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Datos personales: el arma de los estafadores virtuales en Francia
Cada hora se registra una filtración de datos en Francia. En los últimos meses, varios organismos públicos se han visto afectados: desde el servicio postal, la agencia de empleo hasta la plataforma encargada de emitir los documentos de identidad. Información confidencial y, a menudo, muy sensible es subastada en foros de internet. Una vez adquirida por ciberdelincuentes, alimenta todo tipo de fraudes, como las estafas de falsos asesores bancarios o falsos corredores de bolsa. Para las víctimas, desamparadas ante la situación, distinguir la verdad de la mentira se ha vuelto una misión imposible. Reportaje desde terreno para France 24.
Amaia, una entrenadora personal de 28 años, vivió esta experiencia en carne propia. Mientras esperaba un paquete procedente de Inglaterra, recibió un mensaje de texto donde se le pedía pagar una tasa de aduanas para poder recibir el envío. La joven hizo clic en el enlace y realizó el pago. Fue el comienzo de una larga pesadilla.
«Dos o tres horas después, recibí una llamada de un número desconocido. Supuestamente era mi asesor bancario, quien me advirtió que se había registrado una transacción fraudulenta esa misma mañana», relata Amaia.
Sin embargo, al otro lado del teléfono se encontraba un estafador. «Me tranquilizaba diciendo: ‘No se preocupe, vamos a solucionar esto para que no haya problemas’. A partir de ahí, me guio para realizar una serie de acciones… ¡Yo pensaba que estaba rechazando los movimientos fraudulentos, pero en realidad me estaba haciendo validarlos!», explica.
El ciberdelincuente, que disponía de información muy detallada sobre Amaia, logró ganarse su confianza hasta convencerla de revelar los códigos de su tarjeta de crédito. El timador consiguió robarle 8.000 euros. La joven presentó una denuncia, pero fue en vano.
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Un plan de urgencia de 200 millones de euros
Al igual que Amaia, las víctimas de estafas en línea se cuentan por miles. Estas operaciones delictivas se ven facilitadas por las masivas filtraciones de datos que han sufrido empresas y organismos públicos recientemente. Entre ellas destaca el hackeo a la ANTS (el portal de documentos oficiales de identidad), donde se exfiltraron 11,7 millones de datos administrativos.
Tras este ataque informativo, el Gobierno francés anunció un plan de urgencia de 200 millones de euros para intentar recortar distancias en materia de ciberseguridad. No obstante, este presupuesto solo servirá para «ponerse al día», según advierte Anne Le Hénanff, ministra de Inteligencia Artificial y Asuntos Digitales.
«Estamos viviendo una revolución digital impulsada por la inteligencia artificial que también consume muchos de nuestros datos, lo que amenaza con acelerar este tipo de estafas y todo lo que derivará de ellas», alerta el hacker ético Clément Domingo. «Mientras no se invierta el dinero suficiente, va a ser muy difícil elevar el nivel de protección».
La gravedad del asunto radica en que la información robada es cada vez más sensible, y las autoridades ya advierten de un salto peligroso: las consecuencias de estas filtraciones están pasando del mundo virtual al mundo físico.
«El primer caso claro fue la filtración de datos de la Federación Francesa de Tiro. Falsos policías se presentaron en los domicilios de los usuarios para robarles sus armas», explica Jérôme Notin, presidente de la plataforma estatal Cybermalveillance.gouv.fr.
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Dinero fácil y perfiles más jóvenes
El segundo escenario crítico involucra filtraciones en plataformas de gestión de criptoactivos. En estos casos, se han registrado secuestros, extorsiones y actos de tortura directa contra las víctimas o sus familiares.
Aunque existen canales de asistencia al ciudadano, como el servicio 17Cyber o la propia web Cybermalveillance.gouv.fr, su función principal es de concientización y apoyo para facilitar las denuncias. En la gran mayoría de los casos, los ciberdelincuentes nunca son localizados y las víctimas jamás recuperan su dinero.
«En los últimos años, quienes más nos atacan son ciberdelincuentes jóvenes y, además, franceses. Algunos son apenas adolescentes que se han dado cuenta de lo rápido y fácil que es ganar dinero; algunos llegan a embolsarse entre 5.000 y 10.000 euros por semana», señala Clément Domingo.
Para protegerse de estas amenazas, los expertos recomiendan alterar la identidad digital mediante el uso de seudónimos, recurrir a gestores de contraseñas o elegir puntos de recogida física para las compras en línea. Sin embargo, la regla de oro sigue siendo una: no hacer clic nunca en enlaces recibidos por SMS o correo electrónico, y jamás facilitar información confidencial por teléfono.
