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Salud

¿Fin de una era en cardiología?: estudio pone en duda el uso rutinario de betabloqueantes tras un infarto

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El cardiólogo Valentín Fuster. Foto: ABC

MADRID, ESPAÑA / DIARIO DE SALUD.— Durante más de cuatro décadas, los betabloqueantes han sido considerados una pieza esencial en la recuperación de pacientes que sobreviven a un infarto. Sin embargo, un nuevo ensayo clínico internacional podría cambiar por completo esa práctica médica.

El estudio REBOOT, liderado por el cardiólogo español-estadounidense Valentin Fuster y dirigido científicamente por Borja Ibáñez, concluyó que muchos pacientes que sufren un infarto sin complicaciones y mantienen una función cardíaca normal no obtienen beneficios significativos del uso rutinario de betabloqueantes.

La investigación, publicada en The New England Journal of Medicine y presentada durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Madrid, analizó a 8.505 pacientes de 109 hospitales de España e Italia.

Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió betabloqueantes tras el alta médica y el otro no. Después de casi cuatro años de seguimiento, los investigadores determinaron que el medicamento no redujo significativamente la mortalidad, los reinfartos ni las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca en pacientes con función cardíaca conservada.

“Este ensayo transformará todas las guías clínicas internacionales”, afirmó Fuster, quien además destacó que la cardiología moderna ha cambiado radicalmente desde que los betabloqueantes comenzaron a utilizarse de forma sistemática tras los infartos.

Según explicó Ibáñez, actualmente más del 80 % de los pacientes que sufren un infarto sin complicaciones reciben este tipo de fármacos al abandonar el hospital, pese a que los avances en tratamientos cardiovasculares han reducido considerablemente los riesgos posteriores.

“El daño cardíaco hoy suele ser menor gracias a la rápida reapertura de arterias y a terapias modernas como estatinas y antiagregantes. En este nuevo escenario, la necesidad de betabloqueantes ya no está tan clara”, señaló el especialista.

Los investigadores también advirtieron sobre posibles efectos adversos innecesarios asociados al consumo prolongado de estos medicamentos, entre ellos fatiga, ritmo cardíaco lento y disfunción sexual.

Uno de los hallazgos que más llamó la atención de la comunidad científica surgió de un subestudio publicado en el European Heart Journal. Allí se detectó que las mujeres con función cardíaca completamente normal que recibieron betabloqueantes presentaron un mayor riesgo de muerte, nuevos infartos o insuficiencia cardíaca en comparación con quienes no tomaban el fármaco.

Los expertos aclararon que esto no significa que los pacientes deban abandonar sus tratamientos sin supervisión médica, pero sí abre la puerta a una medicina más personalizada y menos basada en protocolos universales.

El ensayo REBOOT se suma a otros estudios recientes que también cuestionan el uso indiscriminado de betabloqueantes después de un infarto, aunque algunos investigadores sostienen que ciertos pacientes con función cardíaca levemente reducida todavía podrían beneficiarse.

Para los especialistas, el debate ya no gira únicamente en torno a incorporar nuevos medicamentos, sino también a determinar cuáles tratamientos históricos siguen siendo realmente necesarios en la era de la cardiología moderna.

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