Internacionales
Protestas estudiantiles: cinco claves de una crisis que tiene en jaque a Francia
La movilización de estudiantes de secundaria y universitarios en Francia tuvo otro capítulo este jueves 8 de octubre, dos días después de una jornada de manifestaciones que llevó a cientos de miles de personas a protestar en las calles.
El movimiento reclama mayores recursos para la educación y plantea demandas que van desde la falta de profesores hasta el acceso a la universidad.
Los institutos franceses, unos 3.700 en total, escolarizan a alrededor de 2,2 millones de adolescentes.
«Nada nos detendrá hasta que haya 10.000 millones de euros sobre la mesa», declaró el presidente de la Unión de Estudiantes de Secundaria, Ryad Rani, a la cadena de televisión ‘BFM-TV’.
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La cifra corresponde a las «diez medidas de emergencia» publicadas el lunes en una plataforma compartida por estudiantes de secundaria y universidad.
Estas son las claves del conflicto que pone bajo presión al Gobierno del primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
1. ¿Cómo surgieron las protestas?
Las protestas comenzaron el 17 de septiembre, en el liceo Saint-Exupéry de Créteil, una localidad al sureste de París. Ese día, un grupo de profesores inició una huelga para denunciar la falta de personal. Aseguran que faltaban docentes de matemáticas, francés y letras e historia, además de un subdirector y parte del personal de asistencia social, mientras que la enfermera se encontraba de licencia.
Esa misma tarde, los estudiantes se sumaron a las protestas. Al día siguiente colocaron contenedores frente a la entrada del establecimiento y se manifestaron junto a sus profesores. “Estamos pidiendo lo mínimo”, repetían los alumnos.
El reclamo se extendió a otras instituciones que atravesaban problemas similares, inicialmente en los suburbios de París y luego en otras regiones. Para la semana siguiente ya se registraban protestas en decenas de liceos y las organizaciones estudiantiles comenzaron a coordinar las acciones.
Desde entonces, se han registrado cuatro grandes jornadas de movilización: el 29 de septiembre, y el 1, el 6 y el 8 de octubre, que los estudiantes denominan «actos».
En pocos días, los bloqueos pasaron de unas decenas de establecimientos a centenares y llegaron a afectar a más de 1.000 liceos el 1 de octubre. Las redes sociales tuvieron un papel clave en la difusión de las convocatorias y de imágenes sobre las condiciones en las que estudian los jóvenes.
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2. ¿Qué reclaman los estudiantes?
Aunque las demandas al inicio de las movilizaciones diferían de un establecimiento a otro, las organizaciones de estudiantes de secundaria y universitarios las terminaron reuniendo en diez “medidas de emergencia”. Para abordarlas reclaman una inversión de 10.000 millones de euros (11.210 millones de dólares).
Uno de los principales reclamos es la falta de profesores y personal. Al comienzo del ciclo escolar, en el 53% de los colegios e institutos públicos de Francia faltaba al menos uno de los profesores previstos. El Ministerio de Educación estima que durante el ciclo 2024-2025 no se impartió alrededor del 10% de las horas lectivas planificadas en los liceos.
También protestan por la cantidad de alumnos por aula. El promedio fue de 30 en 2025, frente a 27 en 2010, aunque algunos profesores aseguran tener clases todavía más numerosas. Una docente que se manifestó este jueves en Marsella dijo que tiene 37 estudiantes y que, antes de comenzar sus clases, debe pedirles que busquen sillas y mesas libres en otras aulas.
El estado en el que se encuentran los establecimientos es otro de los grandes reclamos. Videos difundidos por los propios alumnos muestran problemas que van desde goteras y baños inundados hasta la presencia de ratas y cucarachas. Durante las olas de calor del último verano boreal, en algunas aulas la temperatura alcanzó los 38 grados.
Por otra parte, los estudiantes también cuestionan la carga horaria. Hay jornadas que pueden comenzar a las 8:00 y terminar a las 18:00.
Otro de los reclamos que une a estudiantes secundarios y universitarios es ‘Parcoursup’, la plataforma nacional de acceso a la educación superior. Sus críticos aseguran que el sistema es poco transparente y puede aumentar las desigualdades entre alumnos de establecimientos de distinto nivel socioeconómico. Los universitarios reclaman además 250.000 nuevas plazas y una mejora de las becas para los estudiantes con menos recursos.
Con el correr de las protestas, también se sumó un reclamo contra la actuación de las fuerzas de seguridad.
“Demasiado jóvenes para ser escuchados, suficientemente mayores para ser gaseados” es uno de los lemas con los que denuncian el accionar policial.
3. ¿Quiénes se sumaron al movimiento?
Quienes iniciaron las protestas fueron los estudiantes de secundaria, con bloqueos en establecimientos de París y sus suburbios y luego en ciudades como Marsella, Lyon, Lille, Nantes, Montpellier, Burdeos, Toulouse y Rennes.
