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«Kiev en llamas»: la tregua fugaz en Ucrania se esfuma tras nuevos ataques rusos que dejan tres muertos
Después de tres días de calma, las alarmas antiaéreas volvieron a sonar en Kiev, la capital ucraniana, para alertar de los ataques del Ejército ruso durante la madrugada de este martes 8 de septiembre. Tres civiles perdieron la vida, indicó el alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, y 16 personas resultaron heridas, detalló el ministro del Interior, Ivan Vyhivskyi.
«Kiev estaba en llamas y explotando», alertó Katarina Mathernova, embajadora de la UE en Ucrania, en referencia a los múltiples focos de incendios que provocaron los impactos de la artillería rusa. Al menos 14 edificios de gran altura registraron daños, así como una residencia estudiantil, una escuela, una clínica y almacenes, según informaron las autoridades.
Cientos de residentes corrieron hasta las instalaciones del metro, convertidas ad hoc en refugios subterráneos, mientras las explosiones resonaban por toda la ciudad, manchando de rojo el cielo nocturno.
«Fue un ataque complejo que los rusos intentaron planificar para causar el mayor daño posible a las vidas humanas: misiles balísticos, misiles de crucero y antibuque y [drones] ‘shaheds’ propulsados por reactores», explicó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en su parte diario habitual publicado en redes sociales.
El líder de Kiev reportó cinco heridos más en un ataque contra el canal de televisión ‘We Are Ukraine’ «a plena luz del día, mientras los periodistas transmitían en vivo». Zelenski compartió imágenes que muestran al edificio de la cadena informativa parcialmente derruido y a algunos heridos, uno de ellos con el cuerpo vendado y manchado de sangre.
Además de Kiev, otras ocho regiones fueron blanco de ataques rusos, detalló el primer ministro ucraniano, Sergii Koretskyi. Un centenar de personas fueron evacuadas después de que drones rusos impactaran un tren en la región norteña de Sumy, mientras que tres personas resultaron heridas en un ataque a un mercado en las afueras de la ciudad portuaria de Odesa, a orillas del mar Negro, según informó la Administración regional.
Aun así, el ejército ucraniano interceptó y derribó 175 drones y proyectiles rusos antes de que estallaran, entre ellos casi todos los misiles de crucero y dos misiles balísticos. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que atacó objetivos militares y logísticos en Kiev y la región circundante, así como en el puerto de Chornomorsk, en el mar Negro.
En Rusia, drones ucranianos dañaron la infraestructura civil en la ciudad de Saratov, mientras que tres personas murieron en ataques ucranianos en la región de Briansk y en Crimea, la península anexionada ilegalmente por Rusia en 2014, según informaron funcionarios locales.
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Solo un respiro de paz: «Fue como si no hubiera ninguna guerra»
Rusia reanudó sus ataques después de que los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff abandonaran Kiev el domingo, tras las conversaciones con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un nuevo intento de la administración de Donald Trump de reavivar los acercamientos para poner fin a la guerra.
Previamente, Kushner y Witkoff también viajaron a Moscú para conversar con la parte rusa sobre los diálogos de paz. Tras la reunión, el Kremlin afirmó que no descartaba la reanudación de las negociaciones a tres bandas. Ambos países suspendieron los ataques contra sus capitales durante tres días para garantizar la seguridad de los negociadores de paz.
«En el momento en que los enviados de paz del presidente estadounidense se marcharon, [el presidente ruso Vladimir] Putin lanzó otro ataque masivo y horrible contra Kiev», señaló el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, en la red social X, donde instó a los aliados de Occidente a aumentar la presión sobre Moscú y a proporcionar interceptores para derribar misiles balísticos, cuyas existencias escasean en el arsenal ucraniano.
Para algunos residentes es evidente que la paz es un estado que perdura lo mismo que los enviados de terceros países en territorio ucraniano. «Cuando vienen visitantes extranjeros, siempre hay mucha tranquilidad aquí. Uno se relaja, respira hondo, siente calma (…) Fue tan pacífico, como si no hubiera ninguna guerra», describió a la agencia Reuters Yana, de 19 años, una empleada de un supermercado, quien contrastó que, cuando se fueron los estadounidenses, «Rusia reunió todas sus fuerzas y, con más drones y misiles balísticos, comenzó a bombardear Kiev otra vez».
