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Dos adolescentes implicados: lo que se sabe del tiroteo mortal en una mezquita de San Diego
Los adolescentes que presuntamente asesinaron a tres personas en una mezquita de San Diego, Estados Unidos, se conocieron en internet y compartían un «odio generalizado» hacia distintas religiones y razas, apuntaron las autoridades este martes 19 de mayo.
Mark Remily, del FBI, declaró en una conferencia de prensa que las autoridades encontraron escritos de los sospechosos, aunque se negaron a especificar qué ideologías o puntos de vista expresaban.
También se recuperaron 30 armas de fuego y una ballesta en dos domicilios allanados durante la investigación.
Remily precisó que aún intentan determinar si los tiradores tenían planes más amplios.
Horas antes del ataque, la Policía buscaba desesperadamente a los dos adolescentes. La búsqueda comenzó cuando la madre de uno de ellos reportó que su hijo estaba en crisis suicida y había huido de su hogar, según el jefe de Policía Scott Wahl, quien indicó que también faltaban armas y el vehículo familiar.
Dos horas después de su llamada, comenzó el tiroteo en el Centro Islámico de San Diego, que alberga también una escuela.
Los sospechosos, de 17 y 18 años, fueron encontrados poco después en un vehículo, donde se habían quitado la vida.
El ataque es el más reciente de una serie de agresiones contra lugares de culto, en un contexto de creciente amenaza y delitos de odio contra las comunidades musulmana y judía desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, lo que ha obligado a reforzar la seguridad.
Autoridades registran el domicilio de un sospechoso
Aunque las autoridades no han identificado públicamente a los adolescentes, tras el tiroteo los investigadores fueron vistos registrando la casa de Cain Clark, un joven que cursaba el último año de preparatoria (nivel educativo previo a la universidad) en San Diego.
James Canning, portavoz del Distrito Escolar Unificado de San Diego, informó que Clark estudiaba de manera virtual desde 2021 y estaba próximo a graduarse el mes siguiente.
Aunque no asistía presencialmente, había participado en 2024 como miembro del equipo de lucha libre del Madison High School. Canning señaló que Clark no tenía antecedentes disciplinarios.
Sus vecinos Marne y Ted Celaya dijeron haberlo visto por última vez pocas horas antes del ataque, cuando se despidió con la mano al subirse solo a un automóvil. Describieron a la familia Clark como buenos vecinos de más de 20 años, y recordaron haber visto crecer a Cain y a su hermano mayor desde pequeños.
«Es increíble», dijo Marne Celaya. «Él me ayudaba a cargar las bolsas del supermercado».
El papel de la retórica de odio
Las autoridades ejecutaron órdenes de cateo mientras reconstruyen cómo y por qué ocurrió el ataque. No había ninguna amenaza específica contra el Centro Islámico, la mezquita más grande de San Diego, pero se determinó que los sospechosos incurrían en «retórica de odio generalizada«, según Wahl.
Organizaciones musulmanas estadounidenses consideran que el discurso antimusulmán ha ido en aumento en todo el país.
«Las palabras tienen consecuencias», afirmó Mohamed Gula, director interino del grupo de defensa Emgage Action.
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Entre las víctimas, un guardia de seguridad
Una de las víctimas fatales era un guardia de seguridad que, según la Policía, «desempeñó un papel fundamental» para evitar que el ataque fuera «mucho peor». Su intervención impidió que los atacantes avanzaran más allá de la entrada de la mezquita.
La mezquita no ha divulgado los nombres de las víctimas, pero un amigo de la familia identificó al guardia como Amin Abdullah, quien había trabajado allí por más de una década.
«Quería defender a los inocentes, por eso decidió ser guardia de seguridad», dijo el sheij Uthman Ibn Farooq, quien habló con el hijo de Abdullah.
En una publicación de Facebook, la mezquita lo describió como «un hombre valiente que se puso en la línea de fuego para proteger a otros».
A otra de las víctimas la describió como un pilar del centro, dedicado a construir la comunidad desde sus inicios, y a la tercera como alguien cuya «bondad, sinceridad e inquebrantable espíritu tocaron a todos los que lo rodeaban.»
Los fallecidos fueron «hombres de valentía, sacrificio y fe», escribió el centro. «Su ausencia deja un vacío que jamás podrá llenarse verdaderamente».
La búsqueda comenzó dos horas antes del ataque
Poco antes del ataque, la búsqueda del adolescente desaparecido se intensificó cuando las autoridades obtuvieron más detalles: había salido vestido con ropa de camuflaje —lo que encendió las alarmas— y estaba acompañado de un amigo. Los agentes usaron lectores automáticos de placas para rastrear el vehículo hasta un centro comercial y se dirigieron allí.
El jefe de Policía explicó que mientras otros oficiales hablaban con la madre del sospechoso, llegaron los primeros reportes del tiroteo, a pocas cuadras de distancia, en la mezquita ubicada en un barrio con restaurantes y mercados de Medio Oriente. El centro alberga también la Escuela Al Rashid, que ofrece clases de árabe, estudios islámicos y Corán para niños desde los 5 años.
Las cámaras de televisión captaron a más de una docena de niños tomados de la mano siendo evacuados del estacionamiento, rodeado de patrullas policiales.
Mientras los agentes buscaban a los tiradores, se reportó que desde un vehículo en fuga dispararon contra un jardinero, quien resultó levemente herido. Poco después, la Policía encontró a los sospechosos sin vida.
Con AP
