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Vuelve la guerra de aranceles: lo que hay que saber de la medida de Trump y cómo amenaza a la economía de EE. UU.

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Donald Trump no quita el dedo del renglón y, tras un revés judicial, encuentra una nueva justificación para lanzar una de sus principales políticas de presión global.

¿Qué cambió con la nueva ronda de aranceles?

Los nuevos aranceles entraron en vigor este viernes 24 de julio, justo después de que expirara un gravamen temporal del 10% que la Casa Blanca había aplicado durante 150 días. La medida alcanza a más de 60 países y cubre prácticamente la totalidad de las importaciones estadounidenses, aunque contempla numerosas excepciones para productos como petróleo, gas, fertilizantes y algunos alimentos.

Entre los países afectados figuran Canadá, México, China, Japón, India, Australia, Reino Unido y los miembros de la Unión Europea. Las tasas aplicadas oscilan entre el 10% y el 12,5%, dependiendo de la evaluación realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos sobre las políticas de cada país respecto a la importación de bienes producidos con, según asegura, trabajo forzoso.

El Gobierno de Trump sostiene que estos aranceles buscan corregir prácticas que distorsionan el comercio y reforzar la protección de los derechos laborales en las cadenas de suministro internacionales.

¿Por qué Trump volvió a recurrir a los aranceles?

Los aranceles forman parte de una estrategia que el líder republicano ha defendido desde hace años bajo la premisa de que Estados Unidos ha soportado condiciones comerciales desfavorables y necesita proteger su industria manufacturera y el empleo nacional.

Sin embargo, la decisión también tiene una dimensión política y jurídica. El pasado febrero, la Corte Suprema determinó que los aranceles globales impulsados previamente por Trump bajo una ley de emergencia nacional excedían las facultades presidenciales, al considerar que la capacidad de imponer impuestos y gravámenes corresponde al Congreso.

Tras ese fallo, la Casa Blanca buscó una nueva base legal para sostener su política comercial. Esta vez recurrió a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que permite imponer medidas comerciales cuando se detectan prácticas consideradas desleales y que afectan a Estados Unidos.

¿Son legales los nuevos aranceles?

La Administración sostiene que sí, al señalar que están respaldados por una investigación formal sobre trabajo forzoso en cadenas de suministro internacionales. No obstante, varios especialistas consideran que la medida podría volver a ser objeto de litigios.

Aunque la Sección 301 ha resistido impugnaciones judiciales en el pasado y ofrece una base jurídica más sólida que la utilizada en los aranceles anulados por la Corte Suprema, expertos en comercio internacional advierten que los tribunales aún podrían evaluar si la Casa Blanca está excediendo el alcance de esa legislación.

Se observa una señal de stop frente a contenedores de envío en el puerto de Long Beach en Long Beach, California, EE. UU., el 11 de julio de 2025.
Se observa una señal de stop frente a contenedores de envío en el puerto de Long Beach en Long Beach, California, EE. UU., el 11 de julio de 2025. © Reuters/Daniel Cole

La discusión jurídica será clave, ya que de ella dependerá si estos gravámenes se consolidan como una política permanente o vuelven a enfrentar obstáculos judiciales.

¿Cómo reaccionaron los socios comerciales de Estados Unidos?

La respuesta internacional fue mayoritariamente crítica. Gobiernos de Europa, Asia y Oceanía cuestionaron la justificación de Washington y rechazaron las acusaciones relacionadas con la falta de controles sobre bienes producidos mediante trabajo forzoso.

Australia calificó los aranceles como «completamente injustificados», mientras que Nueva Zelanda los consideró perjudiciales para el comercio global. China reiteró su rechazo a los aranceles unilaterales y advirtió que las guerras comerciales no benefician a ninguna de las partes.

En la Unión Europea también surgieron cuestionamientos sobre los argumentos laborales utilizados por Washington, aunque Bruselas destacó que los nuevos gravámenes respetan los límites arancelarios previamente acordados entre ambas partes.

Aun así, algunos gobiernos valoraron que las nuevas tasas sean inferiores a los aranceles «recíprocos» mucho más elevados que Trump había intentado imponer anteriormente.

¿Por qué preocupan sus efectos sobre la economía estadounidense?

La principal inquietud se centra en que los aranceles terminan funcionando como un impuesto sobre las importaciones y, en muchos casos, una parte importante de ese costo es trasladada a los consumidores y empresas dentro de Estados Unidos.

Según estimaciones de la Reserva Federal de Nueva York, alrededor del 90% de la carga económica derivada de los aranceles anteriores fue absorbida por compañías estadounidenses y consumidores finales. Esto significa que el encarecimiento de los bienes importados puede traducirse en precios más altos para hogares y negocios.

La preocupación cobra especial relevancia debido a que la inflación continúa por encima de la meta de la Reserva Federal. Aunque los precios mostraron señales de moderación en los últimos meses, los analistas advierten que nuevos costos asociados al comercio podrían dificultar el retorno a una inflación más estable.

Además, muchas empresas estadounidenses dependen de insumos, maquinaria y componentes importados. Un aumento en esos costos puede reducir márgenes de ganancia, retrasar inversiones o trasladarse nuevamente a los precios de venta.

¿Por qué el contexto económico actual aumenta los riesgos?

Los nuevos aranceles llegan en un momento especialmente sensible para la economía estadounidense. La reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán ha impulsado los precios internacionales del petróleo, elevando la incertidumbre sobre la evolución de la inflación durante los próximos meses.

Los economistas advierten que la combinación de energía más cara y mayores costos comerciales podría generar nuevas presiones sobre los precios. El encarecimiento del petróleo impacta directamente en combustibles, transporte y logística, mientras que los gravámenes afectan los bienes importados y las cadenas de suministro.

Aunque la economía estadounidense sigue mostrando resiliencia, con crecimiento económico y un mercado laboral que se mantiene relativamente sólido, la persistencia de la inflación continúa siendo una de las principales preocupaciones para los consumidores y para la propia administración Trump.

¿Qué podría ocurrir a partir de ahora?

La nueva política arancelaria probablemente no será el último capítulo de la estrategia comercial de la Casa Blanca. Estados Unidos mantiene abiertas otras investigaciones comerciales que podrían desembocar en nuevos gravámenes durante los próximos meses.

Al mismo tiempo, es previsible que la medida enfrente cuestionamientos legales y diplomáticos. Si los tribunales avalan la utilización de la Sección 301, Trump podría consolidar una parte importante de su agenda comercial. Si ocurre lo contrario, la disputa sobre los límites del poder presidencial en materia de comercio volverá a ocupar el centro del debate.

Mientras tanto, la gran incógnita es si estos aranceles lograrán fortalecer la industria estadounidense, como sostiene la Casa Blanca, o si terminarán aumentando los costos para empresas y consumidores en una economía que aún intenta contener las presiones inflacionarias.

Con Reuters, AP y medios locales

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