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Cinco años de Gobierno talibán en Afganistán: más relaciones internacionales, pero escaso reconocimiento

Cinco años después de regresar al poder, las autoridades talibanas de Afganistán han establecido relaciones de trabajo con numerosos países, pese a la falta de reconocimiento formal.
Rusia sigue siendo el único Estado que reconoce oficialmente al Gobierno talibán, mientras que muchos países occidentales han exigido reformas internas en materia de derechos humanos antes de considerar hacer lo mismo.
Sin embargo, numerosos Estados mantienen contactos con los dirigentes afganos —entre ellos Reino Unido y miembros de la Unión Europea—, impulsados principalmente por consideraciones prácticas.
Más allá de los altos muros del ministerio de Exteriores, en el centro de Kabul, se encuentran embajadas, filas de agencias de viajes y una valla publicitaria de una aerolínea que promete: «Todos estamos conectados».
Aunque pocos afganos disponen de los medios para viajar al extranjero, su Gobierno «busca relaciones con todos los países», según el portavoz talibán Zabihullah Mujahid.
La estrategia diplomática de las autoridades ha incluido recibir a enviados extranjeros en Kabul —y publicar con frecuencia fotografías de los encuentros—, incluidos representantes de China, Japón, Turquía, Arabia Saudí y Reino Unido.
«Los países de la región y nuestros Estados vecinos tienen una importancia particular, porque nuestros vínculos e intereses económicos están estrechamente relacionados», afirmó Mujahid el mes pasado.
Este año, funcionarios de Tayikistán, Turkmenistán, Kirguistán, Uzbekistán y Kazajistán se reunieron en Kabul, mientras los países de Asia Central, sin salida al mar, buscan rutas comerciales a través de Afganistán para acceder al océano.
Erica Gaston, quien formó parte de un equipo encargado por el Consejo de Seguridad de la ONU de identificar estrategias para abordar los desafíos de Afganistán, afirmó que los países de la región siempre han sido «más pragmáticos» en sus relaciones con las autoridades talibanas.
«Había mucha más receptividad entre los Estados miembros de la región para decir: ‘Esta es la realidad que tenemos en nuestra región y el diálogo es inevitable'», señaló Gaston, directora del Programa de Prevención de Conflictos y Consolidación de la Paz del Centro de Investigación sobre Políticas de la Universidad de las Naciones Unidas.
Asuntos «impenetrables»
Además de coordinarse en materia de seguridad, los funcionarios talibanes han promovido proyectos de infraestructura transfronterizos para impulsar la frágil economía del país, mientras los afganos sufren duramente los recortes de la ayuda internacional.
Al ver potencial en los recursos naturales aún sin explotar, el Gobierno ha ampliado el sector minero, atrayendo a empresas de la vecina China y de otros países.
Sin embargo, los fondos extranjeros han sido escasos, ya que los inversores siguen siendo cautelosos ante el limitado reconocimiento oficial del Gobierno talibán. Los rumores de que Irán seguiría los pasos de Rusia finalmente no se materializaron.
Pese a ello, numerosos funcionarios talibanes viajan al extranjero, incluida una delegación que se desplazó a Bruselas en junio para mantener conversaciones con 15 países de la UE sobre el retorno a Afganistán de solicitantes de asilo cuyas peticiones fueron rechazadas.
Un portavoz del bloque dijo a AFP: «Quienes no tienen derecho legal a permanecer en Europa deben ser retornados».
Alemania ha estado a la vanguardia de este enfoque y, por primera vez desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, deportó a un afgano que no había sido condenado por ningún delito, según afirmó en julio el ministro del Interior, Alexander Dobrindt.
Para Gaston, el paso del tiempo ha provocado que «cada vez más países acepten que esta es la realidad, aunque sea una realidad que no les guste ni aprueben».
Sin embargo, muchos países han limitado una mayor profundización de sus relaciones hasta que se produzcan cambios en Afganistán, especialmente respecto a las normas que impiden que las niñas continúen su educación a partir de los 12 años. No obstante, no se espera ningún cambio de política.
La Corte Penal Internacional acusó al líder supremo Hibatullah Akhundzada y al presidente del Tribunal Supremo, Abdul Hakim Haqqani, de crímenes de lesa humanidad por la persecución de mujeres y niñas, y emitió órdenes de arresto contra ambos en 2025.
Las mujeres afganas siguen teniendo prohibido el acceso a numerosos lugares, incluidas las instalaciones de la ONU, una norma que continúa vigente pese a la visita, el mes pasado, de los responsables de dos de sus agencias.
Una fuente de la ONU en Kabul, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto, afirmó que la capacidad para ejercer influencia sobre las autoridades sigue dependiendo «en gran medida del tema».
«Algunos de estos asuntos son bastante impenetrables, pero hay otros en los que sí es posible avanzar», declaró a AFP, y citó como ejemplo las relaciones positivas existentes en algunas zonas de Afganistán en materia de lucha contra los narcóticos y acceso humanitario.
La realidad política «ha cambiado»
Varios países intervinieron en 2026 cuando Afganistán y Pakistán entraron en guerra, y China acogió conversaciones después de que cientos de civiles murieran.
Según la ONU, Qatar, Arabia Saudí, Omán, Irán, Turquía, Uzbekistán y Malasia también participaron en los esfuerzos para detener los enfrentamientos.
India, principal rival regional de Pakistán, ha fortalecido sus relaciones con el Gobierno talibán. Nueva Delhi consiguió un 2025 una exención de las sanciones para permitir que el ministro de Exteriores afgano, Amir Khan Muttaqi, pudiera viajar al país.
En junio, el representante de India ante la ONU sugirió que era necesario reconsiderar las sanciones —que incluyen prohibiciones de viaje, congelación de activos y embargo de armas— dirigidas contra decenas de miembros de los talibanes.
«La realidad política de Afganistán ha cambiado en los últimos cinco años, y el actual régimen de sanciones de la ONU debe tenerlo en cuenta», afirmó Harish Parvathaneni.
El diplomático no llegó a detallar cuál debería ser el nuevo enfoque, pero, como señaló a AFP la fuente de la ONU, el diálogo con el Gobierno afgano es «la realidad actual».
«Todo el mundo reconoce que, esencialmente, Afganistán está completamente controlado por las autoridades de facto [talibanas] y que existen múltiples asuntos en los que el mundo y la región tienen que tratar con ellas», afirmó.
