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Estados péndulo en las midterms: ¿cuáles son y cómo pueden definir el control del Congreso de EE. UU.?

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Un estado péndulo es un término que se repite en cada elección en Estados Unidos. Se refiere a aquellos territorios donde no existe una inclinación clara hacia alguno de los dos grandes partidos y que son capaces de cambiar de color entre un ciclo electoral y otro.

Es en esas carreras electorales competitivas en los que republicanos y demócratas se juegan el control de la Cámara de Representantes y el Senado, por lo que allí suelen enfrentarse candidatos fuertes y los donantes suelen destinar millones de dólares en sus campañas.

En la Cámara Baja, los 435 distritos congresionales eligen a sus representantes cada dos años y los republicanos entran a la recta final hacia las midterms con 219 miembros, apenas uno por encima de la mayoría.

Conservar esa ventaja asoma como una tarea difícil. Si históricamente los votantes tienden a votar en contra del partido que ocupa la Casa Blanca en los comicios de mitad de mandato, a eso se suma el creciente malestar hacia el presidente Donald Trump por los altos precios del combustible como consecuencia de una estancada guerra lanzada contra Irán, impopular incluso entre sus bases.

La principal apuesta para los republicanos puede pasar por conservar el dominio del Senado, que ostenta por 53 a 47. De los 35 asientos que se ponen en juego el 3 de noviembre, 22 están pintados de rojo y 13 de azul. Es decir que, teniendo al vicepresidente J.D. Vance con el poder de romper un empate, los demócratas necesitarían retener los suyos y sumar al menos cuatro escaños más.

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Esto implicaría imponerse en al menos dos estados en los que Trump ganó la elección en 2024 por diferencia de dos dígitos. Sin embargo, al calor de las encuestas recientes, lo que parecía una carrera cuesta arriba por el control de la cámara alta se ha convertido en una posibilidad más firme para los demócratas.

Buena parte de la elección pasará por diez estados, que repasamos a continuación:

  • Carolina del Norte

Carolina del Norte es un estado que, a nivel federal, se ha resistido a los demócratas desde la victoria de Barack Obama en 2008. En la última elección presidencial, Trump se impuso por un ajustado margen de tres puntos.

Sin embargo, el partido azul tiene altas expectativas con uno de sus candidatos más fuertes de estas midterms, el exgobernador Roy Cooper, quien sirvió en dos períodos consecutivos entre 2016 y 2024. En 2020 se adjudicó la reelección, incluso cuando Trump se impuso en la elección presidencial.

Su rival será Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano que aspira a un cargo público por primera vez y es un aliado incondicional de Trump, lo que no ha probado ser precisamente una fortaleza en esta carrera electoral.

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Directo midterms y el panorama electoral en el estado péndulo de Carolina del Norte
Imagen de portada: Directo midterms y el panorama electoral en el estado péndulo de Carolina del Norte © France 24

Las perspectivas son más que favorables para Cooper, quien aspira a reemplazar al republicano Thom Tillis, un crítico de Trump que optó por no buscar la reelección. Las encuestas han dado sostenidamente la ventaja al demócrata, en algunos casos por dos dígitos, y un importante súper-PAC republicano (comité de acción política que, a diferencia de los PACs, puede recaudar dinero ilimitadamente pero sin coordinarse con el candidato) pareció dar por perdida la batalla al empezar a desviar recursos hacia Kansas, un estado que hasta hace poco parecía una opción segura para los republicanos.

En Carolina del Norte también habrá que seguir de cerca la disputa por el primer distrito a la Cámara de Representantes. Esa circunscripción fue una de las rediseñadas para profundizar su tendencia conservadora, pero el demócrata Don Davis ha optado por buscar su reelección de todas formas y los sondeos lo muestran en una cerrada disputa con Laurie Buckhout, quien va por la revancha tras perder por apenas 6.000 votos en 2024, bajo los antiguos límites del distrito.

Es el estado que los demócratas han marcado como prioridad. Aunque Trump nunca ha ganado una elección allí, la banca del Senado está en manos de la republicana Susan Collins, que ganó por primera vez en 1996 y ha conservado su lugar desde entonces.

La política de 73 años es un hueso duro de roer y ha construido su campaña sobre temas locales, defendiendo su larga trayectoria en la Cámara Alta y las inversiones federales que ha logrado atraer al estado. También se ha distanciado recurrentemente de la figura de Trump –de hecho, votó a favor de condenarlo tras el proceso de destitución derivado del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021–, ha evitado aparecer junto a él y ha reconocido que no es la senadora favorita del presidente.

