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Las ejecuciones, con Irán a la cabeza, alcanzan su nivel más alto en 44 años: Amnistía Internacional
Impulsadas largamente por Irán pero con incrementos en otros países de Medio Oriente y en Estados Unidos, las ejecuciones a nivel global alcanzaron su mayor registro en 44 años, según el más reciente informe de Amnistía Internacional (AI).
En total, la organización de derechos humanos contabilizó 2.707 muertes por pena capital en 2025, un 78% más que el año anterior y una cifra inédita en sus registros desde 1981.
Estas acciones fueron llevadas a cabo, no obstante, en solo 17 países, entre ellos China, que, según AI, «continuó siendo el país con más ejecuciones en el mundo», pero que no da a conocer sus datos por considerarlos secreto de Estado. Lo mismo ocurre en los casos de Irak, Corea del Norte y Vietnam.
Excluyendo los números desconocidos del gigante asiático pero que, de acuerdo con Amnistía, se cuentan por «miles», Irán lideró el triste ‘ranking’ de ejecuciones en 2025, con 2.159, lo que representa más del doble que en 2024 y casi el 80% del acumulado global.
El recuento de AI supera considerablemente a las al menos 1.639 ejecuciones reportadas en un informe conjunto de las oenegés Iran Human Rights (IHR, con sede en Noruega) y Together Against de Death Penalty (EPCM, basada en París), cuya cifra era la más alta desde 1989.
Si bien en ese documento, solo 57 eran condenados por cargos relacionados a la seguridad, esas dos entidades, al igual que Amnistía, han señalado que Irán está intensificando el uso de la pena de muerte en 2026, tras las protestas de enero y la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos, con ejecuciones por cargos relacionados con las manifestaciones y la pertenencia a grupos prohibidos.
«Desde China, Irán o Corea del Norte, pasando por Arabia Saudita y Yemen, hasta Kuwait, Singapur y Estados Unidos, esta vergonzosa minoría está utilizando la pena de muerte como arma para infundir temor, sofocar la disidencia y mostrar la fuerza que las instituciones estatales tienen sobre personas desfavorecidas y comunidades marginadas», denunció en un comunicado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.
La «guerra contra las drogas» impulsa el uso de la pena capital
Detrás de China e Irán, Arabia Saudita elevó a 356 el número de ejecuciones en 2025, superando su propio récord de 2024 (345), con penas aplicadas sobre todo a delitos relacionados con drogas.
«Las autoridades de Arabia Saudita siguieron llevando a cabo ejecuciones a un ritmo alarmante, en muchos casos con absoluto desprecio de las restricciones relativas al uso de esta pena establecidas por el derecho y las normas internacionales de derechos humanos», afirmó AI.
Por su parte, Kuwait casi triplicó sus muertes por condena a muerte (de 6 a 17), mientras que casi se duplicaron en Egipto (de 13 a 23), Estados Unidos (de 25 a 47) y Singapur (de 9 a 17).
Según Amnistía Internacional, el incremento va de la mano del «recrudecimiento de enfoques sumamente punitivos» en la denominada «guerra contra las drogas», dado que casi la mitad de todas las ejecuciones (1.257) fueron por delitos relacionados con el narcotráfico, repartidas entre China, Irán (998), Arabia Saudita (240), Singapur (15) y Kuwait (2).
Además, remarca el informe, en Kuwait, Argelia y Maldivas (estos dos últimos no registraron casos de ejecuciones en 2025) avalaron leyes para que pueda aplicarse la pena capital en delitos ligados con drogas.
Florida dispara la tasa de ejecuciones en Estados Unidos
Estados Unidos es el único país del continente americano que, por decimoséptimo año consecutivo, lleva a cabo ejecuciones en su territorio, con 47 casos distribuidos en 11 estados.
A la cabeza de la utilización de la pena capital –que solo es aplicable en delitos de homicidio o traición– en ese país está Florida, que registró 19 muertes.
Su gobernador, el republicano Ron DeSantis, la ha defendido bajo el cuestionado argumento de que es un «fuerte elemento disuasorio» contra el crimen y «un castigo apropiado para los peores delincuentes», y ha facilitado su uso al impulsar, en 2023, una modificación a la normativa que eliminó el requisito de que un jurado apruebe la pena capital por unanimidad.
Citado por USA Today, el subdirector de investigación de la filial Estados Unidos de Amnistía Internacional, Justin Mazzola, remarcó que «el aumento de ejecuciones en Florida en 2025 es muy desalentador.
«Ha habido algunos años atípicos, como 2023, cuando Florida ejecutó a 6 personas, y 2025, cuando el estado ejecutó a la alarmante cifra de 19 personas, más que los tres estados siguientes juntos –remarcó–. El gobernador DeSantis parece decidido a mantener ese ritmo».
Consultado por USA Today sobre el informe, el director de comunicaciones de DeSantis, Alex Lanfranconi, aseguró que su «consejo» para «evitar la pena de muerte en Florida sería que no asesinen a nadie».
Una minoría, a contravía de la tendencia abolicionista
En su presentación, Amnistía Internacional señala que, de los 17 países que realizaron ejecuciones en 2025, una decena (Arabia Saudita, Corea del Norte, China, Egipto, Estados Unidos, Irak, Irán, Somalia, Vietnam y Yemen) las ha llevado a cabo ininterrumpidamente en los últimos cinco años.
Asimismo, cuatro naciones reanudaron las ejecuciones el año pasado (Japón, Emiratos Árabes Unidos, Sudán del Sur y Taiwán), mientras que la infame lista la completan Kuwait, Singapur y Afganistán (6 en 2025).
A su vez, algunos países mantienen la puerta abierta a su aplicación en el futuro. Burkina Faso aprobó un proyecto de ley para reinstaurar la pena capital en ofensas como «alta traición», «terrorismo» y «espionaje»; Chad estableció una comisión para revisar una posible reimplementación de esa condena; y Tonga es el único país de Oceanía que retuvo la pena de muerte en su ley.
Sin embargo, Amnistía Internacional los considera una «minoría» cuando más de la mitad de los países del mundo (113) ha abolido la pena capital y «más de dos tercios son abolicionistas en la ley o en la práctica».
Incluso, naciones donde todavía está vigente han dado pasos para reducir o eliminar su aplicación. Vietnam la abolió para ocho delitos, entre ellos transporte de drogas, soborno y malversación; Gambia la retiró para asesinato, traición y otras ofensas contra el Estado; Líbano y Nigeria presentaron propuestas de ley para suprimir la pena capital; y el Tribunal Constitucional de Kirguistán declaró inconstitucionales los proyectos para reintroducirla.
«Con los derechos humanos amenazados en todo el mundo, millones de personas siguen luchando contra la pena de muerte todos los años, en una potente demostración de nuestra humanidad compartida. La abolición total es posible si nos unimos para mantenernos firmes contra los pocos países aislados», concluyó Callamard.
Con EFE, AFP y medios locales
