Internacionales
Bolivia llega al día 50 de protestas con la mesa de diálogo como nuevo campo de batalla
A 50 días del inicio de los cortes de carreteras en La Paz, el conflicto que mantiene en jaque al Gobierno del presidente Rodrigo Paz cambió de escenario.
La presión que durante semanas se concentró en las calles y las rutas se trasladó esta semana a una mesa de negociación, donde el Ejecutivo y la Central Obrera Boliviana (COB) buscan una salida a la disputa que hasta ahora sigue luciendo trabada.
Paz aseguró el 18 de junio que las conversaciones con la central sindical avanzan «de buena manera» y se mostró confiado en firmar un acuerdo nacional en los próximos días.
En la misma línea, su ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, habló de un entendimiento cercano al 90%.
Sin embargo, el optimismo oficial choca con una cuestión que aún no termina de resolverse: qué hacer con las más de cien personas detenidas durante las movilizaciones y los operativos para despejar las rutas.
La COB, encabezada por Mario Argollo, dijo que la liberación de los manifestantes detenidos es una condición para continuar el diálogo.
Pero el Gobierno se niega a conceder una amnistía general. Lupo descartó que la negociación derive en impunidad o en una forma de cogobierno con el sindicalismo, y una comisión jurídica mixta repasa uno por uno los 103 expedientes abiertos.
“Un instrumento de diálogo no puede estar reñido con la ley, ni dar impunidad a quienes hayan cometido delitos”, afirmó el ministro.
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Con ese punto sin resolver, las partes decretaron un cuarto intermedio que dejó las conversaciones en suspenso.
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De una ley de tierras al pedido de renuncia
La revuelta empezó a comienzos de mayo, cuando la COB, la Federación de Campesinos Túpac Katari y otros sectores iniciaron bloqueos indefinidos en el departamento de La Paz.
El detonante fue la promulgación de la Ley 1720, que habilitaba a usar la pequeña propiedad rural como garantía de créditos bancarios, pero que Paz anuló a los pocos días.
Para entonces el reclamo ya había cambiado. A las demandas económicas se sumó una consigna política que unió a gran parte de los movilizados: la renuncia del presidente, en el poder desde octubre tras casi dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo.
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El trasfondo del conflicto es la peor crisis económica que atraviesa el país en mucho tiempo. La caída de la producción de gas, la escasez de dólares y la falta de combustible erosionaron el poder de compra e hicieron crecer el malestar social que terminó volcándose a las rutas.
Hospitales en emergencia y rutas cerradas
El costo de los 50 días de bloqueos se siente cada vez con más rigor en la vida diaria.
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La Paz y El Alto quedaron casi completamente cercadas, con comercios cerrados y rutas bloqueadas incluso para las emergencias médicas. Los hospitales del departamento llegaron a declararse en emergencia por la falta de oxígeno, medicamentos y alimentos. Se registraron muertes vinculadas a los cortes, entre ellas personas que no alcanzaron a recibir atención médica a tiempo.
La parálisis también golpeó a las exportaciones, sobre todo las mineras, una de las pocas fuentes de divisas que le quedan al país.
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Una protesta dividida
El acercamiento del Gobierno con la COB tampoco garantiza el fin del conflicto.
Los sectores campesinos cercanos al expresidente Evo Morales, a quien el oficialismo acusa de alentar las protestas, mantienen su propio pliego y desconfían de la negociación. Su dirigente Vicente Salazar cuestionó la credibilidad de la COB por sentarse a negociar con el Gobierno y reclamó una amnistía presidencial para los detenidos.
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Las diferencias entre quienes están dispuestos a negociar y aquellos que pretenden continuar la presión abren la duda sobre si un eventual acuerdo con la central obrera será suficiente para desactivar las movilizaciones.
En el plano internacional, Estados Unidos y una docena de países respaldaron al presidente Paz y condenaron lo que describieron como intentos de desestabilización.
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Bolivia apunta a «reponer» embajadores con Colombia
El Gobierno de Paz buscará restituir embajadores con Colombiauna vez que se conozcan los resultados de la segunda vuelta presidencial que disputarán este domingo 21 de junio el izquierdista Iván Cepeda y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, informó este viernes el canciller boliviano, Fernando Aramayo.
«El momento en que se reconfigure el Gobierno (colombiano), que tengamos el resultado (de la segunda vuelta) y que tengamos un nuevo ministro o ministra de Relaciones Exteriores vamos a extender la mano a Colombia para reponer embajadores», declaró Aramayo durante un encuentro con medios internacionales, en La Paz.
El ministro indicó que cuando se conozca al nuevo Gobierno colombiano, la Administración de Paz le planteará «una relación respetuosa» de la soberanía de Bolivia y «de los canales y los mecanismos diplomáticos» cuando corresponda expresar opiniones respecto a temas de los dos países.
«Somos países que comparten una historia de hermanamiento, relaciones de amistad, económico-comerciales, culturales. Estamos ansiosos para poder abrir los brazos prontamente al Gobierno que se reconfigure, resultante de este proceso electoral que vienen viviendo», añadió.
Bolivia expulsó a la embajadora de Colombia, Elizabeth García, el pasado 20 de mayo por considerar una «injerencia» las declaraciones del presidente de ese país, Gustavo Petro, quien calificó de «insurrección popular» las protestas y bloqueos de carreteras de sectores que exigen la renuncia de Paz.
Con EFE y medios locales
