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Los rebeldes hutíes del Yemen controlan el estrecho de Bab el-Mandeb con la toma de la isla de Perim
Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, tomaron el viernes 11 de septiembre la estratégica isla de Perim —también conocida como la isla de Mayun— en el estrecho de Bab el-Mandeb, según filtraron a la prensa varias fuentes del gobierno yemení y de los rebeldes hutíes, que hablaron bajo anonimato con medios como la agencia Reuters o AP.
Los combatientes también conquistaron la ciudad costera continental de Dhubab, en el mar Rojo, con salida a la isla de Perim, lo que configura el colofón de una avanzada por la costa yemení durante la cual también controlaron la ciudad de Mokha y las islas de Hanish y Zuqar, así como la provincia de Al Hudeida, el distrito de Hays, la zona costera de Al Jauja. La milicia aseguró que ya controla 5.400 kilómetros cuadrados en la costa occidental yemení.
Los rebeldes hutíes celebraron el viernes en un comunicado sus conquistas territoriales, sin mencionar la isla de Mokha ni el estrecho de Bab el-Mandeb. El portavoz militar de los hutíes, Yahya Saree, declaró que «la navegación marítima es segura para todas las compañías, excepto para los buques saudíes».
Las fuerzas gubernamentales de Yemen aseguraron que intentarían retomar el poder en las zonas capturadas por los hutíes, con el despliegue de tropas y aeronaves en zonas estratégicas, incluida la carretera que conduce a la ciudad costera de Mokha, que el grupo militante capturó el jueves junto con las islas de Hanish, en el mar Rojo.
Este viernes, el Ejército anunció que su fuerza aérea había lanzado bombardeos en una zona previamente declarada de «aniquilación». El portavoz del Ejército yemení, Majed al Nazili, instó en un breve comunicado a la población civil a evitar las carreteras que conectan Taiz con Mokha y Mokha con Dhubab, señalando que ambas rutas estaban sujetas a restricciones debido a las operaciones militares en curso.
El avance de los rebeldes, que supone la mayor conquista territorial de los hutíes en años, podría impulsar la estrategia de Irán de aumentar los precios mundiales del petróleo y el gas para presionar a Estados Unidos a poner fin al conflicto que inició junto a Israel el 28 de febrero.
Irán es el principal aliado de los hutíes, aunque Teherán insiste en que el grupo yemení opera de manera independiente y no recibe órdenes suyas. No obstante, dos fuentes iraníes citadas por Reuters bajo anonimato aseguraron que la República Islámica instó a inicios de septiembre a los hutíes a intensificar sus ataques contra Arabia Saudita y les prometió más financiación, armas y oficiales de alto rango para ayudarles a hacerlo.
El Gobierno yemení acusa a Irán de respaldar a los rebeldes con apoyo político, militar, financiero y tecnológico.
Una alternativa parcial al estrecho de Ormuz
Bab el-Mandeb es un estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y, por extensión, con el océano Índico. Se trata de una vía navegable vital para el comercio mundial y uno de los puntos de estrangulamiento marítimo más importantes del planeta.
El paso marítimo forma parte de una ruta comercial clave entre Europa y Asia, por lo que cualquier amenaza a la navegación puede repercutir en el tráfico en el canal de Suez y el mar Rojo, lo que supone un riesgo para las cadenas globales de suministro.
Cerca del 12 % de las mercancías del mundo se transportan habitualmente a través del estrecho de Bab el-Mandeb, situado en el extremo sur del mar Rojo y con una amplitud de 28 kilómetros.
Sin embargo, el tráfico marítimo a través del corredor marítimo se redujo en aproximadamente un 60 % desde que los hutíes comenzaron a atacar algunos barcos a finales de 2023 para expresar su solidaridad con los palestinos de Gaza que sufrían el asedio de las tropas de Israel.
Aunque el tránsito de buques aumentó este año, a medida que Arabia Saudita buscaba alternativas al cierre iraní del estrecho de Ormuz, las renovadas amenazas de los hutíes han frenado esa actividad, según Lloyd’s List Intelligence.
