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Vigilias, luto y protestas en el decimotercer día de operaciones de búsqueda tras la riada en Nepal
Las banderas ondearon a media asta en las oficinas gubernamentales de Nepal y las familias de las víctimas concluyeron sus rituales de duelo este lunes 7 de septiembre, mientras las víctimas por la riada del 26 de agosto aumentaron a 1.356, según la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA).
Los fallecimientos aumentaron en 14 con respecto al día anterior, mientras que los desaparecidos se ubican en 4.996 —589 de ellos extranjeros—.
En Nepal, un país predominantemente hindú, el período de luto dura 13 días, durante los cuales los familiares más cercanos permanecen en casa y los parientes visitan al difunto para presentar sus respetos. Ese lapso concluye este lunes con rituales para orar por las almas de los fallecidos.
En varios puntos de Katmandú se celebraron vigilias con velas en memoria de los fallecidos. Algunas familias de los desaparecidos realizaron funerales simbólicos, incluso simulando con distintos materiales la figura de sus allegados. La cremación es un rito final importante en la tradición hindú, que ayuda a los familiares de las víctimas a cerrar el duelo.
El Gobierno de Nepal no ha planeado ningún acto conmemorativo para el fin del duelo, más allá de la declaración de un día de luto oficial. «No se han organizado programas gubernamentales, ya que las operaciones de búsqueda y rescate siguen en curso en las zonas afectadas por las inundaciones«, declaró a Reuters Phanindra Paudel, del Centro Nacional de Operaciones de Emergencia (NEOC).
El desastre se desencadenó el pasado 26 de agosto cuando el colapso de un glaciar provocó una enorme masa de lodo y rocas que se precipitó a un río en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. Las inundaciones arrasaron pueblos enteros y sepultaron bajo lodo carreteras e infraestructuras eléctricas.
Descontento en las calles
Con el luto gravitando en las calles, algunos ciudadanos protestaron contra lo que consideran una respuesta ineficiente a la tragedia. Grupos de familiares se congregaron cerca de las oficinas del primer ministro y algunos ministerios en Katmandú, la capital de Nepal, para exigir al Gobierno que acelere las labores de búsqueda y rescate.
«Deberían haber pedido helicópteros a grandes a países como China o India para transportar el equipo»
«Estamos aquí porque no hemos tenido noticias de ningún intento de rescate en este proyecto (hidroeléctrico), pero ya han pasado 13 días… lo único que hemos podido hacer es rezar a Dios y esperar un milagro», señaló a la agencia de noticias EFE Sumana Shrestha, quien no tiene información sobre su esposo desde que la riada sepultó su oficina en la central hidroeléctrica de Trishuli el día de la inundación.
Mahesh Prasad Shrestha, también en la manifestación, portó una fotografía de su hermano Niraj Shrestha, un ingeniero de 52 años que trabajaba en el mismo lugar. Relató que las autoridades solo enviaron una pequeña excavadora en helicóptero al sexto o séptimo día después del desastre. «Deberían haber pedido helicópteros a grandes a países como China o India para transportar el equipo», comentó.
El Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró en un comunicado que ha solicitado a la comunidad internacional suministros urgentes, incluyendo drones de alta capacidad, puentes Bailey, kits de pruebas de ADN, trajes de rescate para túneles y artículos para la prevención de epidemias.
El Gobierno nepalí solo ha podido entregar 98 cuerpos a sus respectivas familias, por lo que la identificación de los cadáveres sigue siendo uno de los mayores desafíos.
La esperanza incombustible
Unos 21.402 uniformados del Ejército, la Fuerza Armada y la Policía permanecen desplegados en Nepal para las labores de búsqueda y rescate, que han permitido poner a salvo a 13.396 personas.
Aún faltan miles por localizar, casi dos semanas después del desastre, pero la esperanza de encontrar vida bajo el lodo se mantiene latente tras el rescate de cuatro personas el fin de semana, en tres operativos distintos.
El sábado, los equipos rescataron a Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años que sobrevivió once días sepultada por una gruesa capa de lodo en su vivienda del mercado de Betrawati (Nuwakot).
Horas antes, un ciudadano chino fue sacado de un túnel de una instalación hidroeléctrica, mientras que dos trabajadores de otra central fueron extraídos de un conducto el viernes.
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Cerca de 121 de los 900 trabajadores desaparecidos en los proyectos hidroeléctricos podrían estar atrapados en estos pasadizos subterráneos, según informaron los rescatistas del ejército, una cifra que se ha reducido considerablemente desde las primeras estimaciones que hablaban de 500 atrapados.
Entre los desaparecidos que los rescatistas buscaban el lunes estaban cuatro de las seis personas sin localizar en el proyecto hidroeléctrico de Chilime, en el distrito de Rasuwa, quienes podrían seguir con vida, según declaró a Reuters Shri Ram Neupane, un legislador involucrado en las labores de rescate.
Arnold Dix, un rescatista conocido como ‘el hombre de los túneles’, señaló a la agencia EFE que «los túneles están en buenas condiciones, pero están llenos de roca, barro y agua».
El experto australiano, que participa en las labores de rescate en Nepal, explica que «hay bolsas bajo tierra donde las personas tendrían suficiente aire, tendrían agua y podrían incluso tener algo de comida, no mucha, pero algo de comida. Así que técnicamente podrían sobrevivir».
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China promete transparencia
Del lado chino de la frontera, el último balance difundido por las autoridades elevó a 43 los fallecidos en el Tíbet, después de que Beijing informara el domingo de la recuperación de 12 cuerpos más.
Entretanto, continúa la búsqueda de 519 desaparecidos, muchos de ellos indios o personas de origen indio que se encontraban en peregrinaciones al lago Mansarovar y al monte Kailash en el Tíbet, lugares sagrados del hinduismo.
China, acusada por organizaciones como HRW de «censura y control» de la información sobre la tragedia, ha recibido presiones de algunas familias de extranjeros desaparecidos, quienes afirman tener dificultades para obtener datos sobre sus familiares.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, aseguró en las últimas horas en una rueda de prensa que el Ejecutivo publicaría de inmediato información actualizada sobre la situación del desastre y las actividades de rescate. Beijing invitó el domingo, por primera vez, a ocho medios de comunicación extranjeros a visitar las zonas más afectadas.
«China continuará haciendo todo lo posible para llevar a cabo operaciones de búsqueda y rescate y gestionar los asuntos posteriores al desastre», añadió el portavoz.
Con AP y EFE