Sin embargo, los demócratas buscan que el electorado le pase factura por haber contribuido a la confirmación de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de EE. UU., quien luego se sumó a la mayoría conservadora que anuló el derecho federal al aborto, el cual se ha convertido en un asunto de la campaña.

Susan Collins, sénatrice républicaine du Maine, candidate à sa réélection, le 24 septembre 2026 à Washington.
Susan Collins, senadora republicana por Maine y candidata a la reelección, el 24 de septiembre de 2026 en Washington. © J. Scott Applewhite / AP

La disputa, no obstante, también está siendo turbulenta para los demócratas. Inicialmente, el partido nominó a Graham Platner, un productor de ostras de perfil progresista cuya enérgica campaña forzó la retirada de la candidatura de la gobernadora Janet Mills, que era la opción favorita del ‘establishment’ del partido. Poco después, Platner se vio obligado a abandonar la contienda luego de que resurgieran acusaciones de agresión sexual en su contra, las cuales él ha negado.

En una convención de emergencia, los demócratas respaldaron a Troy Jackson, quien había quedado tercero en la primera vuelta de las primarias para gobernador. El expresidente del Senado de Maine, de corte progresista y respaldado por Bernie Sanders, construyó una campaña menos vigorosa que Platner y ha gastado casi la mitad que Collins, pero las encuestas vaticinan un final apretado, con una leve luz a favor del demócrata.

Otra disputa cerrada que centra la atención en Maine es por el segundo distrito para la Cámara de Representantes. El demócrata centrista Jared Golden, que logró imponerse en 2024 mientras Trump ganó la circunscripción por 9 puntos, ha decidido no buscar la reelección y el auditor estatal progresista Matt Dunlap ocupó el lugar de candidato azul.

Respaldado por el programa ‘Red to Blue’ del comité de campaña de los demócratas en la Cámara Baja, Dunlap está cabeza a cabeza con el exgobernador republicano Paul LePage.

Más allá de ir a la caza de algunos escaños en manos de los republicanos, la prioridad de los demócratas es conservar los que ya tiene, sobre todo en estados muy disputados como Georgia.

Allí, Jon Ossoff llegó al cargo junto con el senador Raphael Warnock tras la segunda vuelta electoral en 2021, rompiendo con 19 años de triunfos republicanos en comicios al Senado por Georgia.

Ossoff es una carta fuerte para los demócratas por su capacidad extraordinaria para recaudar fondos y sus videos de campaña de cuidada producción que se han vuelto virales, al punto de generar especulaciones sobre una posible candidatura presidencial en 2028.

Democratic Senate candidate, Sen. Jon Ossoff (D-GA) speaks during a campaign event at the Georgia Theater on September 13, 2026 in Athens, Georgia.
El senador Jon Ossoff interviene en un acto de campaña celebrado en el Georgia Theater el 13 de septiembre de 2026 en Athens, Georgia. © Elijah Nouvelage, AFP via Getty Images

Encuestas recientes le dan un margen de dos dígitos de distancia sobre su rival, el empresario de transporte y actual representante Mike Collins, cuya campaña no parece haber despegado pese a la inversión de los republicanos, que de todas formas no parece alcanzar frente a los recursos abrumadores de Ossoff.

En Georgia, además, se pondrá en juego uno de los doce asientos de la Cámara de Representantes hoy controlados por republicanos que han quedado vacantes porque sus actuales ocupantes no van a presentarse a la reelección.

Es el caso de Buddy Carter, del primer distrito del estado, que cayó en las primarias republicanas para el Senado. Su lugar se lo disputan el republicano James Kingston y la demócrata Amanda Hollowell. En 2024, Carter consiguió una amplia victoria por más de 24 puntos, un antecedente positivo para los republicanos.

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Una de las carreras al Senado que mayor atención ha atraído es la de Michigan, un estado en el que los demócratas no pierden desde 1994.

Allí, el aparato demócrata se vio sacudido por el ascenso de Abdul El-Sayed, un progresista y exdirector de salud pública del condado de Wayne que derrotó en las primarias por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens, respaldada por el senador saliente Gary Peters y la gobernadora Gretchen Whitmer.

El-Sayed logró capitalizar el impulso del ala más a la izquierda del Partido Demócrata, que ha logrado victorias que, si bien incomodan al sector más tradicional de la formación, también son clave en la carrera por el control del Congreso. Si resultara electo, El-Sayed sería el primer senador musulmán de Estados Unidos.

