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Fracking en América Latina: ¿solución energética o amenaza ambiental?
El fracking vuelve a dividir a América Latina. Mientras algunos gobiernos lo defienden como una vía para reforzar la seguridad energética, atraer inversiones y aprovechar recursos estratégicos, otros alertan sobre sus impactos ambientales y su incompatibilidad con los compromisos climáticos. En países como Argentina, Colombia, México y Ecuador, el debate se ha convertido en un tema central de la política energética. ¿Puede el fracking impulsar el desarrollo económico de la región sin agravar la crisis climática? Lo analizamos en France 24.
La viabilidad del fracking enfrenta argumentos económicos de peso contra alertas científicas. Sus defensores sostienen que la fracturación hidráulica es indispensable para extraer gas y petróleo no convencionales a los que es imposible acceder con técnicas habituales, un paso clave para que los países garanticen su soberanía energética explotando recursos propios sin depender de costosas importaciones.
En la acera opuesta, la ciencia reitera que es vital frenar la producción de hidrocarburos para combatir la crisis climática, respaldada por múltiples estudios que demuestran que esta práctica pone en riesgo crítico las reservas de agua; un peligro ambiental latente que ya llevó a naciones como Francia a decretar moratorias o prohibiciones totales desde 2011.
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Esta tensión se ha trasladado a la disputa política regional. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum matizó su rechazo histórico para proponer un «fracking sustentable».
Mientras tanto, en la campaña presidencial en Colombia, el candidato Abelardo de la Espriella defiende un «fracking responsable» como motor económico, mientras su oponente Iván Cepeda apuesta por superar definitivamente la dependencia de los hidrocarburos y califica esta práctica como un “suicido” ante el cambio climático.
Andrés Gómez, coordinador para Latinoamérica de la Iniciativa por un Tratado sobre Combustibles Fósiles en diálogo en El Debate de France 24 explica que, «El fracking profundiza la crisis climática, consume grandes cantidades de agua y genera impactos ambientales que no pueden considerarse sostenibles” Y por el contrario, considera que la transición energética debe enfocarse en energías renovables y en reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Para Nelson Valdeón, ingeniero de petróleo y especialista en energía, el debate sobre el fracking debe superar la “disputa política” y ser más pragmático.
«Los países con recursos de gas y petróleo no convencionales deberían aprovecharlos mediante una explotación responsable, ya que el fracking puede contribuir a la seguridad energética, evitar impactos económicos y garantizar recursos para el desarrollo y los servicios públicos», explica.
Durante el programa, los invitados desde posiciones opuestas, se refieren a la seguridad y soberanía energética frente a los riesgos ambientales asociados a esta técnica especialmente en el uso y la posible contaminación del agua.
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También analizan los efectos económicos de explotar o no los recursos no convencionales, el papel de los combustibles fósiles en la transición energética y la necesidad de acelerar la apuesta por las energías renovables en la región, en un contexto en el que las cumbres, políticas locales o acuerdos internacionales, muchas veces quedan como declaraciones simbólicas, mientras los impactos del cambio climático siguen profundizándose.
Nos acompañan en el análisis:
- Andrés Gómez, coordinador para Latinoamérica de la iniciativa por un Tratado sobre Combustibles Fósiles, ingeniero de petróleos, especialista en ingeniería geotérmica.
- Nelson Baldeón, consultor en Geopolítica Energética y recursos estratégicos.
