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“Es como estar en el infierno”, así se vive la ola de calor en Europa

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El Parlamento británico y el Big Ben, su icónica Torre del Reloj, un símbolo de democracia y de Londres, construido entre 1840 y 1870, es una de las edificaciones más antiguas del país y el reflejo del impacto del cambio climático en el Reino Unido, que ha empezado a experimentar las inclemencias de extremas temperaturas

Dentro de este edificio, donde legislan las Cámaras de los Comunes y la de Lores, las altas temperaturas, superiores a los 28 grados, se sienten con mayor intensidad. No solo porque el estricto protocolo exige vestirse con traje y corbata, sino porque su diseño y construcción hace imposible que circule el aire y no cuenta con aire acondicionado o un sistema de ventilación en todos los edificios que conforman el Parlamento.  

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Caminando unos pocos minutos dentro del Parlamento resulta inevitable sudar profusamente y más, tras subir las estrechas escaleras que conectan el gran corredor hasta los diferentes comités. 

“Dentro de la Cámara de los Comunes se estaba bien, estaba bien acondicionado, pero me sorprendió que, en uno de los comités, donde además ha venido el presidente de la Cámara de los Comunes, la única forma de ventilación ha sido a través de cuatro ventiladores. Eso sí me parece un poco anacrónico”, le dice el periodista Diego a France 24.  

En Londres y otras ciudades, las personas buscan refugio en parques y espacios verdes.
En Londres y otras ciudades, las personas buscan refugio en parques y espacios verdes. © CARLOS JASSO / AFP

Mientras que la jefe del Comité de asuntos internacionales del Parlamento, Emily Thornberry, se preguntó, en una sala tan caliente como un sauna, cómo habría sido vivir una ola de calor para una mujer en la época victoriana cuando se usaban varias capas de ropa y sin la posibilidad de abrir las ventanas del Parlamento por lo fétido de los olores que llegaban desde el rio Támesis que era el gran vertedero de desechos de Londres.  

Y es que la capital británica y gran parte del país ha experimentado temperaturas superiores a los 28 grados, desde antes que arrancara oficialmente el verano, el 21 de junio.  

Inglaterra vivió el junio más caliente en su historia, con temperaturas superiores a los 36 grados, que se sentían aún más altos por la humedad y por la falta de infraestructura adecuada para estos veranos extremadamente calientes que son la nueva normalidad en la mayoría de capitales del continente.  

En el caso del Reino Unido, los veranos se proyectan extremadamente más calientes en el futuro, según el Comité contra el Cambio Climático, un órgano independiente, ya que “el Reino Unido fue construido para un clima que ya no existe y que resultará cada vez más lejano en los años venideros”.  

Archivo: varias personas cruzan el puente de Westminster durante una ola de calor, después de que el Reino Unido registrara el día festivo de mayo más caluroso de su historia, en Londres, Gran Bretaña, el 26 de mayo de 2026.
Archivo: varias personas cruzan el puente de Westminster durante una ola de calor, después de que el Reino Unido registrara el día festivo de mayo más caluroso de su historia, en Londres, Gran Bretaña, el 26 de mayo de 2026. © Reuters/Jack Taylor

Por ello, los científicos predicen que para el 2050, la temperatura promedio en el sur de Inglaterra, incluida Londres, superará los 40 grados centígrados y marcaciones mucho más altas para los países del Mediterráneo europeo.  

Este Comité hace un clamor urgente para la transformación de su infraestructura y la implementación del aire acondicionado, especialmente en hospitales, colegios y centros de cuidado de adultos mayores y de poblaciones de vulnerables.  

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En Contexto 9 de julio de 2026.
Imagen de portada: En Contexto 9 de julio de 2026. EFE – MYKOLA TYS

Las olas de calor se han traducido en caos. Más de mil colegios cancelaron las clases durante los días más calientes ante la incapacidad de poder garantizar el ambiente adecuado y ventilación para los estudiantes, demoras en el transporte público que de paso afecta la productividad de los trabajadores.  

Estas olas de calor también tienen un impacto en la salud. El sol es tan fuerte, tan picante, que pasar mucho en exteriores puede provocar la sensación de mareo y malestar. 

El Comité alerta que las altas temperaturas se constituyen en el principal riesgo para la salud derivado del cambio climático.  

