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Trump vincula un posible pacto con Irán a los Acuerdos de Abraham: ¿exigencia viable?
La adhesión de Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania a los Acuerdos de Abraham será un requisito para acabar la guerra en Irán, según anunció el presidente de EE. UU., Donald Trump, el lunes 25 de mayo.
«Solicito de manera obligatoria que todos los países firmen de inmediato los Acuerdos de Abraham, y que, si Irán firma su acuerdo conmigo, como presidente de los Estados Unidos de América, sería un honor que también formaran parte de esta coalición mundial sin precedentes», escribió el republicano en Truth Social.
El inquilino de la Casa Blanca señaló que conversó sobre esta propuesta el sábado con los líderes de los países implicados, así como con los gobernantes de Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, que ya firmaron los acuerdos, compuestos por un conjunto de pactos para normalizar las relaciones con Israel.
Emiratos Árabes Unidos y Bahréin se convirtieron en los primeros países árabes en vincularse al tratado en 2020, durante el primer mandato de Trump, antes de que Marruecos, Sudán y Kazajistán anunciaran su adhesión.
El líder de Washington señaló que la vinculación de los países de Medio Oriente «debería comenzar con la firma inmediata de Arabia Saudita y Qatar, y todos los demás deberían seguir su ejemplo».
Estados Unidos e Irán han intensificado las negociaciones indirectas en los últimos días para un acuerdo inicial que reabriría el estrecho de Ormuz, levantaría sanciones a la República Islámica, desbloquearía fondos de Teherán y extendería la tregua durante 60 días para negociar un pacto nuclear, según algunos medios estadounidenses que citan fuentes cercanas al Gobierno Trump.
De hecho, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, deslizó el lunes que un acuerdo para terminar la guerra podría materializarse ese mismo día, en una muestra de la convicción de Washington de un consenso inminente.
Sin embargo, la nueva condición establecida por la Casa Blanca amenaza con dilatar aún más la terminación del conflicto, dada la previsible oposición de las naciones musulmanas mencionadas por Trump, donde hay una gran desconfianza pública hacia Israel, debido, entre otras cosas, a la magnitud de su ofensiva militar en Gaza.
Además, la guerra continúa en medio de los acercamientos entre Washington y Teherán. El Comando Central estadounidense confirmó que lanzó nuevos ataques en la noche del lunes 25 de mayo en «defensa propia» contra puntos de misiles y embarcaciones de minado en el sur de Irán, una acción por la que el ayatolá Mojtaba Jamenei advirtió posibles represalias contra las bases de EE. UU. en la región.
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Una exigencia complicada
Pakistán rechazó la invitación de Trump a adherirse a los Acuerdos de Abraham. “Personalmente, no creo que debamos unirnos a ningún acuerdo», afirmó el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, durante una entrevista con la cadena nacional ‘Samaa TV’.
«Pakistán no está obligado a acatar ninguna de esas exigencias», aseguró una fuente paquistaní familiarizada con el asunto, citada por la agencia de noticias Reuters, quien consideró la declaración de Trump como una muestra de que Washington quiere utilizar la diplomacia del alto el fuego con Irán para impulsar una mayor acogida a los Acuerdos de Abraham. Dicha fuente también afirmó que ambos temas «no están interrelacionados y no pueden estarlo».
Ninguno de los demás países ha reaccionado públicamente hasta el momento a la exigencia de Trump.
Para Arabia Saudita —cuna del islam y sede de sus dos lugares más sagrados, La Meca y Medina—, reconocer a Israel sería mucho más que un hito diplomático. Se trata de una cuestión de seguridad nacional sumamente delicada, vinculada a la resolución de uno de los conflictos más antiguos y complejos de la región.
La postura tradicional del reino ha sido que no firmaría los acuerdos a menos que existiera un acuerdo sobre una hoja de ruta para la creación de un Estado palestino, una exigencia compartida por Pakistán, a la que se opone frontalmente el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu, el principal aliado de Trump en la región.
Egipto, Jordania y Turquía ya mantienen relaciones diplomáticas con Israel, aunque esos vínculos se han resentido durante el transcurso de la guerra en Gaza.
Trump aceptó que «uno o dos de los países» con los que habló podrían tener alguna razón para no unirse a los acuerdos con Israel, «y eso se aceptará», pero aseguró que la mayoría de ellos deberían estar «listos, dispuestos y capacitados para hacer de este acuerdo con Irán un acontecimiento mucho más histórico de lo que sería de otro modo».
«Solo habrá un gran acuerdo para todos o ningún acuerdo», escribió Trump en su red social el lunes, en una publicación en la que aseguró que las negociaciones con Irán estaban «progresando satisfactoriamente».
Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán en el International Crisis, sostuvo a Reuters que Trump «está cambiando una fantasía por otra: desde obligar a Irán a rendirse hasta pretender que un acuerdo frágil puede afianzar un nuevo orden en Medio Oriente «.
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Grandes aspiraciones
Trump develó en su publicación en Truth Social sus elevadas aspiraciones con los Acuerdos de Abraham, que desea convertir en un documento «respetado como ningún otro jamás firmado en el mundo».
El republicano fantaseó con «el acuerdo más importante que cualquiera de estos grandes, pero siempre en conflicto, países firmará jamás».
«¡Su nivel de importancia y prestigio será incomparable! (…) Nada en el pasado, ni en el futuro, lo superará», zanjó.
Por su parte, el senador republicano Lindsey Graham, antiguo aliado de Trump, celebró la idea de vincular a Irán a los Acuerdos de Abraham, ya que, en sus palabras, esto conduciría a la integración regional y crearía «una potencia en materia de oportunidades económicas».
Los Acuerdos de Abraham fueron impulsados durante el primer mandato de Trump, que abarcó de 2017 a 2021.
La Administración posterior del demócrata Joe Biden (2021-2025) buscó activamente la adhesión de los sauditas al pacto, pero las negociaciones se rompieron tras los atentados de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 y la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza, en la que han muerto más de 72.000 palestinos, según el recuento del Ministerio de Salud gazatí.
Con Reuters, EFE y medios locales
