Salud
La radioterapia ya no es lo que era: cómo la tecnología está cambiando el tratamiento del cáncer
SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, una de las alternativas terapéuticas que con frecuencia genera más inquietudes es la radioterapia. Durante décadas, este tratamiento fue asociado a imágenes de largas sesiones, efectos secundarios severos y un impacto considerable en la calidad de vida de los pacientes.
Sin embargo, la realidad actual es muy diferente.
La radioterapia moderna se ha convertido en una de las herramientas más sofisticadas de la oncología contemporánea, gracias a la incorporación de tecnologías capaces de dirigir la radiación con una precisión milimétrica, reduciendo significativamente el daño a los tejidos sanos y mejorando los resultados clínicos.
Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), aproximadamente el 50% de los pacientes diagnosticados con cáncer necesitarán radioterapia en algún momento de su tratamiento, ya sea con intención curativa, complementaria o paliativa.
Para la doctora Jazmín García, radioncóloga del Centro Radonic, el cambio más importante no es únicamente que más pacientes reciban radioterapia, sino la manera en que hoy se administra.
«La gran diferencia en 2026 no es solamente que seguimos tratando más tumores, sino cómo lo hacemos», afirma la especialista.
La revolución tecnológica detrás de la radioterapia moderna
La transformación de esta disciplina ha sido impulsada por sistemas avanzados de planificación y visualización que permiten diseñar tratamientos personalizados para cada paciente.
«Los avances tecnológicos han transformado la especialidad. Hoy utilizamos sistemas de planificación tridimensional, imágenes avanzadas y técnicas de alta precisión que permiten administrar radiación de forma mucho más exacta, protegiendo mejor los tejidos sanos que rodean al tumor», explica García a diariodesalud.com.do .
Estas innovaciones han permitido que los especialistas puedan identificar con mayor precisión la ubicación del tumor, adaptar las dosis de radiación y reducir la exposición innecesaria de órganos cercanos.
Entre las tecnologías que han marcado esta evolución destacan la Radioterapia de Intensidad Modulada (IMRT) y la Radioterapia Guiada por Imágenes (IGRT), consideradas actualmente estándares internacionales en numerosos centros oncológicos.
Más precisión, menos efectos secundarios
Uno de los principales beneficios de la radioterapia moderna es la disminución de complicaciones asociadas al tratamiento.
Aunque los especialistas aclaran que ningún procedimiento médico está completamente libre de efectos adversos, la precisión alcanzada por las nuevas tecnologías ha permitido reducir muchas de las toxicidades que eran frecuentes años atrás.
«Las herramientas como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la radioterapia guiada por imágenes (IGRT) han permitido mejorar significativamente la seguridad de los tratamientos», señala la especialista.
Gracias a estos avances, hoy es posible proteger mejor órganos sensibles como el corazón, los pulmones, el intestino, la médula espinal o las glándulas salivales, dependiendo de la localización del tumor.
La reducción del daño colateral se traduce en una mejor calidad de vida durante y después del tratamiento.
La radioterapia que puede completarse en pocos días
Otro de los avances más significativos es la Radioterapia Estereotáctica Corporal (SBRT), una técnica de alta precisión que permite administrar dosis elevadas de radiación sobre tumores pequeños en muy pocas sesiones.
«En algunos casos incluso utilizamos radioterapia estereotáctica (SBRT), capaz de tratar lesiones pequeñas con dosis muy precisas en pocas sesiones. Esto ha cambiado no solo la eficacia, sino también la calidad de vida de muchos pacientes», afirma García.
Este enfoque permite reducir considerablemente la duración de algunos tratamientos que anteriormente requerían varias semanas de visitas continuas a los centros médicos.
Actualmente, diversos protocolos internacionales respaldados por evidencia científica han demostrado que ciertos pacientes pueden beneficiarse de esquemas más cortos sin comprometer los resultados clínicos.
Preservar órganos y mantener funciones
La radioterapia moderna no solo busca eliminar células cancerosas.
También tiene como objetivo preservar órganos y funciones esenciales para la vida cotidiana de los pacientes.
En determinados tipos de cáncer, la radioterapia puede evitar cirugías radicales o altamente invasivas.
Según explica la especialista, algunos tratamientos permiten conservar estructuras anatómicas importantes como la mama, la laringe o el recto, reduciendo el impacto físico y emocional de la enfermedad.
Esta estrategia resulta especialmente valiosa en pacientes cuya calidad de vida podría verse seriamente afectada por intervenciones quirúrgicas más agresivas.
Los mitos que todavía persisten
A pesar de los avances científicos, la radioterapia continúa enfrentando numerosos mitos y conceptos erróneos.
Uno de los más frecuentes es la creencia de que las personas quedan «radiactivas» después de recibir tratamiento.
La Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (ESTRO) explica que la radioterapia externa no convierte al paciente en una fuente de radiación y no representa riesgo alguno para familiares o personas cercanas.
Otra idea equivocada es que la radiación afecta todo el cuerpo.
En realidad, los tratamientos modernos son diseñados específicamente para actuar sobre áreas concretas y minimizar la exposición innecesaria de otros tejidos.
«A pesar de estos avances, todavía persisten muchos mitos. Algunas personas creen que quedan radiactivas después del tratamiento o que la radioterapia afecta todo el cuerpo. La realidad es que los tratamientos actuales son cuidadosamente planificados por equipos multidisciplinarios y diseñados específicamente para cada paciente», destaca García.
La medicina de precisión aplicada al cáncer
La incorporación de imágenes avanzadas, sistemas computarizados de planificación, técnicas adaptativas e inteligencia artificial está llevando a la radioterapia hacia una nueva etapa de personalización.
Los expertos coinciden en que el futuro apunta a tratamientos cada vez más precisos, capaces de adaptarse a las características biológicas y anatómicas de cada paciente.
Para la doctora García, la definición más acertada de esta evolución es simple.
«La radioterapia moderna es, en esencia, medicina de precisión».
Lo que alguna vez fue considerado uno de los tratamientos más temidos contra el cáncer, hoy se ha convertido en una de las herramientas más avanzadas de la oncología moderna, ofreciendo mayores posibilidades de control de la enfermedad, menos complicaciones y mejores perspectivas para quienes enfrentan un diagnóstico oncológico.