Después se incorporaron los estudiantes universitarios. Organizaciones como ‘Union étudiante’ y ‘UNEF’ integraron al movimiento reclamos propios de la educación superior, como el acceso a las universidades y másteres, las becas y el costo de vida estudiantil.
También se sumaron profesores y otros trabajadores de la educación. Varios sindicatos educativos y laborales respaldaron las jornadas de movilización, mientras que la FCPE, la principal federación de padres de alumnos del país, indicó que los jóvenes estaban visibilizando problemas que las familias venían denunciando desde hace años.
Las protestas, sin embargo, estuvieron acompañadas por episodios de violencia. Este jueves se registraron incidentes en Burdeos, Saint-Étienne, Toulouse y Marsella.
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El Gobierno sostiene que grupos de extrema izquierda y anarquistas se infiltraron en las movilizaciones, algo que los sindicatos estudiantiles y docentes reconocen en algunos casos, pero rechazan que su presencia defina al movimiento.
4. ¿Por qué las protestas ponen al Gobierno en una encrucijada?
El primer ministro validó gran parte de los problemas denunciados por los estudiantes y prometió que dará respuestas “concretas, rápidas y plenamente financiadas” para fines de octubre.
Lecornu pidió a sus ministros trabajar en cinco frentes: cubrir las ausencias de profesores, mejorar los edificios escolares junto con las regiones, revisar la carga horaria, hacer más transparente a ‘Parcoursup’ y brindar una respuesta formal a las propuestas estudiantiles.
Sin embargo, el problema es el financiamiento. Francia atraviesa una delicada situación fiscal y el Gobierno prepara un presupuesto para 2027 con el que pretende reducir el déficit y contener una deuda elevada.
“Está en una encrucijada”, explica a France 24 Philippe Boland, analista geopolítico y coordinador de la Red de Universidades por el fomento de las TIC en Colombia (UxTIC).
Según Boland, Lecornu debe responder a demandas estudiantiles que el propio primer ministro considera razonables en algunos casos, pero tiene que hacerlo en un momento de presión para aprobar un presupuesto de austeridad, con un Parlamento fragmentado y bajo la atenta mirada de los mercados financieros.
A la tensión presupuestaria se suma también la gestión de las protestas. El Gobierno intenta calmar los ánimos sin profundizar en las acusaciones de uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía. El miércoles suspendió el uso de granadas aturdidoras durante las movilizaciones luego de que un adolescente perdiera una mano.
Boland considera que la insistencia del Ejecutivo en la presencia de grupos de extrema izquierda entre los manifestantes puede ser contraproducente. Pese a que reconoce que hubo infiltrados y episodios violentos, sostiene que centrar la respuesta política en ellos corre el riesgo de estigmatizar un movimiento que nació de reclamos concretos sobre las condiciones de la educación.
Todo ocurre a seis meses de las elecciones presidenciales, en las que Emmanuel Macron no puede presentarse a un tercer mandato. Las protestas ya forman parte de la disputa entre quienes aspiran a sucederlo.
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Marine Le Pen puso el foco en los destrozos y defendió una reducción del gasto público, mientras que Jean-Luc Mélenchon respaldó a los estudiantes y denunció la violencia policial. Según Boland, Le Pen es quien mejor capitaliza el malestar de los jóvenes.
De acuerdo con una encuesta de Elabe para ‘BFM TV’, el 72% de los franceses considera legítimas las demandas de los estudiantes, pero un 55% cree que las protestas deberían terminar.
5. ¿Qué puede pasar ahora?
Por el momento, ninguna de las dos partes parece estar dispuesta a dar el brazo a torcer.
Los estudiantes consideran insuficientes los anuncios del Gobierno y los líderes del movimiento ya convocaron una nueva jornada de protesta para el próximo martes 13 de octubre.
Lecornu, por su parte, prometió presentar las primeras medidas con financiación y plazos concretos a finales de octubre.
Boland no considera que el movimiento haya llegado todavía a un punto que haga insostenible la situación del Gobierno.
“No se ha generalizado”, afirma, aunque remarca que “el problema ya no es solamente París, es toda Francia”.
El analista cree que la estrategia pasará por negociar y ganar tiempo.
“Se tiene que buscar un consenso”, señala, al tiempo que anticipa un período de negociaciones con sindicatos estudiantiles y posiblemente también con los docentes.
En los próximos días habrá un dato que posiblemente sea seguido de cerca. El Ministerio de Educación afirma que el número de establecimientos bloqueados está disminuyendo. La incógnita es si ese descenso representa un desgaste del movimiento o si los estudiantes pueden mantener la presión en las calles y conseguir aún más apoyos.
Con EFE, AFP, Reuters y medios locales
