualquier movimiento social en el mundo occidental para denunciar “la represión” de las manifestaciones.
“Históricamente, la revolución de 1979 no fue solamente religiosa, sino también social. Las autoridades iraníes siempre insisten en que fue una revolución que vino del pueblo y no de las élites”, señala Tim Epkenhans.
Al ponerse del lado de los manifestantes en el extranjero, el poder iraní intenta recuperar ese vínculo con su herencia social, aunque el régimen sea acusado regularmente de reprimir cualquier forma de protesta social dentro de sus propias fronteras.
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La “falsa simetría” del “doble rasero”
Para dar contenido a sus críticas contra los gobiernos occidentales, los medios oficiales y los responsables políticos también recurren a la exageración.
Así, “la crisis actual en Francia puede, vista a través del prisma de los artículos de la prensa oficial, dar la impresión de que el país está al borde del colapso o de una guerra civil”, constata Tim Epkenhans.
“Es una manipulación de la información que busca, ante todo, desviar la atención de la opinión pública. Existe una dimensión performativa para el régimen iraní”, asegura Clément Therme.
En otras palabras, el poder iraní amplifica la situación francesa con fines de distracción.
Sobre todo, estas críticas y las exageraciones en la cobertura de los movimientos sociales “alimentan el relato iraní sobre el cuestionamiento de la existencia de derechos humanos universales”, afirma Clément Therme.
Para este experto, el régimen iraní recurre a la técnica de la falsa simetría para “establecer paralelismos entre contextos completamente diferentes”.
“Irán no es el único país que actúa de esta manera para relativizar los derechos humanos. Todos los regímenes autocráticos —Rusia, China, entre otros— niegan la idea de universalidad de estos derechos humanos para poner en primer plano su propio sistema de valores”, explica Tim Epkenhans.
Sin embargo, según este experto, existe una particularidad iraní.
“El poder iraní desarrolla la idea de que sus derechos humanos son superiores porque fueron otorgados por Dios”, señala Tim Epkenhans.
El “pueblo Potemkin” iraní
Para Francia, Irán lleva adelante así activamente una “campaña de desinformación”. Es decir, las autoridades iraníes buscarían engañar a la opinión pública sobre lo que ocurre.
Sin embargo, los expertos consultados consideran que el público francés está lejos de ser el principal destinatario de este relato.
Quizás, de manera marginal, “esto permita crear un terreno favorable para potencialmente reclutar elementos en territorio francés que posteriormente puedan servir a los intereses de la República Islámica”, sugiere Clément Therme.
Pero se trata sobre todo de “un discurso de uso interno”, asegura Tim Epkenhans. No necesariamente dirigido al conjunto de los iraníes, que “no se informan a través de los medios oficiales”, agrega el experto.
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En realidad, el poder busca “deconstruir, frente a sus propios partidarios, el discurso occidental sobre los crímenes cometidos por las autoridades iraníes” mediante la creación de estas falsas simetrías, analiza Clément Therme.
Para Tim Epkenhans, los esfuerzos del poder iraní por presentarse como defensor de los “derechos de los manifestantes” en Francia y en otros lugares buscan mantener la ilusión de un régimen del lado del pueblo.
Pero, a medida que aumenta la represión interna, esta estrategia se parece cada vez más, según el experto, “a la construcción de un pueblo Potemkin”.
Este artículo es una adaptación de la versión publicada en francés.
