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Salud

El órgano que parecía inútil y ahora intriga por su relación contra el cáncer y el envejecimiento

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Imagen ilustrativa./ FG Trade Latin / Gettyimages

NUEVA YORK,EE.UU./ DIARIO DE SALUD.- A diferencia del corazón, el cerebro o los pulmones, pocas personas conocen la existencia del timo.

Se encuentra detrás del esternón y forma parte del sistema inmunológico, pero durante gran parte del siglo XX fue considerado un órgano cuya utilidad desaparecía al llegar a la adultez.

La razón parecía evidente: después de la adolescencia comienza a encogerse progresivamente y gran parte de su estructura es reemplazada por tejido adiposo.

Esa transformación llevó a generaciones de médicos a pensar que su papel era limitado una vez completado el desarrollo inmunitario infantil.

Sin embargo, una serie de investigaciones recientes está desafiando esa creencia y abriendo nuevas preguntas sobre la forma en que envejecemos y combatimos las enfermedades.

Un hallazgo inesperado durante la pandemia

Uno de los descubrimientos que más llamó la atención de la comunidad científica surgió casi por accidente.

Investigadores encabezados por David Scadden, especialista del Departamento de Biología Regenerativa y Células Madre de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts, buscaban inicialmente comprender mejor el comportamiento del timo en pacientes sometidos a trasplantes de médula ósea.

Pero las restricciones impuestas durante la pandemia de covid-19 alteraron el desarrollo de la investigación.

Ante la imposibilidad de realizar parte de los estudios presenciales previstos, el equipo decidió analizar historiales clínicos de pacientes que habían sido sometidos a una timectomía, es decir, a la extirpación quirúrgica del timo.

Lo que encontraron sorprendió incluso a los propios investigadores.

Durante los cinco años posteriores a la cirugía, las personas que habían perdido el órgano mostraron aproximadamente el doble de riesgo de morir por cualquier causa y el doble de probabilidades de desarrollar cáncer en comparación con pacientes sometidos a procedimientos similares que conservaron el timo.

Incluso individuos que previamente gozaban de buena salud presentaron una mayor tendencia a desarrollar enfermedades autoinmunes.

«Sinceramente, pensaba que era más bien una forma de mantener a mis alumnos activos durante la pandemia y no creía que fuera a tener mucha repercusión», reconoció David Scadden. «Nos quedamos todos impactados. Esto tiene un gran impacto, no solo en las cosas que nos preocupaban, sino también en la mortalidad por todas las causas», añadió.

El «centro de entrenamiento» del sistema inmunitario

El creciente interés por el timo se explica por una función que la ciencia logró comprender plenamente apenas en la segunda mitad del siglo pasado.

En la década de 1960 se descubrió que este órgano es esencial para la formación de los linfocitos T, un tipo de célula inmunitaria fundamental para defender al organismo frente a infecciones, virus y células anormales.

Además de entrenarlas para reconocer amenazas externas, el timo cumple una tarea igualmente importante: enseñarles a no atacar los propios tejidos del cuerpo.

Los inmunólogos llaman a este proceso «autotolerancia».

Sin este mecanismo, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmunitario confunde tejidos sanos con agentes peligrosos y los ataca.

Los casos más extremos ilustran la importancia del órgano: los niños que nacen sin timo sufren graves deficiencias inmunológicas que pueden resultar mortales si no reciben tratamiento especializado.

Del jardín de infancia a la universidad inmunológica

Andri Lemarquis, médico e investigador especializado en restauración tímica en City of Hope, una de las principales instituciones oncológicas y de investigación biomédica de Estados Unidos, utiliza una comparación sencilla para explicar el papel del órgano.

«Las células T salen de la médula ósea, se dirigen a este órgano y, al principio, tienen una especie de escuela; yo la llamo jardín de infancia o preescolar. Las células proliferan y se expanden extensamente», explicó.

Según el especialista, posteriormente atraviesan un proceso mucho más riguroso.

«Luego llegan a la universidad y se eliminan. No queremos que ninguna de ellas ataque nuestro propio cuerpo», añadió.

Esta «educación inmunológica» es considerada esencial para mantener el equilibrio entre protección y tolerancia dentro del organismo.

El vínculo con el envejecimiento

Una de las preguntas que más interesa actualmente a los investigadores es si el deterioro progresivo del timo podría estar relacionado con el envejecimiento del sistema inmunitario.

Con el paso de los años, la capacidad del organismo para generar nuevas células T disminuye, reduciendo la eficacia de las defensas frente a infecciones, cánceres emergentes y enfermedades crónicas.

Algunos científicos creen que preservar o restaurar la función tímica podría contribuir a retrasar parte de este proceso.

Los estudios recientes han observado que las personas con un timo más funcional presentan menores probabilidades de desarrollar determinadas enfermedades cardiovasculares, mejor respuesta a tratamientos inmunológicos contra el cáncer y una mayor capacidad de respuesta inmunitaria en general.

Aunque todavía no existe una prueba definitiva que demuestre una relación causal directa, los resultados han impulsado una nueva línea de investigación en biología del envejecimiento.

Crear timos en laboratorio: la próxima frontera

Entre quienes lideran esta nueva etapa se encuentra Paola Bonfanti, investigadora del Instituto Francis Crick y profesora del University College de Londres.

La científica destaca una característica que considera especialmente fascinante.

A pesar de ser uno de los órganos que envejece más rápidamente, conserva una notable capacidad regenerativa.

Según Bonfanti, el timo posee una capacidad de recuperación comparable a la observada en tejidos como la piel.

Su equipo trabaja actualmente en la creación de timos humanos en laboratorio con el objetivo de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para pacientes trasplantados y personas con enfermedades inmunológicas.

A largo plazo, la investigación también busca reducir la necesidad de tratamientos inmunosupresores agresivos y mejorar la respuesta inmunitaria en adultos mayores.

Un pequeño órgano con enormes interrogantes

Aunque los científicos insisten en que todavía quedan numerosas preguntas por responder, el redescubrimiento del timo está transformando la forma en que se entiende el sistema inmunológico humano.

Lo que durante décadas fue considerado un órgano secundario podría convertirse en una pieza clave para comprender fenómenos tan complejos como el envejecimiento, el desarrollo del cáncer, las enfermedades autoinmunes y la respuesta a las vacunas.

Para muchos investigadores, la verdadera sorpresa no es solo la importancia del timo, sino el hecho de que la ciencia haya tardado tanto tiempo en reconocerla.

Y si los hallazgos actuales se confirman en futuras investigaciones, este discreto órgano escondido detrás del esternón podría convertirse en uno de los protagonistas de la medicina del futuro.

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