Salud
Dídac Mauricio, endocrinólogo: «El futuro es evitar que aparezca la diabetes tipo 1 y tipo 2»
Dídac Mauricio, presidente electo de la Sociedad Española de Diabetes.
MADRID, ESPAÑA / AGENCIA DPA.— El doctor Dídac Mauricio está a punto de coger el relevo que de la presidencia de la Sociedad Española de Diabetes que le da su colega, el doctor Antonio Pérez Pérez. El director del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona, valora el momento dulce que atraviesa la enfermedad, con la aparición de nuevos fármacos que cambian el pronóstico y la tecnología que permite monitorizarla mejor.
—¿Cómo ha cambiado el mundo de la diabetes?
—Existen muchos tipos, y en una entrevista no nos daría tiempo para hablar de todas. Las más comunes son la diabetes tipo 1, que es una enfermedad que ocurre con la glucemia alta, lo que la gente conoce como azúcar alto, y que afecta más a gente joven, obligando al tratamiento con insulina. También puede aparecer en edad adulta, aunque es una parte minoritaria de los casos. Y, después, está la diabetes tipo 2, que es la más frecuente y está asociada a la obesidad o al sedentarismo, entre otros factores. Representa más del 90 % de los casos.
La diabetes en general, en los últimos años, ha vivido una auténtica revolución tecnológica, como ha sucedido en muchas otras áreas, tanto de la ciencia como de la vida de la ciudadanía, en la que se han empezado a implantar innovaciones tecnológicas que evidentemente han ayudado y facilitan mucho más la convivencia de una persona con una condición crónica como es la diabetes.
Me refiero a los sensores de glucosa, que nuestro sistema de salud ya está pagando para todas las personas con diabetes tipo 1, así como para una parte de las personas con diabetes tipo 2; o los tratamientos con múltiples dosis de insulina, de los que también se está dando cobertura universal.
Esto ha facilitado muchísimo la información de la glucemia de una persona. Antes hacíamos alguna determinación en ciertos puntos del día, eran pequeñas fotos de lo que ocurría, pero ahora tenemos una película de 24 horas. Nuestras decisiones y las que las personas con diabetes tienen que tomarm se toman ahora con muchísima más información.
Es más, esto ha facilitado tanto la labor de los médicos, enfermeras y otro tipo de profesionales, como la vida de las personas con diabetes. Al final, ellos con nosotros interactúan una, dos, tres o cuatro horas al daño en consulta; en cambio, los pacientes conviven con la enfermedad todos los días.
—¿Cuál sido la transformación en la diabetes tipo 1?
—Los sistemas de apoyo a la decisión que estos pacientes en el día a día debían tomar, lo que la gente conoce como bombas de insulina. Son perfusores continuos de insulina, que pueden ir conectados actualmente al sistema de los sensores. Cuentan con algoritmos de inteligencia artificial integrados, y estos sistemas pueden tomar decisiones continuas sobre lo que está ocurriendo sobre la glucemia, sobre la necesidad de poner más o menos insulina en cada momento; además de dar soporte a las decisiones, con lo cual los pacientes cuentan con una ayuda tecnológica a su toma de decisiones. Por ejemplo, con respecto a la dosis que tienen que ponerse de insulina en algún momento del día, especialmente cuando tienen que comer. Para la diabetes tipo 2, todo esto también va a empezar a ayudar, porque en este momento ya tenemos a la vuelta de la esquina los bolígrafos inteligentes que van conectados a algoritmos. Estamos ante un cambio radical en las herramientas de tomas de decisiones.
—Entiendo que, en la diabetes tipo 2, la revolución viene de la mano de los nuevos fármacos.
—Sí, aunque algunas de estas aplicaciones también son para la tipo 1. En los últimos años, han aparecido nuevas líneas de tratamientos que, evidentemente, podemos decir que han acabado revolucionando el abordaje de la diabetes, porque son herramientas farmacológicas que no solo ayudan a mejorar la glucemia, a optimizar el tratamiento de la glucemia, sino también a perder peso o a proteger el riñón, que es un órgano que puede resultar afectado si hay complicación de la diabetes. Otras, incluso, pueden proteger todo el sistema cardiovascular, algo muy importante. Las personas con diabetes tienen mayor riesgo, tanto en el caso de la tipo 1 como tipo 2, de presentar determinadas complicaciones, especialmente la enfermedad cardiovascular.
—Antaño, la diabetes tipo 1 se intervenía una vez aparecía la hiperglucemia. ¿Hoy puede ser diferente?
—En materia de prevención de la diabetes tipo 1, se ha abierto una perspectiva en los últimos años de posibilidad de predicción de aquellas personas con riesgo, de momento en familiares de primer grado, pero en el futuro probablemente podrán aparecer nuevas herramientas para la prevención de la enfermedad. Hay algún país que ya dispone de un fármaco aprobado para la prevención en determinados casos de personas que tienen un riesgo muy elevado. En el caso de la diabetes tipo 2, creo que el esfuerzo lo tenemos que centrar en prevenir la aparición de la enfermedad, pero ahí sí que hay un largo camino por recorrer, porque probablemente el futuro está en evitar que aparezca tanto la diabetes tipo 1 como también la diabetes tipo 2, y eso implica no solo el sistema de salud, sino muchas otras acciones a nivel del entorno de las personas, el sedentarismo, la obesidad, cómo vivimos en las ciudades, sobre todo.
—¿Piensa que, de alguna forma, se ha modificado la historia natural de la enfermedad?
—Sí. El curso de la enfermedad y el pronóstico tanto de la diabetes tipo 1, como de la diabetes tipo 2, en las últimas tres décadas ha dado un giro radical.
Creo que ahí hay que dar un mensaje positivo porque tenemos herramientas suficientes como para afirmar que, a pesar de que haya personas en las que no hemos podido prevenir la enfermedad, las aplicaciones actuales terapéuticas han mejorado muchísimo.
Los que llevamos cuarenta años trabajando en medicina hemos asistido a una auténtica revolución, porque estas personas tienen un muchísimo mejor pronóstico que en los años ochenta y noventa del siglo pasado.
Creo que es bueno que, a veces, tengamos memoria de dónde venimos. Además, el horizonte es de mejora, de mucha investigación para mejorar tanto la calidad de vida, como la cantidad, y acortar en este sentido la diferencia que existe entre la gente que tiene diabetes y la que no.