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Abdul El-Sayed, winner of Michigan U.S, Democratic primary, waits to speak during a press conference in Detroit
Imagen de portada: Abdul El-Sayed, winner of Michigan U.S, Democratic primary, waits to speak during a press conference in Detroit REUTERS – Rebecca Cook

Su perfil, casi revolucionario para la anquilosada política estadounidense, ha sido objeto de escrutinio por su rival republicano, Mike Rogers, quien ha arremetido contra las posturas progresistas de El-Sayed, su fe musulmana y sus vínculos con el comentarista de extrema izquierda Hasan Piker. En 2024, Rogers, que fue representante por siete mandatos entre 2001 y 2015, perdió la carrera al Senado con la demócrata Elissa Slotkin, a pesar de que Trump ganó en Michigan.

El-Sayed, por su lado, ha apelado a la lealtad de Rogers hacia Trump y ha procurado enfocar su campaña en cuestiones como el costo de vida, motivo de creciente malestar por las acciones del presidente.

Las encuestas predicen una definición estrecha (las más recientes dan ventaja a El-Sayed, pero oscilando entre 1 y 7 puntos) y una derrota podría prácticamente sepultar las opciones demócratas en el Senado.

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El estado también contempla varias carreras de interés en la Cámara de Representantes. El republicano Tom Barrett, que en 2024 logró arrebatar una banca a los demócratas por 3,7 puntos, buscará la reelección en el distrito 7 en una ajustada disputa con el demócrata Will Lawrence.

La demócrata del ala más conservadora Kristen McDonald Rivet, que en 2024 consiguió un escaño pese a la victoria de Trump en el distrito 8, tiene buenas posibilidades de renovar su banca frente al republicano Thomas Smith.

Además, otros dos asientos han quedado vacantes y con pronóstico abierto. En el distrito 10, la demócrata Christina Hines se ilusiona con arrebatarle el escaño a los republicanos (sin John James, su candidato es Michael Bouchard Jr.); y en el 11, con Haley Stevens fuera, las encuestas vaticinan que los demócratas retendrán la banca con Jeremy Moss, por delante del republicano Ethan Baker.

  • New Hampshire

Este es el tercer estado competitivo que los demócratas necesitan retener en su intento de controlar el Senado. La actual titular de la banca por New Hampshire, Jeanne Shaheen, logró conquistarla en 2008 frente al entonces senador republicano John Sununu, pero ha decidido retirarse de la vida política.

Sununu buscará entonces recuperar el escaño para los republicanos, que no ganan una elección senatorial en New Hampshire desde 2010, aunque los últimos dos gobernadores del estado han sido de ese partido. Sununu cuenta con un apellido ilustre: es hermano e hijo de dos exgobernadores, Chris y John H. Sununu, quien también fue jefe de gabinete de la Casa Blanca durante la presidencia de George H. W. Bush.

El candidato demócrata al Senado de EE. UU., Chris Pappas, habla durante un acto de campaña en Nashua, New Hampshire, el 17 de octubre de 2026.
El candidato demócrata al Senado de EE. UU., Chris Pappas, habla durante un acto de campaña en Nashua, New Hampshire, el 17 de octubre de 2026. © Reba Saldanha / AP

Su rival es el representante demócrata Chris Pappas, quien cuenta en su haber con cuatro mandatos por el primer distrito congresional. Su familia es conocida por su negocio, ‘Puritan Backroom’, un restaurante en Manchester que existe desde 1917 y que afirma haber inventado los ‘chicken tenders’, las tiras de pollo rebozadas.

Los sondeos más recientes alimentan las esperanzas demócratas, con una ventaja de entre 5 y 8 puntos para Pappas.

Su lugar en la Cámara de Representantes por el primer distrito de New Hampshire lo quiere heredar la demócrata Stefany Shaheen, hija de la senadora saliente, que parte como favorita ante el republicano Anthony Di Lorenzo.

El retiro de la senadora Joni Ernst ha dejado vacante uno de los escaños de Iowa en el Senado por primera vez desde que ella logró en 2014 arrebatarle el puesto a los demócratas, que tienen como último recuerdo favorable las victorias de Barack Obama en 2012. Y los sondeos vaticinan una carrera extremadamente cerrada.

La apuesta azul es el representante Josh Turek, quien ha cumplido dos mandatos por el distrito 20 congresional y cuenta con dos medallas de oro en los Juegos Paralímpicos. Su partido confía en que capitalice el enojo contra los republicanos –alentado por el impacto de los aranceles impuestos por la Administración Trump y el aumento de los precios de la gasolina– para movilizar a su electorado y atraer a parte de los 572.000 votantes registrados que no están afiliados a ningún partido.

