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Cámara Baja aprueba limitar poderes de guerra en Irán: ¿se verá Trump forzado a terminar el conflicto?
Una reprimenda bipartidista a la conducción de la guerra de EE. UU. contra Irán.
La resolución fue aprobada por 215 votos contra 208 gracias al apoyo unánime de los demócratas y al respaldo de cuatro legisladores republicanos: Tom Barrett, Brian Fitzpatrick, Warren Davidson y Thomas Massie. La medida ordena al presidente retirar las fuerzas estadounidenses de las hostilidades contra Irán o, en su defecto, solicitar autorización formal del Congreso para continuar las operaciones.
Se trata de la primera vez desde el inicio de la guerra que el Congreso logra aprobar una iniciativa destinada a restringir la campaña militar impulsada por Trump. El resultado supone una derrota política para la Casa Blanca, especialmente después de que los líderes republicanos intentaran retrasar la votación semanas atrás al percibir que carecían de los votos necesarios para bloquearla.
«¿Quién haría algo tan antipatriótico? Saben en qué punto están las negociaciones. A los demócratas les mueve el síndrome de trastorno por Trump»
Ante el aparente desgaste político, la prensa local destaca que la resolución también podría ser ahora aprobada por el Senado, ya que al menos 50 de los 100 legisladores parecen respaldarla.
Este jueves 4 de junio, el mandatario rechazó enfáticamente la votación en la Cámara de Representantes, al tildarla de ser algo «sin sentido» y «antipatriótico».
«Ayer, en una votación sin sentido, la Cámara de Representantes votó —con el apoyo de cuatro republicanos traidores y todos los demócratas— a favor de limitar mis poderes bélicos, justo en medio de mis negociaciones finales para poner fin a la guerra con la República Islámica de Irán», declaró el mandatario mediante su plataforma Truth Social.
¿Quién haría algo tan antipatriótico? Saben en qué punto están las negociaciones. A los demócratas les mueve el síndrome de trastorno por Trump. Prefieren que nuestro país fracase antes que concederme otra de mis muchas victorias. Los cuatro republicanos, eso es otra historia: ¡son unos EXHIBICIONISTAS! Deberían avergonzarse de sí mismos», agregó.
Sin duda, la aprobación en la Cámara Baja refleja un cambio en el clima político de Washington. Y es que legisladores que anteriormente habían respaldado la posición presidencial ahora sostienen que el conflicto se ha prolongado demasiado sin una definición clara de objetivos ni una autorización legislativa específica.
El debate constitucional detrás de la resolución
El núcleo de la discusión gira en torno a la Ley de Poderes de Guerra, aprobada en 1973 para limitar la capacidad del presidente de involucrar al país en conflictos armados sin el consentimiento del Congreso.
Los promotores de la resolución sostienen que el Ejecutivo ha excedido las facultades previstas por la Constitución y que corresponde al Congreso decidir cuándo Estados Unidos participa en operaciones militares prolongadas.
Desde la Casa Blanca y la dirigencia republicana, en cambio, argumentan que Trump conserva amplias atribuciones como comandante en jefe para responder a amenazas contra intereses estadounidenses. Además, sostienen que las operaciones recientes constituyen acciones de autodefensa y no una guerra formal que requiera autorización legislativa adicional.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó, incluso, la resolución como una medida «peligrosa» que podría debilitar la posición negociadora de Estados Unidos frente a Irán y limitar la capacidad presidencial para gestionar el conflicto.
¿Puede el Congreso obligar a Trump a retirar las tropas o acabar la guerra?
No necesariamente. Aunque la resolución representa una señal política contundente, su capacidad para imponer legalmente una retirada es limitada. La iniciativa todavía debe superar una compleja tramitación en el Senado, donde enfrenta mayores obstáculos, pese a que existe un grupo de republicanos dispuesto a cuestionar la estrategia presidencial.
Pero, incluso si ambas cámaras aprobaran medidas similares, persistiría una controversia jurídica sobre su carácter vinculante. La Corte Suprema ha establecido que las decisiones con efectos legales obligatorios deben seguir el proceso legislativo completo, incluyendo la posibilidad de que el presidente las firme o las vete.
En la práctica, esto significa que cualquier intento de imponer legalmente una retirada requeriría probablemente la firma de Trump o una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para superar un eventual veto presidencial, un escenario que hoy parece improbable.
Por ello, numerosos analistas consideran que la votación tiene más valor político que jurídico.
Sin embargo, la votación sí incrementa la presión política sobre Trump. El respaldo bipartidista a la medida demuestra que el malestar por la guerra ya no se limita a la oposición demócrata y que parte de su propio partido comienza a cuestionar la continuidad del conflicto.
Si el Senado replica la señal enviada por la Cámara de Representantes, la Casa Blanca enfrentará un escenario más complejo. Aunque Trump conserve las herramientas legales para continuar la intervención, cada vez tendrá menos margen político para hacerlo.
La resolución, por sí misma, no forzaría el fin de la guerra, pero sí constituye una advertencia clara: la paciencia del Congreso con el conflicto contra Irán comienza a agotarse.
Un conflicto sin una salida clara
La creciente resistencia dentro del Congreso coincide con una realidad incómoda para la Administración: no existe una estrategia de salida evidente.
Trump continúa defendiendo que las negociaciones indirectas con Teherán podrían desembocar en un acuerdo, pero hasta ahora los avances han sido escasos. Mientras tanto, la prolongación de las hostilidades alimenta el escepticismo tanto entre los demócratas como dentro de sectores republicanos.
Los defensores de la resolución argumentan que el Congreso debe participar activamente en la definición de los objetivos de la misión y en la evaluación de sus costos y riesgos. Para ellos, la ausencia de una autorización formal es una señal de que la guerra carece del consenso político necesario para sostenerse indefinidamente.
El creciente aislamiento político de Trump
Más allá de sus efectos legales, la votación revela un problema más amplio para el presidente: la erosión de su respaldo político.
La guerra en Irán se ha convertido en una carga para la Casa Blanca. El conflicto se ha prolongado durante cuatro meses sin avances decisivos, mientras aumentan las preocupaciones por sus costos económicos y estratégicos. El incremento de los precios de la energía y la incertidumbre internacional han comenzado a generar inquietud entre legisladores republicanos que enfrentan campañas de reelección difíciles de cara a las elecciones legislativas.
La resolución se suma a otros reveses recientes para Trump en el Congreso. En las últimas semanas, legisladores republicanos han frenado iniciativas presupuestarias impulsadas por la Casa Blanca, incluido el fondo de 1.800 millones de dólares destinado a recompensar a los partidarios de Trump que alegan persecución política por parte de los demócratas. Esos reveses muestran mayor disposición a desafiar al presidente en asuntos que anteriormente habrían respaldado sin cuestionamientos.
Ante este panorama, el caso del congresista republicano Thomas Massie resulta especialmente ilustrativo. Y es que pese a las presiones directas de Trump, el miembro de la Cámara de Representantes volvió a apoyar una medida destinada a limitar los poderes de guerra del mandatario, evidenciando que la disciplina partidaria ya no es tan sólida como en años anteriores.
Con AP y medios locales