Un empleado señala un monitor que muestra las temperaturas dentro de las vitrinas de exhibición mientras supervisa las condiciones durante la ola de calor, en el Museo de Zoología Grant de Londres.
Un empleado señala un monitor que muestra las temperaturas dentro de las vitrinas de exhibición mientras supervisa las condiciones durante la ola de calor, en el Museo de Zoología Grant de Londres. © CARLOS JASSO / AFP

“El exceso anual de muertes relacionadas con el calor durante los periodos de olas de calor ya oscila entre 1.400 y 3.000, concentrándose mayoritariamente en la población de edad avanzada. Para 2050, y bajo un escenario de calentamiento global de 2 °C, esta cifra podría aumentar hasta situarse entre 3.000 y 10.000 muertes anuales si no se adoptan medidas de adaptación adicionales”. 

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La pesadilla de dormir en noches tropicales  

Es imposible conciliar el sueño en temperaturas superiores a los 25 grados. No solo es el sudor constante y la sensación generalizada de agobio, es la dificultad para relajarse en habitaciones que pueden superar los 30 grados a las 9 de la noche y sin brisa.  

Una gran parte de las viviendas en Inglaterra fueron construidas en la época Victoriana (reinado de Victoria), entre los años 1837 y 1901, para un clima mucho más frío, tapizadas con alfombras gruesas y paredes robustas que mantienen el calor y evitan una adecuada ventilación.  

Padres desesperados por el calor agobiante, con sombrillas oscuras para esconderse del sol, cuentan en las puertas de los colegios que las familias enteras han tenido que dormir con ventanas abiertas en el piso de la cocina porque es la zona más fresca de la casa.  

“Hemos tenido que poner ventiladores en todas las habitaciones y mudarnos a las plantas inferiores para poder dormir. A nuestros hijos no les ha importado demasiado, pero se nota que, para el final de la semana, un día caluroso en el colegio resulta excesivo”, le cuenta Sophie a France 24.  

Sin embargo, las olas de calor han sido tan inesperadas y tan corta la distancia entre ellas, que la gente no ha podido equiparse adecuadamente porque los equipos de aire acondicionado están agotados.  

Según Reuters, citando a la cadena de almacenes de electrodomésticos y tecnología Currys, la venta de ventiladores se disparó en un 3.000% el fin de semana más caliente del 2026, y aumentó un 330% la venta de unidades de aire acondicionado portables.  

Un técnico instala una unidad de aire acondicionado en el techo de una vivienda en Croydon, al sur de Londres, el 1 de julio de 2026.
Un técnico instala una unidad de aire acondicionado en el techo de una vivienda en Croydon, al sur de Londres, el 1 de julio de 2026. © Justin TALLIS / AFP

Aun así, James no ha logrado comprar ese añorado aire acondicionado, a pesar de estar a su “caza” por dos semanas en las páginas web de gigantes de almacenes por departamentos y de Amazon, los que ha encontrado serían entregados al final del verano o en 2027.  

“Unas olas de calor más intensas podrían provocar el sobrecalentamiento del 92% de las viviendas actuales, generando condiciones peligrosas para las personas vulnerables”, resalta el Comité de contra el Cambio Climático.  

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Más de mil colegios cerrados  

Colegios y jardines infantiles han tenido que cerrar porque sus instalaciones no son aptas para mantener salvos a los estudiantes.  

Un porcentaje importante de los edificios de los centros educativos también es muy antiguo, no tiene aire acondicionado, ni la ventilación adecuada para miles de estudiantes porque sus instalaciones fueron construidas para el clima frío y un verano más suave.  

“Me preocupa porque el colegio de mi hija tiene alfombras gruesas y eso mantiene el calor adentro. Hagas lo que hagas, no le sacas el calor. Los colegios no están preparados para eso”, sostiene Ingrid.  

Por ello, en algunos colegios, al medio día, cuando las temperaturas alcanzan su máximo, las clases son suspendidas y remplazadas por una película en la biblioteca, que es uno de los pocos salones que tiene aire acondicionado, impactando el proceso de aprendizaje de los menores.  

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Ventana a Europa
Imagen de portada: Ventana a Europa © France24

En las aulas, abundan los estudiantes con ventiladores portables que oscilan entre los 11 y 14 dólares y algunos, otros, incluso llevan un spray de agua para refrescarse durante la jornada y las botellas de agua llenas son obligatorias.  

También en los jardines infantiles que cuidan a los menores de cuatro años y que no cerraron porque tienen aire acondicionado, se han implementado protocolos de cuidado que van desde evitar las actividades en exteriores al máximo, así como exigir que los niños utilicen ropa ligera y protector solar en exceso.  

Sin embargo, los sindicatos de profesores hacen un llamado urgente para la implementación de medidas que eviten los riesgos de salud tanto para estudiantes como educadores.  

