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Estados Unidos mantiene descertificación a Colombia en lucha contra las drogas
Estados Unidos decidió mantener la descertificación de Colombia en materia de cooperación antidrogas, una condición adoptada por primera vez en 2025 y que vuelve a aplicarse para el nuevo periodo fiscal estadounidense. La determinación sostiene que el país latinoamericano no cumplió de manera suficiente con sus obligaciones internacionales de control de drogas durante el periodo evaluado.
La presencia de Colombia en la lista estadounidense de naciones consideradas grandes productores o territorios de tránsito de drogas no equivale por sí misma a una acusación de falta de cooperación: esa clasificación responde también a factores geográficos, comerciales y económicos. La categoría más severa corresponde a los países que Washington considera que han “fallado demostrablemente” en sus compromisos antidrogas.
“Colombia está preparada para retomar su posición como nuestro principal socio en materia de seguridad en el hemisferio”
En esta ocasión, Colombia aparece junto a Afganistán, Bolivia y Myanmar entre los países señalados por EE. UU, bajo esa consideración.
Washington condicionó el retiro de la descertificación a resultados durante el próximo año, al tiempo que elogió al nuevo Gobierno colombiano.
“Colombia está preparada para retomar su posición como nuestro principal socio en materia de seguridad en el hemisferio, y las Fuerzas Armadas, la Policía, la Fiscalía y los tribunales del país finalmente cuentan con un digno defensor en el presidente De La Espriella”, asegura el comunicado.
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Trump atribuye la situación al Gobierno de Petro y preserva la cooperación
La decisión está acompañada de una excepción vinculada al interés nacional estadounidense. En términos prácticos, esto permite que Washington mantenga determinados programas de asistencia pese a la descertificación.
La medida evita que la decisión se traduzca automáticamente en la interrupción de toda la cooperación estadounidense con Colombia. La legislación de EE. UU. contempla precisamente la posibilidad de mantener asistencia cuando el presidente determina que hacerlo responde a un interés nacional vital.
La fórmula deja abierta, además, la posibilidad de que Colombia pueda recuperar su certificación si durante el próximo año demuestra avances en las prioridades fijadas por Estados Unidos.
El comunicado estadounidense atribuye la continuidad de la descertificación a las políticas aplicadas durante el gobierno de Gustavo Petro, culminado el pasado 7 de agosto.
Según la declaración de Washington, los niveles de cultivo de coca y producción de cocaína alcanzaron cifras récord durante la anterior Administración. Trump describió esas políticas como fallidas y responsabilizó al anterior Gobierno de lo que calificó como incompetencia y caos en la gestión antidrogas.
Las afirmaciones forman parte de la justificación política de la decisión estadounidense y no deben confundirse con una descripción independiente del desempeño de Colombia en materia de narcotráfico.
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Washington destaca al nuevo Gobierno colombiano
La Administración Trump diferenció explícitamente al Gobierno de Petro del Ejecutivo encabezado por Abelardo de la Espriella, a quien atribuyó un compromiso con una política más contundente contra los cultivos de coca y las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Washington señaló que, si Colombia logra avances durante el próximo año en la erradicación de cultivos y el desmantelamiento de las redes de narcotráfico, Trump podría considerar levantar la calificación.
La decisión se produce apenas unas semanas después de la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia y en un momento de acercamiento entre Bogotá y Washington. La relación bilateral había atravesado tensiones durante la Administración de Petro, particularmente en asuntos relacionados con seguridad y política antidrogas.
“El pueblo colombiano tomó la valiente decisión de elegir a Abelardo de la Espriella como presidente. Se ha comprometido a liderar una campaña agresiva contra el cultivo de coca y la producción de cocaína, que alcanzó niveles récord bajo las fallidas políticas de su predecesor. Colombia está a punto de retomar su lugar como nuestro principal socio de seguridad en el hemisferio”, señala el comunicado.
Seguridad, en el centro de la nueva relación mientras la erradicación aérea vuelve al debate
La política de seguridad se ha convertido en uno de los principales ejes del nuevo Gobierno colombiano y también en uno de los ámbitos centrales de la relación con Estados Unidos.
La Administración de De la Espriella ha planteado una estrategia que incluye la reanudación de operaciones de erradicación de cultivos ilícitos, un mayor énfasis en la interdicción y la persecución de estructuras armadas y narcotraficantes, así como el fortalecimiento de la cooperación internacional.
El Gobierno también ha buscado profundizar la cooperación operativa con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y el denominado narcoterrorismo.
Uno de los asuntos más controvertidos de la política antidrogas colombiana es el uso de la aspersión aérea para combatir los cultivos de coca.
El nuevo Gobierno ha defendido su recuperación, mientras que la medida enfrenta cuestionamientos relacionados con su eficacia, sus efectos ambientales y sus consecuencias para las comunidades rurales.
La erradicación también continúa condicionada por decisiones judiciales. En el Bajo Putumayo se contempla un plan piloto sobre unas 1.000 hectáreas, en medio de dudas expresadas por sectores locales, políticos y académicos sobre sus posibles efectos en la seguridad y el medioambiente.
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Un mensaje político y operativo hacia Bogotá
La decisión de Washington combina dos elementos: mantiene la presión sobre Colombia por sus resultados en la lucha contra las drogas, pero deja abierta una vía para restablecer la certificación y conserva parte de la cooperación estadounidense.
Para la Administración Trump, el cambio de Gobierno en Bogotá representa una oportunidad para modificar la estrategia antidrogas. El criterio para una eventual revisión será, según el comunicado, la obtención de resultados concretos durante el próximo año.
La decisión coloca así la erradicación de coca y el desmantelamiento de las organizaciones narcotraficantes entre las principales pruebas para la nueva etapa de la relación entre Estados Unidos y Colombia.
Con medios locales
