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Estados Unidos vuelve a atacar a Irán: ¿negociaciones en la cuerda floja?
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¿Por qué EE. UU. volvió a atacar a Irán?
En la noche del lunes, fuerzas estadounidenses lanzaron nuevos bombardeos en el sur de Irán contra plataformas de misiles y embarcaciones que, según Washington, intentaban instalar minas en el estrecho de Ormuz.
El Comando Central de Estados Unidos aseguró que se trató de “acciones defensivas” destinadas a proteger a las tropas estadounidenses y mantener la seguridad regional durante el actual alto el fuego.
Para Irán, sin embargo, los ataques representan una ruptura directa de la tregua. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní denunció una “grave violación” del acuerdo y acusó a Washington de actuar con “mala fe”.
Además, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, endureció el discurso contra Estados Unidos e Israel en medio de las negociaciones. Jamenei afirmó que las potencias regionales “ya no servirán de escudo” para las bases militares estadounidenses y aseguró que Washington perderá progresivamente su capacidad de influencia en Medio Oriente.
También lanzó duras críticas contra Israel, al que describió como un “tumor canceroso”, y reiteró que la región avanzará hacia un escenario sin presencia militar estadounidense dominante.
Sus declaraciones reflejan las tensiones internas dentro de Irán, donde sectores más radicales rechazan cualquier concesión significativa a Washington.
Pero, aunque Teherán advirtió que “ningún acto de agresión quedará sin respuesta”, evitó anunciar represalias inmediatas. Una posible moderación interpretada por algunos analistas como una señal de que la dirigencia de la República Islámica no quiere dinamitar las conversaciones que se encuentran en una fase decisiva.
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¿Está el acuerdo al borde del colapso?
Por ahora no. Pese a los nuevos bombardeos de EE. UU., las negociaciones diplomáticas no se han roto. Teherán y Washington continúan dialogando, principalmente a través de mediadores como Qatar y Pakistán, en busca de un acuerdo que permita detener la guerra y encauzar un entendimiento más amplio sobre el programa nuclear iraní y la seguridad marítima en el golfo Pérsico.
La continuidad del diálogo demuestra que tanto Washington como Teherán consideran demasiado alto el costo de un fracaso total.
Las conversaciones, que se desarrollan en Doha, están enfocadas en varios puntos clave:
- Reapertura del estrecho de Ormuz
- Futuro del programa nuclear iraní
- Levantamiento parcial de sanciones
- Liberación de más de 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el canciller Abbas Araqchi participaron en reuniones con autoridades qataríes para intentar cerrar un acuerdo marco.
Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que Washington seguirá apostando por la diplomacia antes de considerar otras opciones frente al programa nuclear iraní.
Aunque los ataques estadounidenses representan la crisis más grave desde el alto el fuego que inició el pasado 8 de abril, ninguno de los dos gobiernos ha abandonado formalmente las negociaciones.
El principal obstáculo sigue siendo la enorme desconfianza mutua. Irán exige el desbloqueo de fondos congelados y garantías económicas concretas antes de avanzar en nuevas limitaciones a su programa nuclear o en la reapertura definitiva de Ormuz.
Estados Unidos, en cambio, quiere compromisos verificables sobre el enriquecimiento de uranio y la seguridad marítima.
El escenario actual muestra una paradoja: mientras continúan los bombardeos y las amenazas, ambas partes siguen sentadas en la mesa de negociación porque consideran que una guerra abierta prolongada tendría consecuencias económicas, políticas y militares impredecibles para toda la región.
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¿A qué juega Donald Trump?
El presidente Donald Trump mantiene un doble mensaje: presión militar y apertura diplomática.
Mientras autoriza operaciones militares “defensivas”, insiste públicamente en que las conversaciones “van bien”. Sin embargo, también advirtió que habrá nuevos ataques si las negociaciones fracasan.
Trump busca presentar un eventual acuerdo con Irán como parte de una reorganización más amplia de Medio Oriente. En ese contexto, volvió a impulsar los llamados Acuerdos de Abraham, promoviendo que países como Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Jordania, Turquía y Pakistán normalicen relaciones con Israel.
Para algunos analistas, el mandatario intenta mostrar un pacto con Irán como compatible con los intereses israelíes y con un nuevo equilibrio regional liderado por Washington.
Otros consideran que mezclar ambos procesos podría complicar aún más unas negociaciones ya extremadamente sensibles.
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El estrecho de Ormuz: el centro de la disputa
Uno de los principales focos de tensión es el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo.
Desde el inicio de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán el 28 de febrero, el tránsito marítimo se desplomó. Antes del conflicto cruzaban diariamente entre 125 y 140 embarcaciones; actualmente, solo lo hacen unas pocas decenas.
Irán utilizó el control del estrecho como herramienta de presión política y militar. Según reportes, las negociaciones contemplan un posible plan para reabrir completamente la ruta marítima unos 30 días después de un acuerdo definitivo.
Teherán también discute con Omán un mecanismo para regular el paso de buques y los servicios de navegación y protección ambiental en la zona.
La importancia del estrecho va mucho más allá de Medio Oriente. El cierre parcial disparó los precios internacionales del petróleo y afectó cadenas globales de suministro, incluyendo fertilizantes y alimentos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advirtió incluso sobre riesgos para la seguridad alimentaria mundial si el conflicto continúa afectando el comercio energético.
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Israel y Hezbolá elevan la presión regional
El conflicto tampoco se limita a Irán y Estados Unidos. Israel anunció que intensificará sus operaciones contra la milicia chiita Hezbolá en Líbano, grupo respaldado por Teherán.
El primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó nuevos ataques en el valle de Bekaa y otras zonas libanesas, pese al alto el fuego acordado en abril.
Teherán busca incluir garantías sobre el cese de hostilidades en Líbano dentro de cualquier acuerdo más amplio con Washington, consciente de que una escalada entre Israel y Hezbolá podría hacer colapsar todo el proceso diplomático.
Con Reuters, AP y medios locales
