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Kast sacude su gabinete: tras dos meses del Gobierno, releva a su portavoz y a la ministra de Seguridad
La ministra de Seguridad de Chile, Trinidad Steinert, y la portavoz presidencial, Mara Sedini, fueron sustituidas de sus cargos, anunció el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, en la noche del martes 19 de mayo.
En consecuencia, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, será nombrado como el titular en Seguridad, compaginando ambos cargos.
Paralelamente, el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, quien fue jefe de la última campaña presidencial, será el nuevo portavoz de José Antonio Kast y cederá su cartera al titular de Transporte, Louis de Grange, que gestionará de manera paralela ambas áreas.
Las dos ministras habían sido cuestionadas con dureza por distintos fallos en su gestión, tanto desde la oposición de izquierdas como desde la coalición oficialista.
«Hemos tenido que tomar medidas impopulares y eso golpea a cualquier gobierno, pero las tomamos con convicción, sabiendo que la única manera de recuperar y reconstruir nuestra patria es hablando con la verdad», manifestó Kast en una ceremonia en La Moneda, en la que reconoció que «no esperaba hacer este cambio de gabinete» tan pronto.
La renovación en el Gobierno se produce a menos de dos semanas de que el líder del Partido Republicano chileno ofrezca su primer discurso de rendición de cuentas ante el Parlamento, el próximo 1 de junio.
Además, se espera que la Cámara de Diputados vote en cuestión de días si tramita o no una megarreforma, que incluye significativas rebajas de impuestos a empresas. Esta desgravación es considerada uno de los proyectos económicos estelares del Ejecutivo.
Una de las bancadas que puede marcar la diferencia en esa votación parlamentaria es la del populista Partido de la Gente. Su líder, Franco Parisi, aseguró que la remoción de la exfiscal Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad tenía que haberse decretado «hace rato».
Los primeros meses del actual Gobierno han socavado la imagen favorable de Kast, según la última encuesta semanal de Cadem, que le dio un respaldo del 36%, el más bajo desde que asumió, y una desaprobación del 57%.
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«No aptos para el cargo»
La renovación del Ministerio de Seguridad evidencia el descontento del Gobierno en un área en la que fundamentó muchas de sus principales promesas de campaña, con resultados tangibles durante los primeros 100 días de gestión.
Kast llegó al poder con la idea de crear un «gobierno de emergencia», un concepto que usó para acentuar su antagonismo con la política de su sucesor y brindar la esperanza de un cambio en las políticas públicas, principalmente en economía, seguridad y migración.
Algunas de las medidas que promovió contra el crimen organizado fueron la militarización de la frontera, la construcción de un muro para impedir el paso de migrantes, la designación del narcotráfico transfronterizo como delito de seguridad nacional o el aislamiento en prisión de cabecillas de los carteles de droga.
Pese a la prioridad en seguridad promulgada por Kast, la Administración presentó en marzo una propuesta ante el Congreso para reducir en alrededor de 72.000 millones de pesos chilenos (unos 77,6 millones de dólares) el presupuesto para la cartera de Seguridad Pública.
Con 69 días en el cargo, el presidente aseguró el martes que la emergencia en materia económica y de seguridad continúa y que esta «requiere mucho trabajo y también firmeza».
Los opositores al Gobierno comentaron la transformación ministerial como «el síntoma, no la causa» del malestar en el Ejecutivo, en palabras de la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez. «El problema es de fondo: Kast no tenía un plan en seguridad, pese a haber utilizado el miedo en campaña», indicó en redes sociales la líder del partido del expresidente Boric.
La senadora del opositor Partido Socialista Paulina Vodanovic señaló al Gobierno de experimentar «con perfiles no aptos para el cargo».
En una de sus declaraciones más polémicas, la ya exministra de Seguridad Trinidad Steinert se declaró sorprendida al afirmar que no «esperaba la exigencia de un plan de seguridad estructurado y concreto [por parte del Senado]». Sus palabras fueron interpretadas por los opositores como una muestra de improvisación en el Ejecutivo.
«En materia de seguridad, es gravísimo que hayamos estado 68 días sin un plan», condenó la legisladora socialista Paulina Vodanovi.
Aunque los asesinatos y secuestros aumentaron en el país con la llegada de bandas criminales extranjeras como el Tren de Aragua, Chile es todavía uno de los países más seguros de la región, como muestra la tasa de homicidios en 5,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, una de las más bajas de Latinoamérica.
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Kast matiza sus promesas
Otro cambio anunciado por el ultraderechista Kast durante la carrera presidencial para relevar a Gabriel Boric fue la expulsión casi inmediata de los más de 330.000 migrantes sin permiso de residencia que viven actualmente en Chile, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas chileno, una población a la que asoció con el aumento de la actividad delictiva en el país.
No obstante, el presidente afirmó esta semana que esa afirmación era una «hipérbole», en alusión a la figura retórica mediante la cual se exagera de manera desproporcionada la realidad.
«Llegó el momento de hacer un cambio en la forma y en el fondo de cómo nuestro Gobierno va a comunicar las cosas a la ciudadanía», reconoció Kast este martes al referirse a los cambios en el Ejecutivo, entre ellos el relevo de su portavoz.
El presidente reconoció que la poda ministerial «duele», pero «fortalece» al Gobierno, integrado por una coalición entre la extrema derecha y la derecha tradicional. No manifestó si aquello también era una hipérbole.
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Con EFE y medios locales