La tarea, de todos modos, no es sencilla. Trump ha ganado allí las últimas tres elecciones presidenciales y los republicanos han mantenido el control total del gobierno estatal desde 2017. Su candidata es la actual congresista Ashley Hinson, quien es respaldada por el presidente, aunque ha intentado hacer equilibrio entre eso y el malestar de los residentes de su estado.

En ese difícil juego, Hinson se ha opuesto en repetidas ocasiones a las resoluciones demócratas en la Cámara de Representantes que piden el fin de la guerra en Irán, pero por su lado también ha demandado en X por un cierre «inmediato y exitoso» de esa ofensiva, alertando que «los habitantes de Iowa están siendo asfixiados y no deberían tener que pagar la factura».

En la disputa por la Cámara Baja, los republicanos ponen en juego sus cuatro bancas en Iowa, donde el creciente enojo a las políticas de Trump puede resultar clave.

Mientras Chris McGowan parte como favorito para reemplazar a su copartidario Randy Feenstra por el distrito 4, las encuestas muestran paridad en los otros tres distritos congresionales.

Una de las disputas que despiertan mayor atención es la del primer distrito. La republicana Mariannette Miller-Meeks busca un tercer mandato frente a la exrepresentante estatal Christina Bohannan, una demócrata que no tuvo éxito al desafiarla en 2022 y 2024, pero que confía en que el repudio a la combinación de aranceles y la guerra que han incrementado los precios del diésel y los fertilizantes se traduzca en un voto castigo en favor de su candidatura.

El hecho de que ningún demócrata ha ganado una elección para un cargo a nivel estatal desde 1994 ponía a Texas, hasta hace poco, como un estado de tendencia republicana. Pero la posibilidad de un triunfo azul ha cobrado fuerza y ha empujado a un redireccionamiento de recursos de los republicanos hacia esa zona.

El representante estatal James Talarico es el encargado de liderar la ilusión de los demócratas de conseguir su primer éxito en una contienda para el Senado desde 1988. Su candidatura se ha apuntalado por una fuerte recaudación de fondos: 68,6 millones de dólares frente a los 9,2 millones reunidos por el candidato republicano y actual fiscal general Ken Paxton.

Paxton fue el sobreviviente de unas primarias republicanas costosas y encarnizadas, en las que derrotó al senador titular John Cornyn. Pero este aliado de Trump se ha visto envuelto en diversos escándalos durante su mandato como procurador del estado.

En 2023, la Cámara de Representantes de Texas inició un proceso de destitución en su contra, pero el Senado estatal votó, por un estrecho margen, a favor de su absolución. También se le ha cuestionado su lujoso estilo de vida y el tiempo que ha pasado fuera del estado, en diversos viajes.

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, se dirige a sus seguidores durante un acto de campaña en Waco. el 2 de marzo de 2026.
El fiscal general de Texas, Ken Paxton, se dirige a sus seguidores durante un acto de campaña en Waco. el 2 de marzo de 2026. © Tony Gutierrez / AP

A eso se suma una grabación filtrada que ha dejado al descubierto una brecha entre Trump y Paxton; este último confesó en privado a sus donantes que un evento organizado por el expresidente perjudicó su campaña, añadiendo que no tiene control sobre ella, ya que supuestamente está siendo dirigida desde Washington.

La desesperación por apuntalar a un candidato debilitado para retener un escaño crucial llevó a los republicanos a invertir más de 100 millones de dólares adicionales en propaganda en los medios, en comparación con los demócratas, según datos de AdImpact. Las encuestas más recientes oscilan entre un empate técnico y una ventaja para Talarico de hasta 6 puntos.

En la carrera por la Cámara de Representantes, Texas es uno de los estados que ha sido sometido a una reestructuración de sus distritos, con la esperanza de fortalecer a los republicanos y ganar cinco escaños. Sin embargo, a medida que se acerca el 3 de noviembre, tres de esos asientos asoman disputados, todos ellos en el sur de Texas.

Los representantes demócratas ante el Congreso, Vicente González y Henry Cuellar, compiten ahora en distritos que, bajo el nuevo diseño, el presidente Donald Trump habría ganado por una diferencia de 10 puntos porcentuales. El primero enfrenta al republicano Eric Flores, excapitán de infantería de la Guardia Nacional de Texas y antiguo fiscal federal adjunto. El segundo, al juez del condado Webb, Tano Tijerina.

El tercer distrito bajo intensa disputa –cuyos límites fueron rediseñados, transformándolo de un bastión demócrata seguro en uno que Trump también habría ganado por 10 puntos– muestra un final abierto entre el republicano Carlos De La Cruz y el demócrata Johnny García.