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Zelenski habla de «ideas muy buenas» de EE. UU. para la paz
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, manifestó el martes que los enviados estadounidenses que visitaron Kiev presentaron algunas «ideas muy buenas y valiosas» para poner fin a la guerra con Rusia, según unos mensajes de audio compartidos en respuesta a las preguntas de la prensa.
Las propuestas permanecerán en secreto temporalmente, según el líder ucraniano, quien expresó su confianza en que las conversaciones trilaterales entre las delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos puedan reanudarse en otoño.
El mandatario agregó que espera reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, alrededor del 20 de septiembre, la fecha tentativa de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. El líder ucraniano indicó que presionará al republicano para que proporcione más sistemas de defensa aérea Patriot, que Kiev necesita para interceptar los misiles balísticos rusos.
Kiev lleva semanas alertando de la escasez de estas unidades en su arsenal, debido a la alta demanda de estos sistemas por la guerra en Irán.
Ucrania se declaró «dispuesta a encontrar un compromiso» en el tema de las exportaciones de cereales, en medio de una escalada de los ataques mutuos contra buques graneleros en el mar Negro, lo que ha suscitado una preocupación mundial porque los principales proveedores mundiales no puedan llevar sus productos al mercado.
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No obstante, desde el lado ruso, no todos los mensajes son tan optimistas con la paz. «Tenemos confianza y estamos seguros de que la victoria está muy cerca. Confiamos plenamente en nuestro potencial militar», señaló este martes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en declaraciones a periodistas indios.
Más moderado se mostró el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien revalidó el rol de mediador de Estados Unidos, ya que su delegación «acepta la realidad sobre el terreno» y rechaza el ingreso de Ucrania en la OTAN, lo que, en palabras del líder de la diplomacia rusa, «suscita una reacción positiva y una disposición a continuar las conversaciones».
Con el frente de batalla prácticamente congelado, Rusia y Ucrania han intensificado sus ataques aéreos de largo alcance en los últimos meses contra objetivos a cientos de kilómetros de la primera línea. Ucrania ha atacado infraestructuras petroleras rusas y almacenes de minoristas en línea en un intento por reducir los ingresos que Moscú destina a la perpetuación de la guerra.
Entretanto, Rusia intensificó los ataques aéreos contra Kiev y las zonas circundantes a un ritmo prácticamente ininterrumpido, en lugar de limitarlos principalmente a la noche y la madrugada, como era habitual. En esta renovada ofensiva ha utilizado drones a reacción, que son más rápidos y difíciles de interceptar, lo que ha causado la muerte de residentes y ha perturbado las actividades cotidianas en la capital ucraniana.
Hungría expulsa a 10 diplomáticos rusos
Uno de los mayores aliados de Vladímir Putin en Europa comienza a darle la espalda. Hungría expulsó el martes a 10 diplomáticos rusos tras justificar que habían actuado de forma incompatible con su estatus diplomático.
Los expulsados »participaban en actividades en Hungría que son inaceptables para los diplomáticos según la Convención de Viena«, declaró la ministra de Asuntos Exteriores húngara, Anita Orbán, quien remarcó que la medida «no implica la ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia».
El anuncio pisó algunas ampollas en el Kremlin, que anticipó una «respuesta dura y dolorosa al lobby rusófobo de Budapest», en palabras de la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, quien no brindó más detalles sobre el contrataque diplomático.
La decisión del gobierno húngaro es una muestra de que los años prorrusos de Budapest han terminado después de la derrota electoral del exprimer ministro Viktor Orbán, quien se mantuvo 16 años en el cargo.
Bajo su mandato, Hungría continuó comprando petróleo y gas rusos, retrasó las sanciones de la Unión Europea contra Moscú y bloqueó un préstamo de la UE de 90.000 millones de euros (97.000 millones de dólares) a Ucrania.
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Sin embargo, el nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha establecido como prioridad las alianzas con la Unión Europea y la OTAN, mientras intenta mantener un complejo equilibrio al no querer renunciar a su antigua relación con el Kremlin.
Tras la invasión rusa de Ucrania, muchos países europeos expulsaron a decenas de diplomáticos rusos, mientras que Hungría no expulsó a ninguno. Hasta el martes, no había enviado de regreso a ningún diplomático ruso desde 2018.
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Con Reuters, AP y EFE
