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EE. UU. permite a la selección de Irán entrar al país dos días antes de su próximo partido del Mundial
«Para el tercer partido del equipo iraní en Seattle, programado para el 26 de junio, se ha autorizado al equipo a ingresar a Estados Unidos dos días antes del encuentro» mundialista, explicó en un comunicado el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense.
El anuncio llega después de que la FIFA prometiera a Irán que para su tercer partido contarían con mayor margen para ingresar al país desde México, a donde el equipo que dirige Amir Ghalenoei tuvo que trasladar su campamento base (inicialmente previsto en Tucson, Arizona) debido a la guerra iniciada contra la República Islámica por EE. UU. e Israel en febrero.
Tras el traslado de campamento, la Administración de Donald Trump anunció estrictas condiciones de entrada y salida para los iraníes, cuyos tres partidos de la fase de grupos se juegan en la costa oeste de EE.UU.
Para el segundo partido del equipo, disputado en Los Ángeles contra Bélgica el pasado domingo, la Federación Iraní de Fútbol (FFI) había solicitado entrar dos días antes para poder aclimatarse y descansar, una petición que les fue denegada por el Gobierno Federal.
Pese a la relajación de limitaciones, Seguridad Nacional mantendrá el estricto protocolo para que el conocido como ‘Team Melli’ abandone EE. UU. tras el pitido final en Seattle.
«El equipo de Irán deberá abandonar el país el mismo día que finalice el partido. Las medidas de seguridad y los protocolos generales se mantienen sin cambios. Seguimos comprometidos a garantizar el torneo más seguro posible para los jugadores, el personal y los aficionados por igual», concluye el comunicado del portavoz de Seguridad Nacional.
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Un Mundial en medio de la guerra
Desde el ataque armamentístico de finales de febrero contra Irán, los jugadores iraníes han tenido que lidiar con un sinfín de ajustes logísticos y frustraciones solo para poder competir.
En los casi cien años de historia del Mundial, Irán es el primer equipo que llega al torneo en conflicto armado con un país anfitrión.
En mayo, estuvieron concentrados en el sur de Turquía, después viajaron a Tucson, Arizona, y ahora Tijuana, en México, la base a la que se trasladó en el último momento por las restricciones estadounidenses.
La Federación Iraní de Fútbol (FFI) anunció el viernes 19 de junio que presentó una queja ante la FIFA por las restricciones de viaje que enfrenta antes de cada partido en territorio estadounidense. Había solicitado viajar a Los Ángeles dos días antes del partido de este domingo 21 de junio contra Bélgica para que los jugadores pudieran aclimatarse y descansar. La petición fue rechazada.
«Estas restricciones son incompatibles con el principio de igualdad de condiciones para los equipos participantes y podrían afectar a la preparación técnica», indicó la federación en un comunicado, en el que además expresó su descontento y confirmó la protesta ante la FIFA por canales oficiales.
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Desgaste físico de Irán
Antes del partido contra Nueva Zelanda, el pasado 15 de junio, las autoridades estadounidenses solo permitieron a la selección viajar con un día de antelación. El trayecto entre Tijuana y Los Ángeles —204 kilómetros, un vuelo chárter que normalmente toma menos de una hora— se extendió a cinco horas por los controles de seguridad y migración, según relató el capitán del equipo, Mehdi Taremi.
Irán regresó a México de inmediato después del encuentro, que terminó cerca de las 8 de la noche, hora del Pacífico, para evitar viajar al día siguiente.
Antes de que arrancara el Mundial, la FFI ya había denunciado que Washington revocó las entradas que le correspondían según las normas de la FIFA, en lo que describió como un intento de impedir la asistencia de aficionados iraníes a los partidos del equipo. Incluso, el jugador Mehdi Torabi tuvo que visitar el consulado estadounidense en Tijuana para tramitar una nueva, después del primer partido del torneo.
El secretario general de la selección iraní, Hedayat Mombeini, lo planteó el viernes 19 de junio a través de un intérprete: aseguró que Irán era el único equipo del Mundial que disponía apenas de 24 horas en las ciudades sede antes de jugar, una situación que consideró injusta.
“Todas estas limitaciones tienen efectos negativos en la salud física y mental de nuestros jugadores”, afirmó.
El estreno de Irán en el torneo, el empate 2-2 ante Nueva Zelanda, no estuvo exento de tensión fuera de la cancha.
Cientos de opositores al régimen de Teherán protestaron ese lunes en Los Ángeles, coincidiendo con el partido, ondeando la antigua bandera de Irán, la del león con la espada, anterior a la revolución islámica de 1979, y coreando consignas como «¡Nunca más ayatolás!» y «¡Libertad para Irán!». Durante el partido también hubo abucheos y algunas pancartas contra el equipo.
El conflicto entre Washington e Irán arrancó con fuerza hace apenas un par de meses.
Estados Unidos, dice Jorge Negroe, académico especializado en ciencias sociales y políticas, dejó claro desde entonces que no quería que los jugadores iraníes durmieran en su territorio y manejó la situación como un asunto de seguridad nacional. Irán llegó a considerar no asistir al Mundial. Ninguna de las dos salidas se concretó.
“Un viaje así que implica un cruce de fronteras es un asunto desgastante porque, si nos pusiéramos en un caso extremo, la decisión de pasar o no dependería del agente fronterizo. Si el agente fronterizo estadounidense quisiera, pues no pasan los jugadores o no pasa algún jugador, como ya ha sucedido con un árbitro por ahí que no pudo llegar”, recordó el experto.
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Con EFE, Reuters y medios locales
