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¿Vender la luz del Sol desde el espacio? La polémica iniciativa que mira al futuro de la energía

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La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos autorizó el proyecto piloto de una empresa privada para poner en órbita un satélite de demostración capaz de reflejar la luz solar durante la noche, como primer paso hacia un sistema de iluminación bajo demanda. La iniciativa ha despertado preocupación entre científicos por su posible impacto en los ciclos biológicos de distintas especies, el aumento de la contaminación lumínica y las dificultades que podría generar para la observación astronómica. ¿Cómo funciona esta tecnología y por qué genera tanta controversia? Lo explicamos en France 24.

Pese a la oposición de la comunidad científica, el 9 de julio la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos autorizó a la empresa californiana Reflect Orbital a lanzar el primero de más de 50.000 satélites equipados con espejos, diseñados para reflejar la luz solar durante la noche.

Simulación de cómo serán los satélites reflectantes. Fuente: Reflect Orbital en X
Simulación de cómo serán los satélites reflectantes. Fuente: Reflect Orbital en X © Fuente: Reflect Orbital en X

En su página oficial, la compañía sostiene que cada satélite tiene un espejo de unos 20 metros con la capacidad de iluminar un radio de cinco kilómetros a la redonda en la Tierra.

Entre los usos, cada artefacto permitiría iluminar bajo demanda zonas de catástrofes sin electricidad, aumentar la capacidad de producción de granjas solares, ampliar el tiempo de luz solar en cultivos, eliminar la luz artificial de ciudades, entre otros. El servicio tendría un valor de unos 5.000 dólares por hora y por espejo.

Simulador de un solo satélite sobre la ciudad de Río de Janeiro, Brasil.
Simulador de un solo satélite sobre la ciudad de Río de Janeiro, Brasil. © Página oficial Reflect Orbital

El proyecto contempla tener dos satélites en órbita en 2026, 36 unidades en 2027 y aumentar los lanzamientos hasta completar más de 55.000 artefactos en el Espacio para 2035.

A pesar de que los objetivos contemplados por Reflect Orbital buscarían tener un impacto positivo a nivel global, la comunidad científica expresó su rechazo a la idea por las repercusiones que puede tener en el planeta.

¿El fin de la observación astronómica en tierra?

A pesar de que la compañía asegura que la luz estará dirigida únicamente a su objetivo, según un estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO), estos satélites reflectantes serían los objetos más brillantes del cielo nocturno jamás lanzados, lo que obstaculizará la observación astronómica de noche casi en su totalidad.

“Visto desde dentro de un haz de luz reflejado, el satélite parecería cuatro veces más brillante que la Luna llena. Incluso si ningún satélite apunta su haz directamente a un observador, cada uno brillaría tanto como el planeta Venus, la «estrella de la mañana»”, asegura el Observatorio Europeo Austral.

Los astrónomos temen que por la alta contaminación lumínica no sea posible continuar observando el Espacio exterior desde la Tierra, pues la intensidad de la luz sería tal que incluso sería visible a simple vista en ciudades grandes e interferiría en la visibilidad de los telescopios.

En entrevista con France 24, el astrofísico César Fuentes analiza los alcances de esta iniciativa y advierte sobre las consecuencias que podría tener tanto para la observación astronómica como para el entorno terrestre.

Según explica, el problema no parte de cero. Actualmente ya hay unos 20.000 objetos en órbita y sus rastros aparecen de forma recurrente en las imágenes captadas por los telescopios y esa contaminación ya representa un desafío para la astronomía.

«Si se despliega una constelación masiva de satélites con superficies reflectantes, el impacto sería de otro nivel y afectaría de manera evidente las observaciones astronómicas, además de tener implicaciones para la vida en la Tierra», señala el astrofísico para France 24.

Por su parte, la Real Sociedad Astronómica (RAS por sus siglas en inglés), el ESO y la Unión Astronómica Internacional manifestaron a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos su rechazo conjunto cuando el proyecto fue presentado por primera vez junto al controversial plan de Space X de desplegar una red informática de hasta un millón de satélites.

“Estas propuestas no solo tendrían un impacto desastroso en la ciencia de la astronomía, sino que también obstaculizarían el derecho de todos los habitantes de la Tierra a disfrutar del cielo nocturno. Eso es inaceptable”, afirma Robert Massey, subdirector ejecutivo de la RAS.

Impacto en el comportamiento natural de los animales

Según la organización DarkSky Internacional, la luz artificial también puede cambiar los comportamientos de millones de animales e insectos.

Archivo. Pájaros vuelan alrededor del Capitolio de Estados Unidos en Washington D.C. el 13 de febrero de 2026.
Archivo. Pájaros vuelan alrededor del Capitolio de Estados Unidos en Washington D.C. el 13 de febrero de 2026. AP – Tom Brenner

Para miles de especies terrestres y acuáticas, el Sol funciona como una guía para corregir trayectorias migratorias y -si de por sí ya las luces artificiales de las ciudades, barcos y faros han evidenciado interrumpir y obstaculizar el comportamiento natural de los animales- haces de luz solar reflejados podrían alterar los patrones como alimentación, ubicación y descanso.

Otros grandes afectados serían los animales nocturnos. Al estar adaptados para desplazarse con baja exposición lumínica, el proyecto representa un grave inconveniente para su alimentación y desplazamiento.

¿Cómo podría afectar a las personas?

Otro de los aspectos que preocupa a DarkSky International son las posibles repercusiones para la salud humana.

La exposición a iluminación artificial durante la noche altera el ritmo circadiano -el reloj biológico que regula funciones esenciales del organismo-, lo que puede afectar los ciclos de sueño, la producción hormonal y los procesos metabólicos. A largo plazo, estas alteraciones se han asociado con diversos problemas de salud.

La organización también advierte sobre posibles daños oculares si la luz reflejada se observa mediante telescopios, binoculares u otros dispositivos ópticos.

Los efectos podrían extenderse, además, a la seguridad del transporte nocturno. Los destellos generados por estos satélites podrían deslumbrar a pilotos durante el vuelo e, incluso, obligar a modificar algunas rutas aéreas. En tierra, conductores y otros usuarios de las vías también podrían verse afectados por cambios repentinos en la iluminación.

Pese a estas advertencias, la idea de iluminar la noche desde el espacio no es nueva. En 1993, Rusia puso en órbita un satélite equipado con un espejo para reflejar la luz solar sobre Siberia y prolongar las horas de iluminación. Sin embargo, la iniciativa fue abandonada menos de una década después.

Hoy, con proyectos como el de Reflect Orbital, una idea que parecía relegada a la ciencia ficción vuelve a la agenda. Esta vez, sin embargo, el debate ya no gira solo en torno a su viabilidad técnica, sino también a sus posibles consecuencias para la biodiversidad, la astronomía y la salud humana.

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