Connect with us

Internacionales

¿Cómo se empantanó Donald Trump en el estanque reflectante de Washington?

Published

on

En 1963, Martin Luther King Jr. pronunció, frente al estanque reflectante del Lincoln Memorial, en Washington, su famoso «I have a dream…». Más de 60 años después, estas aguas cargadas de historia se encuentran en el centro de una improbable y, sin embargo, encarnizada batalla política entre el bando pro-Trump y los detractores del presidente estadounidense en torno al color del estanque y el coste de los trabajos de «limpieza».

Al menos cinco personas han sido detenidas por lo que Donald Trump ha calificado de «actos de vandalismo» contra el estanque reflectante, según informó ‘NBC News’.

Continúan las labores de limpieza en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln , tras las recientes renovaciones realizadas a raíz de una directiva del presidente estadounidense Donald Trump para pintarlo de azul con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, en Washington, D.C., EE. UU., 22 de junio de 2026.
Continúan las labores de limpieza en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln , tras las recientes renovaciones realizadas a raíz de una directiva del presidente estadounidense Donald Trump para pintarlo de azul con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, en Washington, D.C., EE. UU., 22 de junio de 2026. © Reuters – Kylie Cooper

La culpa es de las algas

En el bando contrario, se culpa a Donald Trump. Al tiempo que señalaba la falta de pruebas sobre posibles actos de vandalismo, Chuck Schumer, el líder demócrata en el Senado, afirmó que «Donald Trump acaba de ofrecer a los estadounidenses una imagen perfecta de su presidencia: las familias se ahogan entre facturas, y Trump ahoga el estanque reflectante entre algas».

Y es que, efectivamente, el escándalo político del momento en Estados Unidos gira en torno a una capa de algas que cubre el fondo de un estanque de 618 metros de largo y menos de un metro de profundidad.

Se forman algas en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, recientemente renovado, en Washington, D.C., EE. UU., el 22 de junio de 2026. El presidente estadounidense Trump declaró que probablemente será necesario vaciar el estanque para una segunda ronda de reparaciones. Alegó, sin aportar pruebas, que los vándalos causaron los problemas tras una inversión de 14,2 millones de dólares en reparaciones.
Se forman algas en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, recientemente renovado, en Washington, D.C., EE. UU., el 22 de junio de 2026. El presidente estadounidense Trump declaró que probablemente será necesario vaciar el estanque para una segunda ronda de reparaciones. Alegó, sin aportar pruebas, que los vándalos causaron los problemas tras una inversión de 14,2 millones de dólares en reparaciones. © EFE – Jim Lo Scalzo

El color verdoso que estas plantas dan al agua atrae a todo el mundo. Los «enviados especiales» de las principales cadenas nacionales acuden al lugar para entrevistar sin descanso a los curiosos que han venido a «admirar» el discutible resultado de una «limpieza» del estanque ordenada a gran coste por Donald Trump.

Y que se anden con cuidado aquellos que se atrevan a meter siquiera un dedo en esas aguas. Un gesto que puede acarrear su detención, como ha podido comprobar por las malas el ciclista y exatleta olímpico David Hearn, detenido el viernes 19 de junio por las autoridades por «vandalismo» tras mojar la mano en el agua del estanque. Está a la espera de juicio.

Cuesta imaginar que el asunto de la fuente reflectante alcanzara tales proporciones cuando Donald Trump anunció su intención de limpiar sus aguas el 9 de abril.

«El presidente de Estados Unidos no tenía por qué ocuparse de ese tipo de detalles. Toda la crisis derivada de ello es, al 100 %, culpa suya», subraya Rene Lindstaedt, especialista en política estadounidense de la Universidad de Birmingham.

Para Donald Trump, la ocasión era demasiado buena. El presidente quería poder presumir de unas aguas impecables en este estanque con motivo de la gran celebración organizada para conmemorar los 250 años de Estados Unidos, prevista para el 4 de julio, fecha de la fiesta nacional.

Agentes de la Policía de Parques de EE. UU., miembros de la Guardia Nacional y otros oficiales rodean a una persona que presuntamente sustrajo un trozo de pintura del estanque reflectante del Monumento a Lincoln , tras las recientes renovaciones realizadas por orden del presidente estadounidense Donald Trump para pintarlo de azul con motivo del 250 aniversario de la independencia de EE. UU., en Washington, D. C., EE. UU., el 22 de junio de 2026.
Agentes de la Policía de Parques de EE. UU., miembros de la Guardia Nacional y otros oficiales rodean a una persona que presuntamente sustrajo un trozo de pintura del estanque reflectante del Monumento a Lincoln , tras las recientes renovaciones realizadas por orden del presidente estadounidense Donald Trump para pintarlo de azul con motivo del 250 aniversario de la independencia de EE. UU., en Washington, D. C., EE. UU., el 22 de junio de 2026. © Reuters – Kylie Cooper

Aunque menos famoso que el propio Monumento a Lincoln, este estanque, en el que debe reflejarse la estatua del célebre decimosexto presidente de Estados Unidos, «sigue siendo un lugar turístico por derecho propio», asegura Rene Lindstaedt.

Acusaciones de nepotismo

Esta obra reviste una importancia aún mayor para Donald Trump, ya que otro presidente había ordenado que se llevaran a cabo trabajos allí: Barack Obama.