“Hemos tenido miembros impartiendo clases en condiciones de calor extremo, hasta el punto de que se han registrado casos de docentes que se han desmayado en el aula mientras intentaban enseñar”, afirmó Wayne Bates, portavoz de salud y seguridad del National Association of Schoolmasters Union of Women Teachers, a la agencia de noticias AP.  

El metro de Londres se ha convertido en un sauna  

“Ir a trabajar en transporte público con traje y corbata es una tortura, es como estar en el infierno”, relata James a France 24.  

El transporte de Londres es, generalmente, eficiente y la mejor vía para movilizarse en la ciudad.  

Sin embargo, los icónicos buses rojos de dos pisos y su poca ventilación se han convertido en un invernadero.  

Pero es mucho más extremo para el cuerpo viajar en metro. El de Londres, el más antiguo del mundo, que arrancó operaciones en 1863, se ha convertido en una experiencia altamente estresante por la falta de ventilación y por la cantidad de personas que viajan a casi cualquier hora.  

Un hombre se abanica para refrescarse mientras viaja en un tren de la línea Waterloo & City del metro, en medio de una ola de calor, mientras Reino Unido registra temperaturas récord que afectan el funcionamiento de escuelas y redes de transporte, en Londres, Reino Unido, el 25 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane TPX IMAGES OF THE DAY
Un hombre se abanica para refrescarse mientras viaja en un tren de la línea Waterloo & City del metro, en medio de una ola de calor, mientras Reino Unido registra temperaturas récord que afectan el funcionamiento de escuelas y redes de transporte, en Londres, Reino Unido, el 25 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane TPX IMAGES OF THE DAY REUTERS – Guglielmo Mangiapane

Sus vagones son tan antiguos que no tienen ventilación. De sus once líneas, la más caliente es la Central, que atraviesa toda la ciudad y alcanza temperaturas de casi 40 grados.  

Transport for London afirma que 192 trenes del metro tienen aire acondicionado, una cobertura del 40% de todo el sistema.  

“A medida que los veranos más calurosos se vuelven habituales, seguimos invirtiendo para que la red de transporte de Londres sea más resiliente y cómoda para los usuarios. Esto incluye la incorporación de nuevos trenes con aire acondicionado en la línea Piccadilly y en el DLR, la ampliación de nuestra flota de buses climatizados y la mejora de los sistemas de refrigeración y ventilación en toda la red”, le explicó a France 24 Nick Dent, director de operaciones con clientes de Transport for London.  

Pero la falta de ventilación y de aire acondicionado también se repite en algunas líneas de tren que llegan a Londres, donde incluso respirar a un ritmo normal es difícil.  

Las altas temperaturas están enlazadas con demoras e interrupciones en el servicio de metro y de trenes porque el calor extremo hace que algunas de las vías de los trenes se ensanchen.  

Un pasajero utiliza un abanico mientras viaja en el metro de Londres.
Un pasajero utiliza un abanico mientras viaja en el metro de Londres. © Toby Shepheard / AFP

Tal es la situación que las autoridades locales solo recomiendan utilizar el transporte público, viajar, si es necesario.  

“Esperaba más retrasos (y ciertamente los hubo), pero no me ha parecido demasiado incómodo ni caótico”, reconoce Sophie.  

Mientras que el alcalde de Londres, reu, ha pedido que se fije una temperatura mínima y máxima para colegios y oficinas.   

Aficionados a la música country escuchan a un artista durante la primera jornada del festival BST Hyde Park, mientras continúa vigente una alerta ámbar por calor extremo en el sureste de Inglaterra en medio de una ola de calor, en Londres, Reino Unido, el 27 de junio de 2026. REUTERS/Jack Taylor
Aficionados a la música country escuchan a un artista durante la primera jornada del festival BST Hyde Park, mientras continúa vigente una alerta ámbar por calor extremo en el sureste de Inglaterra en medio de una ola de calor, en Londres, Reino Unido, el 27 de junio de 2026. REUTERS/Jack Taylor REUTERS – Jack Taylor

La gran recomendación del Comité contra el Cambio Climático es actuar con celeridad para adaptar al país a la nueva realidad porque las consecuencias no solo serán las altas temperaturas sino inundaciones, la posible escasez de agua y muertes derivadas de estas.  

“Me preocupa enormemente el futuro, no solo por nosotros, sino por nuestros hijos y sus hijos. A medida que el mundo se calienta, necesitaremos más agua, pero el gobierno actual parece estar dando prioridad a los megacentros de datos, que consumen vastas cantidades de agua. La seguridad alimentaria y la salud también son para mí una gran preocupación”, confiesa Sophie.  

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