Salud
Cómo está cambiando el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal
ROCHESTER, MINNESOTA,EE.UU./ DIARIO DE SALUD. — La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es una afección crónica caracterizada por una inflamación persistente del tracto digestivo. Aunque el término agrupa diferentes trastornos, las dos formas más frecuentes son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
Ambas enfermedades comparten síntomas similares, pero afectan distintas áreas del sistema digestivo y presentan comportamientos clínicos diferentes, explica la Dra. Kellie Mathis, cirujana colorrectal de Mayo Clinic.
Según la especialista, estas patologías pueden afectar significativamente la calidad de vida de quienes las padecen y, en algunos casos, derivar en complicaciones graves que requieren intervención quirúrgica.
Dos enfermedades similares, pero no iguales
La colitis ulcerosa afecta principalmente el colon y el recto, donde provoca inflamación continua y la aparición de úlceras en la mucosa intestinal.
La enfermedad de Crohn, en cambio, puede comprometer cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque suele localizarse en el intestino delgado y el colon. Además, tiene la particularidad de afectar capas más profundas de la pared intestinal.
«Algunas personas tienen una forma leve de la enfermedad, mientras que en otras puede ser debilitante y provocar complicaciones potencialmente mortales», afirmó la Dra. Mathis en una nota compartida con diariodesalud.com.do
La Organización Mundial de Gastroenterología señala que la incidencia de la enfermedad inflamatoria intestinal ha aumentado en numerosos países durante las últimas décadas, especialmente en regiones industrializadas.
Síntomas que no deben ignorarse
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Dolor abdominal persistente.
- Diarrea recurrente.
- Sangrado rectal.
- Fatiga intensa.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Urgencia para evacuar.
- Disminución del apetito.
En la enfermedad de Crohn, la pérdida de peso y la desnutrición pueden ser especialmente relevantes debido a la afectación del intestino delgado, responsable de absorber nutrientes esenciales.
Cómo se confirma el diagnóstico
El diagnóstico de la EII requiere una evaluación integral que combina historia clínica, pruebas de laboratorio y estudios especializados.
La Dra. Mathis explica que las herramientas diagnósticas más utilizadas incluyen análisis de sangre para detectar inflamación, anemia o infecciones, así como estudios de heces que permiten identificar marcadores inflamatorios y descartar otras enfermedades.
Sin embargo, las pruebas endoscópicas continúan siendo fundamentales para confirmar el diagnóstico.
Entre ellas destacan:
Colonoscopia
Permite examinar todo el colon y obtener biopsias para análisis microscópico.
Sigmoidoscopia flexible
Se utiliza cuando existe inflamación severa que dificulta una colonoscopia completa.
Endoscopia digestiva alta
Indicada cuando se sospecha afectación de las porciones superiores del tracto gastrointestinal.
Cápsula endoscópica
Consiste en una pequeña cámara ingerible que toma imágenes del intestino delgado.
Enteroscopia asistida por balón
Permite explorar segmentos profundos del intestino delgado difíciles de alcanzar con otros métodos.
La especialista destaca que la biopsia obtenida durante estos procedimientos resulta esencial para diferenciar la EII de otras enfermedades inflamatorias o infecciosas.
El tratamiento suele comenzar con medicamentos
La mayoría de los pacientes recibe inicialmente tratamiento farmacológico.
«Los pacientes suelen ser tratados con medicamentos antiinflamatorios, inmunosupresores y terapias biológicas que actúan sobre mecanismos específicos de la respuesta inmunitaria», explicó la Dra. Mathis.
Durante los últimos años, los medicamentos biológicos han transformado el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal al ofrecer alternativas más precisas para controlar la inflamación y reducir las recaídas.
Sin embargo, no todos los pacientes responden de la misma manera.
¿Cuándo es necesaria la cirugía?
Aunque el objetivo principal es controlar la enfermedad mediante medicamentos, existen circunstancias en las que la cirugía se convierte en la mejor alternativa.
En la colitis ulcerosa, puede recomendarse cuando los tratamientos dejan de funcionar o aparecen complicaciones graves como:
- Perforación intestinal.
- Obstrucción intestinal.
- Hemorragias severas.
- Cambios precancerosos o cáncer colorrectal.
En estos casos, suele realizarse una colectomía, procedimiento mediante el cual se extirpan el colon y el recto.
Posteriormente, los cirujanos pueden construir una bolsa interna conectada al ano, permitiendo que el paciente evacúe sin necesidad de una bolsa externa.
Cuando esta reconstrucción no es posible, se realiza una ileostomía permanente.
El desafío de la enfermedad de Crohn
La enfermedad de Crohn presenta un comportamiento diferente.
«Hasta dos tercios de las personas con enfermedad de Crohn necesitarán al menos una cirugía a lo largo de su vida», afirmó la Dra. Mathis.
Durante estas intervenciones, los cirujanos extirpan los segmentos dañados del intestino y unen nuevamente las áreas sanas.
El objetivo es conservar la mayor cantidad posible de intestino funcional para evitar problemas de absorción de nutrientes en el futuro.
Las cirugías también pueden ser necesarias para tratar:
- Fístulas.
- Estenosis intestinales.
- Obstrucciones.
- Perforaciones.
- Abscesos.
Una decisión compartida
Los especialistas enfatizan que no existe una única estrategia válida para todos los pacientes.
La decisión de operar debe considerar múltiples factores, entre ellos:
- La localización y gravedad de la enfermedad.
- La respuesta a tratamientos previos.
- El estado nutricional del paciente.
- La presencia de complicaciones.
- La calidad de vida.
- Las preferencias personales.
«En la mayoría de los casos existe tiempo para analizar cuidadosamente las opciones y planificar el tratamiento», explicó Mathis.
Solo situaciones de emergencia, como una perforación intestinal o un sangrado masivo, requieren cirugía inmediata.
Vivir con EII: más allá del tratamiento
La enfermedad inflamatoria intestinal puede tener un profundo impacto físico, emocional y social.
Por ello, los expertos recomiendan que los pacientes participen activamente en la toma de decisiones y mantengan una comunicación constante con gastroenterólogos, cirujanos, nutricionistas y otros especialistas.
«Si usted enfrenta una cirugía por EII, debe saber que no está solo y que existen opciones. El objetivo siempre es mejorar la calidad de vida, reducir los síntomas y prevenir complicaciones», señaló la Dra. Mathis.
Los especialistas coinciden en que los avances en diagnóstico, medicamentos biológicos y técnicas quirúrgicas han mejorado significativamente el pronóstico de los pacientes, permitiendo que muchas personas con EII lleven una vida activa y productiva.