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Ohio es uno de los cuatro estados clave que Trump ganó por dos dígitos en 2024 y es la tierra natal del actual vicepresidente J. D. Vance.

La esperanza demócrata está puesta en un nombre conocido, el exsenador Sherrod Brown, quien perdió su asiento hace dos años frente al republicano Bernie Moreno. Este noviembre, desafiará a Jon Husted, designado en 2025 para reemplazar a Vance, por el otro escaño del estado.

Resta ver si la trayectoria pasada sigue teniendo eco para Brown, que ha pintado a su oponente como el «rostro de los centros de datos» de inteligencia artificial en Ohio, donde se han convertido en ampliamente impopulares por su alto consumo de energía y agua, que se ha traducido en incrementos en las tarifas eléctricas para los residentes.

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Imagen de portada: © France 24

Husted, impulsor de la llegada de las compañías tecnológicas, ha intentado distanciarse de esa etiqueta e incluso presentó en el Senado un proyecto de ley que buscaba que los centros cubrieran los costos de su consumo eléctrico, pero la iniciativa no prosperó.

Brown ha obtenido sistemáticamente mejores resultados que los candidatos presidenciales demócratas desde que obtuvo por primera vez su antiguo escaño en 2006, lo que les da aliento frente al giro republicano que ha dado Ohio en la última década.

Por su parte, los demócratas también ven con expectativa la banca que ostenta el representante republicano Max Miller, que fue reelegido en 2024 con una ventaja de 15 puntos. Sin embargo, las acusaciones de violencia doméstica y maltrato infantil han expuesto al congresista, al punto que Bernie Moreno, padre de su exesposa, le ha pedido que dimita.

En este contexto turbulento, los demócratas han invertido 8 millones de dólares para impulsar la campaña de Brian Poindexter, un trabajador siderúrgico y concejal de la ciudad de Brook Park que espera convertir ese asiento en azul, que podría ser clave en la lucha de su partido por controlar la Cámara de Representantes.

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Directo midterms y el panorama electoral en el estado péndulo de Carolina del Norte
Imagen de portada: Directo midterms y el panorama electoral en el estado péndulo de Carolina del Norte © France 24

En Alaska, los demócratas apenas han ganado una elección senatorial en las últimas tres décadas. Allí, Trump ganó por 13 puntos en las elecciones presidenciales de 2024.

Sin embargo, la exrepresentante Mary Peltola, aupada por el líder de la minoría demócrata Chuck Schumer, es una carta fuerte de los demócratas para enfrentar al senador republicano Dan Sullivan, un conservador de perfil discreto que rara vez se aparta de la línea de su partido.

Peltola fue jueza tribal y en 2022 se convirtió en la primera nativa de Alaska en representar al estado en el Congreso. Su elección marcaría un hito similar para el Senado. De cara a una contienda que las encuestas vislumbran muy reñida, la mujer de 53 años ha intentado posicionarse como una voz independiente, distanciándose de las figuras demócratas a nivel nacional.

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La elección de Alaska tiene varias particularidades. Se realiza mediante un sistema de votación por orden de preferencia entre los cuatro candidatos, por lo que si ninguno obtiene más del 50% de los votos, podría transcurrir un tiempo considerable antes de conocer el ganador.

Para complicar más las cosas, en la boleta aparece otro candidato llamado Dan Sullivan, que no es el senador en ejercicio, a quien los republicanos han tildado de un «señuelo» con el que los demócratas supuestamente intentan confundir al electorado

Es otro caso de un estado en el que el debilitamiento de los republicanos, arrastrados por la impopularidad de Trump, ha alimentado las esperanzas de los demócratas.

Tanto es así que el partido del presidente ha desviado recursos de Carolina del Norte para reforzar la posición del senador federal Roger Marshall, quien en las últimas semanas ha criticado las actividades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en su estado. Además, el vicepresidente Vance ha viajado para respaldar su campaña.

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Imagen de portada: © France 24

En Kansas, Trump ganó por 16 puntos en 2024, pero el estado ha elegido en dos ocasiones a una gobernadora demócrata, Laura Kelly. Los líderes republicanos han admitido públicamente que la contienda por el Senado está más reñida de los que les gustaría.

El aspirante demócrata es Adam Hamilton, pastor fundador de una megaiglesia metodista y las encuestas lo muestran ligeramente por delante, con entre 1 y 5 puntos de ventaja. Si es electo, sería el primer demócrata en ganar una elección al Senado desde 1988.

Con Reuters, AP y medios

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