Si se restringiera el paso de suministros a través de otro estrecho clave, eso podría elevar aún más los precios del petróleo, que ya superan más de 100 dólares el barril de Brent, un repunte ocasionado por el intercambio reciente de ataques entre EE. UU. e Irán.
Irán confirmó el viernes que sus representantes, junto con los de Irak y los estados árabes del Golfo, se reunirán el lunes en Omán para reanudar las conversaciones sobre rutas marítimas comerciales seguras en el estrecho de Ormuz.
Arabia Saudita, el principal afectado
Para Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de petróleo, el avance hutí plantea un dilema especialmente complejo, ya que el cierre casi total del estrecho de Ormuz, debido al desarrollo de la guerra en Irán, ha aumentado su dependencia de la ruta del mar Rojo para sus exportaciones, a través del estrecho de Bab el-Mandeb.
Además, el Ministerio de Energía saudí informó el viernes del cierre de un importante oleoducto transnacional, que recorre el país desde el golfo Pérsico, al este, hasta el mar Rojo, en el oeste, debido a un ataque sufrido la noche anterior con un dron lanzado desde Iraq.
Imágenes satelitales verificadas por Reuters mostraban una columna de humo emergiendo de las cercanías del oleoducto. La infraestructura afectada ha permitido al reino del Golfo seguir exportando petróleo tras la interrupción del estrecho de Ormuz.
La escalada entre los hutíes y Riad comenzó a principios de julio, cuando las fuerzas hutíes se enfrentaron a lo que describieron como aviones de guerra saudíes que querían impedir que un avión civil iraní aterrizara en el Aeropuerto Internacional de Saná, Yemen. Ese intercambio de disparos rompió una tregua de cuatro años en el conflicto entre el reino y el grupo alineado con Irán.
La oferta de crudo saudí cayó 2,3 millones de barriles diarios en agosto con respecto al mes anterior, hasta los 6 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en más de tres décadas, según informó el viernes la Agencia Internacional de Energía.
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Sin embargo, Arabia Saudita aún tiene otra alternativa: enviar su petróleo al norte, desde el mar Rojo hasta el Mediterráneo, ya sea a través del canal de Suez o mediante un oleoducto que atraviesa Egipto, una ruta mucho más larga y costosa para sus clientes en Asia. Los hutíes también han amenazado esta ruta con el ataque a un buque saudí en el norte del mar Rojo a finales de agosto.
Con la expansión de los rebeldes en Yemen, crece la incertidumbre sobre si Arabia Saudita optará por aumentar su implicación para frenar el avance de los milicianos o si mantiene la cautela para evitar una escalada mayor.
De hecho, el Ministerio de Salud del Yemen, controlado por los rebeldes hutíes, informó este viernes de 44 «civiles» muertos y 38 heridos en ataques entre el 3 y el 10 de septiembre que atribuyó a Arabia Saudita, que respalda a las fuerzas gubernamentales yemeníes.
Riad no ha contestado a los señalamientos sobre su supuesta participación en los ataques en Yemen.
Trump se abstiene de intervenir
Aunque Riad mantiene su respaldo al Gobierno yemení y a las fuerzas que combaten a los rebeldes, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, llamó el jueves al presidente estadounidense, Donald Trump, al menos dos veces para solicitarle que bombardeara a los hutíes en Yemen, según informaron a Reuters el viernes tres fuentes familiarizadas con el asunto, que había sido revelado anteriormente por ‘Axios’.
Washington comunicó a Riad que, por el momento, no estaba dispuesto a emprender acciones militares directas, pero que ayudaría con el intercambio de inteligencia y la identificación de objetivos, según indicaron las fuentes de Reuters, quienes añadieron que el almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central de EE. UU., viajó a Arabia Saudita el jueves para conversar sobre el tema.
Con información de Reuters, AP, EFE y medios locales.