El actual mandatario y antiguo magnate inmobiliario, que ha repetido en varias ocasiones que supervisó la construcción de «múltiples piscinas» en sus complejos hoteleros, tenía la oportunidad de «superar» a su enemigo político acérrimo.

Pero desde el principio, esta «limpieza» ha acumulado polémicas. «Es un caso de un proyecto destinado a satisfacer el ego de Donald Trump que sale mal», afirma Scott Lucas, especialista en política estadounidense de la Universidad de Dublín.

Donald Trump comenzó por «saltarse los procedimientos gubernamentales para elegir a la empresa que quería para realizar las obras», subraya Dafydd Townley, politólogo y especialista en Estados Unidos de la Universidad de Portsmouth.

Se decantó por un generoso donante de su campaña, el empresario de Florida J.J. Cafaro, cuya empresa se llama —ironía de la historia— Greenwater Services. No tardaron en surgir acusaciones de nepotismo y corrupción.

Donald Trump no quería dar un tono verde a esa agua. Su objetivo era darle un tono «azul patriótico», idéntico al color utilizado en la bandera estadounidense. Eso ya era un problema en sí mismo, ya que «ese tono impedía que el estanque reflectante cumpliera su función de espejo de la estatua de Lincoln», subraya Scott Lucas.

A continuación, el coste de las obras se disparó, pasando de poco más de un millón de dólares a casi 15 millones. ¿Y todo eso para qué? Al final, una vez finalizada la limpieza y cambiada el agua, se instaló un alga en el estanque y el conjunto adquirió un tono verde pantanoso.

Un cuestionamiento al empresario Trump

El empresario intentó eliminar las algas utilizando un producto… que, sobre todo, decapó la capa de pintura «azul patriótico» que cubría el fondo del estanque.

Se forman algas en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, recientemente renovado, en Washington, D.C., EE. UU., el 22 de junio de 2026. El presidente estadounidense Trump declaró que probablemente será necesario vaciar el estanque para una segunda ronda de reparaciones. Alegó, sin aportar pruebas, que los vándalos causaron los problemas tras una inversión de 14,2 millones de dólares en reparaciones.
Se forman algas en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, recientemente renovado, en Washington, D.C., EE. UU., el 22 de junio de 2026. El presidente estadounidense Trump declaró que probablemente será necesario vaciar el estanque para una segunda ronda de reparaciones. Alegó, sin aportar pruebas, que los vándalos causaron los problemas tras una inversión de 14,2 millones de dólares en reparaciones. © EFE – Jim Lo Scalzo

Fue entonces cuando se puso en marcha la máquina de teorías de la conspiración del bando MAGA. Grant Stinchfield, un podcáster de extrema derecha, fue el primero en acusar a los «izquierdistas antipatriotas» de haber echado por tierra el trabajo de limpieza realizado por la Administración Trump. Una versión que repitió el propio presidente y que sirvió para justificar las detenciones de los últimos días.

Para Donald Trump es imposible no buscar un chivo expiatorio.

«Se trata, en efecto, de un escándalo que afecta a su competencia fundamental, aquella sobre la que ha construido su carrera: su pericia en materia de obras inmobiliarias», afirma Dafydd Townley.

«Si es incapaz de demostrar su capacidad para triunfar en su oficio ‘histórico’, todo puede ponerse en tela de juicio», añade Rene Lindstaedt.

Una capa del recubrimiento azul al fondo de la Piscina Reflectante se desprende. Washington, 22 de junio de 2026.
Una capa del recubrimiento azul al fondo de la Piscina Reflectante se desprende. Washington, 22 de junio de 2026. AP Photo/Mark Schiefelbein – Mark Schiefelbein

Pero el presidente se encuentra en «una situación casi sin precedentes, en la que no puede echarle la culpa a sus subordinados porque se ha involucrado demasiado personalmente en este asunto», subraya Dafydd Townley. Por lo tanto, debe retomar el discurso de los conspiranoicos.

Y no es «solo una cuestión de ego. Este escándalo puede tener repercusiones políticas», opina Scott Lucas. De hecho, los reveses se acumulan en Washington antes de las celebraciones del 250 aniversario.

El nuevo salón de baile de la Casa Blanca se enfrenta a problemas judiciales y financieros, la Justicia ha ordenado que se retire el nombre de Donald Trump del Kennedy Center de Washington, y el gran concierto que el presidente había previsto corre el riesgo de convertirse en un mitin político, a falta de artistas dispuestos a participar en él.

«A nadie le gustan los perdedores en política. Y, por el momento, parece que Donald Trump ha fracasado a la hora de ganar la guerra en Irán y se encuentra en apuros en materia económica. Si, además, no consigue limpiar una piscina, su imagen se verá aún más dañada», explica Scott Lucas.

Para Rene Lindstaedt, «no hay duda de que los demócratas utilizarán las imágenes del estanque reflectante completamente verde y de las obras en curso en la Casa Blanca para atacar a los republicanos en las elecciones de mitad de legislatura de noviembre».

Una cosa es segura: la dudosa gestión de este proyecto, obstaculizado por unas algas muy resistentes, tiene motivos para poner a Donald Trump… verde de rabia.

Leer tambiénEl salón de baile en la Casa Blanca: ¿por qué se aviva la polémica sobre este proyecto de Trump?

Adaptado de su versión original en francés

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.