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Reino Unido: un posible ministro disidente amenaza con dar la estocada final al Gobierno de Starmer
La filtración empezó a acaparar los titulares de la prensa británica a primera hora de este miércoles 13 de mayo: «(Wes) Streeting se prepara para dimitir», escribió el periódico ‘The Times’; «Desafiará al primer ministro, Keir Starmer, por el liderazgo del partido», completó ‘The Guardian‘. La noticia de la inminente salida del ministro de Salud británico, Wes Streeting, anunciada por fuentes anónimas cercanas al Gobierno, se difundió como un nuevo golpe al Ejecutivo británico, que se encuentra al borde del abismo tras una debacle electoral en las elecciones municipales y regionales.
En caso de materializarse la dimisión, Streeting se convertiría en el primer alto cargo de la Administración Starmer en renunciar tras la derrota electoral. No obstante, antes de él, cuatro miembros del Gobierno soltaron las riendas de su ministerio en los últimos días: la viceministra del Ministerio de Justicia, Alex Davies-Jones; la de Vivienda y Comunidades, Miatta Fahnbulleh, y la de Salvaguardia y Violencia contra las Mujeres y Niñas, Jess Phillips, y el viceministro de Sanidad, Zubir Ahmed.
En medio de los rumores, Streeting se reunió este miércoles con Starmer en el despacho del primer ministro en Downing Street, durante unos 20 minutos, pero el equipo del ministro de Sanidad descartó comentar el encuentro para no desviar la atención del posterior Discurso del Rey, una tradición del siglo XVI según la cual el monarca británico lee los planes escritos por el Gobierno para la próxima legislatura.
El único pronunciamiento del titular de Sanidad se produjo en redes sociales, donde exaltó los logros conseguidos durante su liderazgo en esa cartera, sin aludir en absoluto a las especulaciónes sobre su salida del Gobierno.
«Bajo el gobierno laborista, las listas de espera del NHS se están reduciendo, las ambulancias llegan más rápido, hay más médicos de cabecera y la satisfacción de los pacientes es mayor. Se ha logrado mucho, pero aún queda mucho por hacer», escribió Steeting, unas palabras que algunos tomaron como una anticipada promesa de campaña.
La duda que emerge ante la posible candidatura de Streeting para dirigir a los laboristas es si podrá sumar los 81 apoyos legislativos necesarios para que se celebren elecciones para el liderazgo.
La posibilidad de la renuncia de Streeting avivó las especulaciones de que Starmer podría sufrir la misma suerte que Boris Johnson en 2022, cuando decenas de funcionarios de gobierno dimitieron en masa para forzar su salida.
De hecho, los 11 sindicatos afiliados al Partido Laborista emitieron este miércoles un comunicado en el que afirman que «está claro» que el primer ministro no será líder de la formación para elecciones generales de 2029.
Sin embargo, un portavoz de Starmer pareció rechazar ese escenario tras el Discurso del Rey al afirmar que el primer ministro tiene plena confianza en Streeting.
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Starmer se atrinchera contra la rebelión laborista
En menos de dos años, el gobernante Partido Laborista ha pasado de una victoria electoral aplastante a una derrota histórica en las votaciones locales y regionales de la semana pasada, lo que ha puesto en peligro el puesto del primer ministro, Keir Starmer.
Por si fuera poco, un grupo de cerca de 90 diputados laboristas —casi la cuarta parte de la bancada parlamentaria— presionó a Starmer para que establezca un calendario para su salida como líder del partido y primer ministro. Los solicitantes sostienen que el actual liderazgo llevará al partido a la derrota en las próximas elecciones generales de 2029.
El revés en las urnas y el cisma partidista agravaron la situación del Gobierno que ya había sufrido un gran desgaste por el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos. Mandelson fue designado en 2024, pese a sus conocidos vínculos con el pederasta confeso Jeffrey Epstein, una amistad que se reveló más cercana de lo que se suponía inicialmente tras la desclasificación de los archivos del caso del depredador sexual.
Con el viento en su contra, Starmer afirmó el martes por la noche que seguiría adelante con sus planes de gobierno, en un comunicado en el que aseguró que el país atraviesa un «momento crucial» en el que existen dos caminos: «Avanzar con el proyecto de construir un país más fuerte y justo, o regresar al caos y la inestabilidad del pasado».
Un día atrás, el primer ministro había asumido la responsabilidad por la derrota electoral, pero no la consideró suficiente para dar un paso al costado. «El país espera que sigamos adelante con la gobernanza», expresó antes de añadir: «Las últimas 48 horas han sido desestabilizadoras para el gobierno, y eso tiene un costo económico real para nuestro país y para las familias».
Starmer, el sexto líder británico desde la salida del Reino Unido de la UE, prometió cambios al asumir en 2024, pero ha tenido dificultades para cumplirlos. Una vez más, a través del discurso del rey, prometió este miércoles «que las cosas serán diferentes, con un plan para hacer del país un lugar más fuerte y justo».
Paralelamente, el gobierno anunció que presentaría el miércoles un paquete de 35 leyes y proyectos de ley con el objetivo de mejorar la economía, reforzar la seguridad nacional y «reformar el Estado para apoyar un gobierno más activo que esté en contacto con el pueblo británico».
En este punto, el apoyo que conserva el primer ministro británico parece resumirse en la carta firmada por un centenar de parlamentarios que defienden que «no es momento para una contienda por el liderazgo».
«Deberíamos dejar que siga haciendo su trabajo, porque es un político serio y estamos viviendo tiempos muy, muy serios», declaró a ‘Sky News’ la secretaria de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn.
En la misma línea, el secretario de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, relató que nadie cuestionó públicamente a Starmer en la última reunión del Gobierno, tras las elecciones, mientras que el secretario de Negocios, Peter Kyle, defendió que el primer ministro estaba demostrando un «liderazgo realmente firme».
Se unió a ellos David Lammy, viceprimer ministro, quien advirtió a los laboristas de que el único beneficiario de la «introspección excesiva» del partido es la derecha populista y, en particular, el líder del partido de ultraderecha Reform UK, Nigel Farage. «Lo que les digo a mis colegas es: miren, demos un paso atrás… respiremos hondo», exhortó Lammy.
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Con Reuters, EFE, AP y medios locales
